Reseña
Lo pagaréis caro, lo pagaréis todo

El libro 'Un comunismo más fuerte que la metrópoli. La Autonomía italiana en la década de 1970', de Marcello Tarí, traza un hilo conductor entre el movimiento autónomo italiano y el 15-M, Gamonal o la defensa de Can Víes.

01/04/16 · 8:00

Traficantes de Sueños presenta la edición en castellano del libro Un comunismo más fuerte que la metrópoli. La Autonomía italiana en la década de 1970. En su última obra, Marcello Tarí rehuye de la nostalgia que genera el periodo histórico marcado por las luchas autónomas y entra de lleno en el análisis de su impacto en la sociedad italiana, en los debates que éstas alumbraron y las experiencias que hoy en día pueden servir a los movimientos sociales que antagonizan con el sistema, así como con aquellas estructuras que se empeñan en reformarlo.

Ya en la introducción a la edición castellana del libro, firmada por el mismo autor y por el activista autónomo barcelonés Vicente Barbarroja, se deja bien claro que el repaso histórico de los hechos que marcaron los 70 lleva a trazar un hilo rojo conductor entre las experiencias de ocupación y sabotaje obrero en Mirafiori (macrocomplejo industrial de la FIAT en Turin) o la autoorganización de la vida en las "zonas rojas" en barrios de Roma o Milán con la explosión del 15-M, la batalla de Gamonal en Burgos o la defensa de Can Víes en Barcelona.

Un hilo rojo en que justo cuando no paran de invocarse y convocarse procesos y poderes constituyentes como motores del cambio que anhelamos actualmente, los autores de manera provocadora lo llaman la destitución del todo.

Ya se nos advierte que más allá de hacer copias mecánicas o calcar experiencias, se mira y se estudia aquel tiempo en que multitud de luchas se cruzaron, convergieron y sin perder su identidad crearon una masa multiforme que simplemente fue ingobernable por parte de los poderes fácticos que regían el oasis italiano ideado por la Democracia Cristiana y donde el Partido Comunista Italiano y sus ramificaciones sindicalistas y cooperativistas actuaron como cómplice necesario.

Marcello Tarí nos habla y disecciona un tiempo en que una porción muy importante de la clase obrera –tanto en número, como en capacidad organizativa y voluntad ofensiva– , conscientes de su papel social y económico, pero también de la vida que querían, rechazaron el trabajo alienante.

También los estudiantes y el proletariado juvenil, conscientes que iban a ser pasto de la precariedad y que intuyendo su futuro bajo un neoliberalismo aun no plenamente desarrollado, pero ya inaugurado por los Chicago Boys en la otra punta del mundo, en el Chile de Pinochet y que se dejaba entrever en las relaciones laborales a pie de taller y de tajo, se negaron a seguir el rol que les marcaba la sociedad.

No fue únicamente la autonomía de los obreros y de los estudiantes la que se desarrolló y extendió por todo el país de norte a sur. Mujeres, parados, movimiento LGTBI todos ellos saltaron al ruedo de la lucha y decidieron que aquel era su momento para que la Democracia Cristiana, los fascistas del MSI, la policía y los patronos pero también los burócratas del PCI lo pagasen caro, y lo pagasen todo.

El movimiento de 1977 que, con su epicentro en las universidades romanas, literalmente incendió todo el país fue el punto más álgido de esta década donde se propuso una enmienda a la totalidad.

El feminismo autónomo y la autonomía homosexual pusieron patas arriba al propio movimiento, al llevar a la política transformadora las relaciones sociales, afectivas y sexuales

Mención especial requieren el feminismo autónomo y la autonomía homosexual. Estas dos áreas de la autonomía pusieron patas arriba al propio movimiento, al llevar a la política transformadora a las relaciones sociales, afectivas, sexuales y dinamitando el binomio hombre-mujer desde varios ángulos.

Este aire fresco que llevaban estos colectivos dentro de la autonomía consiguió poner en muchas contradicciones a muchos de los colectivos y personas que formaban parte del movimiento y a la vez crear maneras de lucha que ya entonces planteaban el cuerpo como un campo de batalla.

El movimiento, a partir de la espiral represiva que inició el estado tras el secuestro y ejecución de Aldo Moro, dirigente de la Democracia Cristiana, por parte de la Brigate Rosse, entró en una espiral que lo acabó reduciendo a un conflicto casi estrictamente militar (y totalmente asimétrico) donde centenares de militantes fueron forzados al exilio y miles de ellos al cieno de las cárceles, la locura, la trampa del caballo y el suicidio.

A pesar de esta traumática derrota, la autonomía ha dejado elementos para el imaginario colectivo de los movimientos sociales antagonistas que en parte sorprende gratamente encontrarlos descritos y analizados en este libro.

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