Teatro
Utopías en escena

Zeroalaizquierda presenta una obra inspirada en ‘Utopía’ de Tomás Moro. Teatro, pintura y canciones en un espectáculo que invita a la reflexión colectiva.

17/04/16 · 8:00
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Ángela Galán e Inés Bebea, de la compañía Zeroalaiquierda, en la redacción de 'Diagonal'. / Álvaro Minguito

No es una compañía de teatro al uso. Sus actrices no son famosas ni lo pretenden, sus nombres no aparecen en las carteleras y en sus estrenos no hay alfombra roja ni lista de invitados. Ni falta que hace: su mundo y sus objetivos al hacer teatro son otros.

Una de las metas que persiguen es que quien asiste a las actuaciones haga algo más que aplaudir y por ello incluyen talleres y conferencias en las que abren micrófonos, reparten palabras y tratan de disolver la relación vertical que habitualmente se establece entre artista y espectador.

Lo que sucede en escena es sólo una parte de un proceso comunicativo, formativo y divulgativo mucho más amplio

Otro dato que dibuja su carácter singular: la obra que representan esta temporada está inspirada en un texto que en 2016 cumple 500 años. Zeroalaizquierda es un proyecto teatral con más de dos décadas de trayectoria en el que lo que sucede en escena es sólo una parte de un proceso comunicativo, formativo y divulgativo mucho más amplio.

Inés Bebea y Ángela Galán, dos tercios de la actual formación de la compañía, completada por Guillermo Sotomayor y dirigida por Moisés Mato, han visitado la redacción de Diagonal para dar a conocer su particular propuesta dramática, que busca ser una llamada a la acción colectiva sin descuidar el aprendizaje y la sonrisa.

"Es una compañía que surge de la Escuela de Formación de Teatro de la Escucha y que nosotras utilizamos como plataforma para mostrar nuestro proceso de investigación, en este caso con la obra de Utopía", explica Galán como tarjeta de presentación, destacando tres elementos fundamentales del trabajo de Zeroalaizquierda: es una escuela teatral; quienes se forman en ella lo hacen bajo unos determinados parámetros, los del Teatro de la Escucha; y en la actualidad representa una obra creada a partir de la lectura de Utopía de Tomás Moro.

Desarrollemos conceptos. ¿Qué es el Teatro de la Escucha? Bebea responde que "es una vertiente del teatro social que bebe del teatro político y comunitario de los últimos 40 años pero que tiene la particularidad de estar muy adaptado a la realidad política en España. Trata de abordar y visibilizar fundamentalmente la violencia estructural y la manipulación de la conciencia a la que estamos sometidos. Con esas dos claves trabaja una serie de técnicas teatrales en las que esto se pone de manifiesto, no sólo en el producto final –cuando el público ve una obra realizada con esta base filosófica– sino también como proceso de transformación que vivimos las actrices y actores, que no somos profesionales sino ciudadanas de a pie, al trabajar con estas técnicas".

Así, la modalidad teatral bajo la que opera Zeroalaizquierda tiende puentes con las estrategias del Teatro del Oprimido desarrolladas por Augusto Boal en Brasil en los años sesenta, como el Teatro Foro. Bebea reconoce esa herencia pero también indica que su planteamiento responde a otra realidad: "La diferencia es que Boal trabajaba sobre la violencia directa, inmediata, del terrateniente sobre el campesinado. Eran las propias personas que vivían eso quienes lo pasaban a escena. En nuestro caso, son violencias más invisibles, que no se leen como tales, como el paro".

La tarea de Zeroalaizquierda como escuela teatral empezó en 1992 y ha llevado sus obras a todo tipo de escenarios, desde centros culturales a la misma calle, pasando por casas particulares o pequeñas salas.

"Todos los proyectos que van saliendo de la escuela reciben el apoyo de la compañía como plataforma para comenzar a mover sus obras", señala Galán. De este modo, la escuela funciona también como paraguas para que las creaciones surgidas de sus alumnos puedan dar los primeros pasos, utilizando sus métodos y su nombre. En su caso, las dos se matricularon hace cinco años –ya hace dos que salieron– y sus obras fueron el trabajo final en el tercer y último curso.

Bankirrotos fue su primer montaje, una obra en la que trabajaron desde el Teatro Foro para "denunciar cómo la deuda bancaria contribuye a la autoexplotación laboral de las personas para poder pagar esa deuda", recuerda Galán.

Tras esa experiencia, han desarrollado otra cuyo origen también era una indagación tea­tral sobre lo laboral, pero que ha acabado siendo mucho más compleja. Tropezar con Utopía de Tomás Moro confirió a su proyecto esa nueva dimensión, confirma Galán: "Queríamos hacer una obra sobre el mundo del trabajo. Somos de esa generación superformada que se encuentra en el paro. Pero llegamos a Utopía de Tomás Moro y vimos que trataba de una sociedad ideal en la que se hablaba del trabajo, de la política, de la alegría de la comunidad, de las leyes… Era más completo que nuestra idea".

"En teatro social muchas veces trabajamos con la denuncia y con visibilizar la injusticia pero 'Utopía' nos permite desarrollar esa vertiente crítica y también una parte de anuncio, de esperanza, de qué queremos construir"

Su compañera añade razones por las que esta elección ha resultado "interesante y satisfactoria" para lo que querían mostrar: "En teatro social muchas veces trabajamos con la denuncia y con visibilizar la injusticia pero Utopía nos permite desarrollar esa vertiente crítica y también una parte de anuncio, de esperanza, de qué queremos construir, a qué vamos a decir que sí".

Recordando algunas frases de la obra de Moro y los conceptos vitales de los utopianos, el montaje entremezcla pintura en directo, canciones e interpelaciones al público para repasar cuestiones universales como el buen gobierno, la búsqueda de la verdad o la lucha por la dignidad en el trabajo.

En la decena de actuaciones que han llevado a cabo –en mayo saldrán por primera vez de Madrid, con dos fechas en Las Palmas de Gran Canaria–, la respuesta obtenida ha sido "muy buena", califica Bebea, que cuenta que "la gente sale sorprendida, alegre, conmovida… No están de acuerdo con todas las cosas del texto pero eso es parte del ejercicio: plantear una posibilidad y dialogar sobre ella".

Galán identifica uno de los momentos de la obra que puede levantar ampollas: "Hay una escena crítica con los fanatismos, una reflexión en torno a la búsqueda de la verdad y ese momento en que las ideologías se convierten en totalitarismos. Llegamos a la caricatura de la ideología y eso puede doler, pero no deja de ser una invitación a pensar".

Ella reconoce que bucear en el texto de Moro y preparar este montaje le han cambiado "absolutamente", por la ampliación del campo de visión que le han proporcionado: "Me han permitido conocer experiencias reales de gente que quiso caminar hacia la utopía, por ejemplo el movimiento obrero o lo que hacen Las Patronas en México. Es necesario que hoy recordemos y conozcamos esas experiencias. Utopía es un libro, pero conocer experiencias reales de gente que hizo cosas que se acercan a la utopía sirve para hoy, como ejemplo".

Abundando en esta idea, Galán considera que hay planteamientos de Moro que todavía no se han llevado a la práctica "o que se han intentado pero fugazmente y enseguida nos los han robado. Desde el ámbito económico, por ejemplo, el desprecio a la riqueza de los utopianos y la traducción en el mundo capitalista actual como una crítica al consumismo y cómo lo podemos reventar".

La puesta en escena de la utopía de Zeroalaizquierda se completa con dos formatos especiales. A uno lo han denominado Utopía reloaded y consiste en una conferencia del director Moisés Mato intercalada en la obra. El otro es un taller teatral de carácter práctico, con dinámicas corporales en el que el tema central es la utopía, que ­proponen como epílogo a la representación. 

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