Siempre Lorca

'Así que pasen cinco años', de García Lorca, llega al Teatro Valle Inclán de Madrid. Una obra que su autor nunca vio representada.

04/04/16 · 11:45
'Así que pasen cinco años', de Federico García Lorca, en el Teatro Valle Inclán de Madrid. / David Ruano

El próximo 18 de agosto se cumplirán 80 años del asesinato de Federico García Lorca a manos de un grupo de falangistas y derechistas de Granada. Su delito fue tener un compromiso social a lo largo de su vida, y especialmente durante la Segunda República.

Pero a pesar de su trágica muerte, el legado de Lorca no fue asesinado. Sólo nos cabe una duda, una de esas preguntas ucrónicas que circulan muchas veces en nuestras cabezas: ¿Hasta dónde habría llegado Lorca de no haberse truncado su vida? Nunca lo sabremos.

El pasado 1 de abril se estrenaba en el Teatro Valle Inclán de Madrid, del Centro Dramático Nacional, la obra Así que pasen cinco años dirigida por Ricardo Iniesta.

Con una puesta en escena atrevida, de la que el propio Lorca se sentiría orgulloso, se ha rescatado una de las obras menos conocidas, más simbólicas y de enorme carga sentimental.

Una obra que Lorca concibe en su periplo norteamericano, cuando más le influyó la vanguardia surrealista y que revolucionaría el teatro español. Una obra que Lorca nunca vio representada, pues mucha gente de su círculo más íntimo no la entendió. La primera vez que se representó en España fue en 1978. Y curiosamente en el Teatro Eslava, el mismo que vio representada la primera obra teatral en Madrid de Federico García Lorca: El maleficio de las mariposas.

Ricardo Iniesta y su compañía nos acercan a todo ese mundo surreal, vanguardista, de amor y desamor, de la infancia perdida, de la tragedia, etc. Un guiño a todo lo que Lorca amaba: la música, los títeres, sus temas, la vida, la muerte, etc. Unos personajes llenos de simbología que representan el futuro, la infancia perdida. Algunos personajes inertes que transmiten todos los sentimientos. Un guiño lorquiano a la Commedia dell'arte con todo un elenco de arlequines.

Una representación atrevida que ha salido a la perfección y mantiene toda la esencia del mejor Lorca. Iniesta y su compañía ha dado en el punto y alguno de los personajes son representados con una enorme calidad. Personajes nada convencionales: un jugador de rugby, un gato, un niño camino de la muerte, una mecanógrafa, etc.

Merece la pena acercarse a esta representación de Lorca tras varios lustros de silencio ante la misma.

La revolución teatral del joven Lorca

Lorca dejó un gran legado que le ha elevado entre uno de los poetas, escritores y dramaturgos más importantes de la historia de España. El joven Lorca que llegó a Madrid con apenas 21 años se convirtió pronto en una referencia de uno de los centros culturales más importantes de la época: la Residencia de Estudiantes.

En contacto con lo que será una de las generaciones más importantes de la literatura española, sólo un año después ya comenzó a revolucionar el mundo de la escena cuando estrenó en el Teatro Eslava El maleficio de la mariposa que rompía con el teatro clásico dominante de los premios Nobel de literatura José Echegaray y Jacinto Benavente.

La temática de Lorca circuló en aquellos entre las heroínas y el amor, siendo ejemplo su magnífica Mariana Pineda. Un Lorca amante de la música, la danza, las artes plásticas y los títiteres. Algo que era novedoso y revolucionario en el teatro de los años 20. Sus obras Tragicomedia de Don Cristobal y la señá Rosita, La zapatera prodigiosa o El amor de don Perlimpín con Belisa en su jardín encumbrán a Federico García Lorca a lo más alto de la dramaturgia española apoyado también por su carrera como poeta.

La importancia de su viaje a Nueva York

Fue gracias a Fernando de los Ríos, ministro de Instrucción Pública en el primer gobierno de la Segunda República, por quien Federico García Lorca viajó a Estados Unidos. En un momento importante de su vida, cuando su relación con Salvador Dalí y Luis Buñuel comenza a resquebrajarse.

En EE UU, Lorca encontró un mundo distinto. Una sociedad que se asomaba al abismo. Porque Lorca llegó a Nueva York en la primavera de 1929, sólo unos meses antes del crack financiero que sumió al país y al mundo en una profunda crisis. Los barrios neoyorquinos, la música afromericana, la vanguardia, completaron toda una revolución mental en García Lorca. Todo se vio completamentado cuando viajó igualmente a La Habana.

En esta época, Lorca no sólo revisó alguno de sus trabajos anteriores, sino que comenzó a pergeñar y desarrollar dos obras poco conocidas y con una enorme carga simbólica. Una la ya citada Así que pasen cinco años y otra El público, donde de una forma abierta Lorca habla de la homosexualidad. Un tema tabú. Algo revolucionario.

El Lorca que regresa a España en 1930 de su periplo transatlático es ya una persona con una alta preocupación social. La República le esperaba.

Lorca en la República

La proclamación de la Segunda República el 14 de abril de 1931 iba a significar un revulsivo en muchos sectores de la sociedad. Y en el cultural también. El Lorca que había regresado de EE UU y Cuba tenía muchos proyectos en la cabeza.

En 1931 publicó las dos obras antes citadas. Y una vez más su vida se entrecruzó con la de Fernando de los Ríos, que siendo ya ministro apoyó sin fisuras el proyecto de Lorca de crear un teatro itinerante que llevase a los rincones más profundos de España la cultura que en otras épocas se le había negado. Una popularización de la cultura.

Había nacido La Barraca, fundada junto a Eduardo Ugarte, como proyecto de teatro universitario. Un proyecto que se completamentaba con las Misiones Pedagógicas. El gran éxito de la Segunda República, como fue la popularización de la educación, y que tuvo a Lorca uno de sus protagonistas.

De esta época datan también sus obras más conocidas a nivel teatral: Bodas de sangre, Yerma o La casa de Bernarda Alba. También su espléndida poesía. Y un nuevo viaje por Sudamérica, junto a la compañía de Lola Membrives, que representaron muchas de sus obras en Buenos Aires.

Los círculos culturales tienen a Lorca como uno de los referentes. Una de las figuras más importantes de esa denominada "generación de plata". También destaca una de sus más estrechas amigas: la actriz Margarita Xirgu, que tuvo que partir al exilio tras la Guerra Civil.

Sin embargo, el compromiso de Lorca iba mucho más allá que la cultura. A través de las temáticas de sus obras (desigualdad, homosexualidad, sociedad cerrada, clericalismo, convenciones sociales, etc.), Lorca fue un firme partidario de la República.

Vio en ella un baluarte para la modernización del país. Y así lo hizo con alguno de sus proyectos, que fueron proyectos de la propia República. Y aunque nunca se vinculó a ningún partido político, lo cierto es que Lorca tuvo un compromiso con la izquierda de su tiempo.

Quizá su raíz granadina, el haber visto de cerca la desigualdad social del campo andaluz, le hizo simpatizante de las corrientes revolucionarias de la época, a caballo entre el anarquismo y el comunismo, pero sin mostrar profesión a ninguna ideología.

Esta cuestión fue su sentencia de muerte. A pesar de las advertencias de sus más allegados, días antes de la sublevación militar, García Lorca regresó a Granada. Con el golpe de militar en curso, la vida de Lorca estaba en peligro. Fue detenido por la Guardia Civil y por los derechistas Luis Trescastro Medina, Luis García-Alix Fernández y Ramón Ruiz Alonso, diputado de la CEDA.

Puesto en conocimiento de su detención, Gonzalo Queipo de Llano, líder de la sublevación en Andalucía, dio el visto bueno a su asesinato: "Dale café, mucho café". Las acusaciones contra Lorca, según un informe de 1965, eran las siguientes: era socialista, amigo de Fernando de los Ríos, masón adscrito a la Logia Alhambra con el nombre simbólico de "Homero" y de hacer prácticas homosexuales y aberraciones.

Fue ejecutado el 18 de agosto de 1936 junto al maestro Dióscoro Galindo y a los banderilleros anarquistas Francisco Galadí y Joaquín Arcollas.

Dos cuestiones resultan paradójicas de la muerte de García Lorca. Fue asesinado junto a un maestro y dos banderilleros. La prueba física de la educación, por la que tanto trabajó Lorca, y el mundo del toreo, al que Lorca le dedicó bastantes poemas.

Y volviendo al comentario de la obra del CDN, su Así pasen cinco años fue estrenada en 1931, justo cinco años antes de su asesinato. Sorpresa macabra del destino.

Lorca fue asesinado pero su obra no. Estos díoas podremos disfrutar en el Valle-Inclán de Así que pasen cinco años. Estos días y siempre. Siempre Lorca.

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comentarios

1

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    Getse
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    Jue, 04/07/2016 - 18:23
    ¿Y que hay de de la puesta en escena y trabajo actoral de Atalaya Teatro? No se menciona apenas la propuesta ESCÉNICA de Iniesta en esta reseña histórica... Gracias igualmente.