Entrevista
Albert Pla, Fermín Muguruza y Refree declaran la guerra en Madrid

'Guerra', el espectáculo audiovisual de Albert Pla, Fermín Muguruza y Raül Fernández llega a Madrid, donde se podrá ver durante diez noches un musical para gente a la que no le gustan los musicales.

31/03/16 · 8:00
Albert Pla, Raül Fernández y Fermín Muguruza, en Madrid. / Álvaro Minguito

Tres artistas dedicados a la música montan un espectáculo de teatro, audiovisuales y canciones en directo para tratar de desvelar si la guerra es la continuación de la política por otros medios o al revés. Albert Pla, Fermín Muguruza y Raül Fernández, 'Refree', protagonizan Guerra, un híbrido de varios elementos dirigido por Pepe Miravete. Estrenado el año pasado, llega a Madrid para dar batalla durante diez noches en el Teatro Nuevo Apolo.

Albert Pla haciendo de soldado, quién lo iba a decir.

Albert Pla: Soy una fuerza de paz en misión humanitaria.

¿Como Gila?

A.P.: ¿Gila también era una fuerza de paz en misión humanitaria?

¿Es un papel que puede resumir lo que ha sido tu trayectoria, te has visto como un soldado?

A.P.: Me veo más con un rango de teniente, comandante, capitán,… (risas).

Y Fermín Muguruza aparece como la ciudad. ¿En qué se parece la interpretación teatral a lo que has hecho toda la vida en escenarios musicales?

Fermín Muguruza: Sí, en teoría ésos son los roles que nos distribuimos. Hay una relación obvia, que es que sigo siendo yo mismo y que muchas de las canciones de la obra las he escrito yo. Quiero mencionar a Mentenguerra, que ha colaborado en algunas letras. Siempre me ha gustado dar saltos y colocarme en el borde del precipicio en todo lo que he hecho. No pensaba que iba a entrar en el teatro pero cuando me encuentro con Albert en el metro de Martorell y me hace esta proposición, me animé. Antes cantaba que era una nación andante y ahora soy una ciudad andante.

¿Hay alguna relación con aquel "venga, vale, Fermín" que te soltaba Albert Pla en Veintegenarios para cortar una de tus soflamas?

F.M.: Hay varios guiños a lo que hemos hecho juntos previamente Albert y yo. También a las cosas que hicimos Raül y yo, como una versión de Public Enemy que tiene mucho que ver con la obra, y algunas bases con aire de hip hop industrial sobre las que canto. En Guerra cobra mucho sentido aquella broma de Albert en Veintegenarios porque es la idea de desvirtuar la rebeldía, intentar camuflarla y apartarla porque se sale de lo que se entiende como normal. Albert se encarga, como soldado-ejército, de mantener ese control.

¿Raül, cómo te has embarcado en un proyecto así, siendo tu perfil artístico algo distinto?

Raül Fernández: Nunca tengo la sensación de necesitar ser igual que otro para poder trabajar juntos, porque si no, no sé si hubiera hecho lo que he hecho a lo largo de mi vida. Albert siempre cuenta que la idea de Guerra fue mía pero lo único que hice fue lanzar que quería hacer un musical que me gustase, porque los musicales nunca me han gustado. Albert me respondió que tenía una idea para un musical y así fue creciendo la obra. Pero hablábamos mucho de siempre y teníamos relación de mucho tiempo. Ahora mucho más cercana, lógicamente.

Fermín Muguruza vuelve a actuar en Madrid después de mucho tiempo.

F.M.: Es muy paradójico. Anuncio que toco en un festival el 30 de junio e inmediatamente el PP pide que se suspenda, la AVT dice que es indecente... Y sin embargo, ahora, venimos al teatro y todo tranquilo…

Espérate.

F.M.: (Risas) Albert tiene la teoría de que, al juntarnos los dos, vamos a producir el efecto contrario y no van a venir a por nosotros.

A.P.: ¿Ah sí, tengo esa teoría?

¿Qué idea de guerra se desarrolla en Guerra?

R.F.: Es una obra que trata sobre esa idea tan actual de la guerra invisible, que parece que no estamos en guerra, que todo son iniciativas individuales a favor de la paz y para resolver un pequeño problema que tenemos pero del que no somos culpables. No se habla de enviar tropas sino de ejércitos de salvación para derrocar a un tirano. Nunca se cuenta toda la historia. Creo que la obra trata sobre estos juegos dialécticos con los que se nos vende la guerra. Nos reímos con seriedad e ironía de lo que se nos vende desde los medios de comunicación, los mercados, los illuminati,...

"No se habla de enviar tropas sino de ejércitos de salvación para derrocar a un tirano. Nunca se cuenta toda la historia"

F.M.: Las armas de distracción masiva que se usaron en la segunda guerra de Iraq. Cómo las líneas editoriales de los medios se establecen prácticamente desde los llamados servicios de inteligencia. En la obra no colocamos el foco en un lugar específico del planeta en el que hay un conflicto bélico sino también en los conflictos de poder en el sentido más estructuralista del término. Se habla del control, del miedo, de la construcción de muros… Se menciona Palestina, Lesbos, Gibraltar.

Guerras hay muchas. Las fronteras, la situación de las personas migrantes, el mercado laboral.

F.M: Sí, el poder que se va reproduciendo. Todo esto va apareciendo en la obra.

¿Hay una guerra contra quienes hacen cultura?

F.M.: Obvio.

"Es curioso que el Estado haya dado este paso adelante de bajarte de un escenario y meterte en la cárcel directamente. Me parece encantador, un progreso muy audaz por su parte"

A.P.: Es curioso que el Estado haya dado este paso adelante de bajarte de un escenario y meterte en la cárcel directamente. Me parece encantador, un progreso muy audaz por su parte.

¿Cómo se puede ganar esta batalla?

A.P.: Teniendo más armas que ellos. Si te pones un cinturón bomba, te subes al escenario y tienes tres metralletas en la mano, y sois veinte, dos policías urbanos no tienen huevos de subir al escenario, bajarte y meterte en la cárcel. ¿Vosotros qué creéis?

F.M.: Necesitamos cinturones bomba precisamente de creación. Si todos los artistas fuéramos capaces de hacer una huelga el día después de lo de los titiriteros y que no haya nadie que pudiera ir a un teatro o a ningún lado, eso serían nuestras armas. Pero ahora la sociedad del espectáculo y la industria desarman absolutamente a toda la gente que estamos en este mundo. Y por eso ahora dan ese gran salto, ya sin careta, y te detienen y te llevan a la cárcel y en grado de terroristas porque tienes unas armas muy poderosas que son los títeres.

¿Diríais que es una parte más de la lucha de clases?

F.M.: Sí, efectivamente, estamos ante la dominación del clan de Vargas Llosa y todos sus invitados a la fiesta. Y nosotros no estamos invitados a la fiesta. Eso es lucha de clases hoy en día.

"Estamos ante la dominación del clan de Vargas Llosa y todos sus invitados a la fiesta. Y nosotros no estamos invitados a la fiesta. Eso es lucha de clases hoy en día"

En Guerra no hay ninguna mujer en el escenario y contra ellas también hay una guerra, con muchos frentes.

A.P.: Es que a Fermín el vestido ése no le entraba… Y mira que lo intentamos. A ver, gírate (risas). Aunque ahora que lo pienso sí sale alguna mujer.

F.M.: Pero si quisiéramos hacer una obra de teatro políticamente correcta, que es una idea con la que no estamos de acuerdo, tendría que salir una persona de una raza que no es la nuestra, por ejemplo. Nosotros hablamos desde una posición privilegiada, somos blancos, hombres y heterosexuales. Esto es una discusión aparte de esta obra. No querríamos incluir a una mujer por una cuestión de cuota. En el proceso de creación de la obra sí hay mujeres haciendo un trabajo muy importante pero en el escenario no.

A.P: Las tías están ahí cosiendo, con los niños, limpiando la cortina, mientras nosotros actuamos (muy sarcástico, n.de r.).

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