Entrevista
Tremenda Jauría enseña a bailar el merengue de la línea del frente

Tremenda Jauría presenta su primer disco, en el que combinan lo tropical, lo doméstico y lo político para desmontar algunos clichés en torno al reguetón y la cumbia.

28/03/16 · 8:00
Tremenda Jauría, una manada que aúlla y baila reguetón en la noche madrileña. / Álvaro Minguito

Como una "manada de perrxs salvajes que aúllan y rugen en pleno corazón de Madriz" se autodefine Tremenda Jauría, una de las iniciativas musicales más atractivas de las que hoy echan horas en los locales de ensayo madrileños.

Sus ladridos suenan a cumbia electrónica, reguetón y moombahton y en apenas un par de años ya han dado forma a un disco en el que combinan lo tropical, lo doméstico y lo político para otorgar otro significado a los lugares comunes que lastran a algunas músicas de raíz latina.

"Queríamos utilizar ritmos tropicales, que están en nuestras vidas, suenan en nuestra casa y han llegado para quedarse, y cuyas letras nos parecen infames, bien porque están vacías de contenido o porque son directamente machistas"

"Queríamos utilizar ritmos tropicales, que están en nuestras vidas, suenan en nuestra casa y han llegado para quedarse, y cuyas letras nos parecen infames, bien porque están vacías de contenido o porque son directamente machistas. Nos parecía necesario generar contenido propio con ese tipo de ritmos", cuenta a Diagonal MC Gremlin, quien canta, toca el bajo y el acordeón y se encarga de la producción del cuarteto.

Su experiencia profesional de varios años trabajando para otros artistas junto a MC Chucho –que en el grupo canta y toca guitarras y charangos– le llevó a querer iniciar un proyecto musical más cercano a su realidad inmediata, su implicación política –la que experimentan cada día en "las luchas sociales en las que participamos"– y a su propio hogar, ya que Tremenda Jauría comparte techo, sofá y nevera.

"El primer ensayo fue en una casa en la que vivíamos antes, con un micro horroroso y pegando saltos en la habitación. Luego ya empezamos a ensayar más en serio en unos locales, con mucha ilusión por ver que eso que hacíamos sonaba a algo", recuerda MC Machete, otra de las voces del grupo que "a ratos" también toca el güiro. DJ Ganga, responsable de las bases electrónicas, completa la manada.

La danza de los nadie

Tremenda Jauría nació con la idea de acompañar, apoyar y poner ritmo al trabajo activista de colectivos que operan con la autogestión y la transformación social como banderas.

Por ello, los escenarios de centros okupados han sido uno de los hábitats naturales del grupo. "Se agradece refrescar las fiestas de los centros sociales y los espacios de lucha con algo distinto al punk o a los cantautores", opina MC Gremlin. En La Casika, uno de estos reductos resistentes ubicado en Móstoles, acompañaron en octubre de 2015 al dúo cubano Krudas Cubensi, que ahora participa en una de las canciones del disco.

"Hace falta pasta para el movimiento y hace falta que la gente se lo pase bien. Y ésta es nuestra manera de aportar algo haciendo cosas que nos gustan. Es una función que nos gusta cumplir con el grupo", resume MC Machete.


Los movimientos de esta jauría provocan que un nombre surja de manera espontánea, aunque sea más por los modos de hacer que por los sonidos: Hechos contra el Decoro. Reconocen que suele ser un comentario habitual entre quienes se acercan a Tremenda Jauría, si bien explican que no es algo buscado por el cuarteto.

MC Machete concreta esa comparación: "Son letras cañeras con música que no es directamente punk. Hechos contra el Decoro trajo letras combativas con ritmos que se podían bailar. Ése es otro de nuestros objetivos como grupo: cómo pelear desde un rollo más alegre y bailongo". Así se entiende que uno de los momentos más celebrados de sus conciertos sea su particular recuerdo a un clásico del grupo vasco Kortatu. Pero, ¿cómo se baila el merengue de la línea del frente, Tremenda Jauría?

DJ Ganga: Con ganas.

MC Chucho: Haciendo pogo.

MC Gremlin: Con mucho sudor.

MC Machete: La gente lo disfruta mucho.

Esta noche, la canción del primer videoclip de Tremenda Jauría, es un pepinazo. Irresistiblemente pegadiza, tiene además la virtud de hacer una foto que capta mucho más que lo que encuadra el objetivo de la cámara. Eso que se suele llamar retrato generacional pero que acaba trascendiendo al momento y a quienes lo viven para hacerse universal y atemporal. Una tarjeta de presentación perfecta para el grupo, que podría llevarle a todo tipo de públicos como ha sucedido, por ejemplo, con Bomba Estéreo. ¿Es algo que persigue Tremenda Jauría?

MC Gremlin: Si mucha gente lo escucha, quiere decir que a mucha gente le llega el mensaje y eso sí que nos gustaría.

MC Machete: Sí, estaría muy bien que a la gente le gustara… Si en algún momento se disparara, tendríamos que pensar. Supongo que nuestros círculos más cercanos nos lo dirían.

MC Chucho: Lo haces para ti, no piensas en que le pueda gustar a mucha gente, aunque se agradecería mucho, claro.

MC Gremlin: Cuando estás componiendo, sí piensas por ejemplo "cómo le va a flipar esto a la gente cuando toquemos en Pamplona". Pero no es algo que hagamos pensando en el número de visitas o en cómo monetizarlas.

En la lista de deseos a cumplir como grupo de música, MC Chucho enumera varios, empezando por divertirse y siguiendo por "que surjan más grupos de este estilo y que desde la música puedas contribuir a apoyar a colectivos; poner sobre la mesa que es el discurso lo que envenena a la música, ya sea rock, punk o reguetón; eliminar esos tópicos que asocian al reguetón como algo machista, cuando consumimos otros tipos de músicas que lo son igualmente pero de una forma menos visible".

Madrid es tropical de repente

La propuesta de Tremenda Jauría encaja en un ecosistema musical que desde hace varias temporadas está subiendo la temperatura de las noches madrileñas. Festivales, fiestas y conciertos promovidos por agitadores como Chico Trópico, Guacamayo Tropical o Sonidero Mandril –en una de sus Psicosis Tropicales en la sala Siroco debutaron en directo Tremenda Jauría en abril de 2015– han renovado la oferta sonora y ampliado la paleta de los ritmos que se bailan en la ciudad, y lo han hecho tanto en locales autogestionados como en clubes consolidados. De hecho, la presentación del disco será el viernes 1 de abril en Caracol, una sala de mediano aforo que se ha convertido en lugar de celebración de estos eventos. "Será el cambio climático", apunta entre risas la DJ del grupo buscando una explicación.

Sin embargo, la aceptación, implantación y explosión en estas latitudes de bajos gruesos, graves que retumban y bases caribeñas no ha estado exenta de problemática, como expone MC Machete: "Parece que estos ritmos han llegado para quedarse, y hay que relacionarse con ellos. Y esa relación es conflictiva porque en muchas ocasiones las letras, o la manera de expresarse, no son políticamente correctas. Aunque también hay referentes en el reguetón y la cumbia que tratan de hacer cosas distintas. Pero es música que nos gusta mucho, lo que escuchamos en casa…Y en muchos centros sociales ya se bailan mucho estos ritmos".

"Nos ha generado mucho debate el hecho de pensar hasta qué punto te estás reapropiando de una música que no tiene mucho que ver directamente contigo"

Convertirse en la mera adaptación local de estilos ajenos, como tantas veces sucede, es uno de los riesgos que afronta la banda. MC Gremlin reconoce que la discusión ha existido dentro de Tremenda Jauría: "Nos ha generado mucho debate el hecho de pensar hasta qué punto te estás reapropiando de una música que no tiene mucho que ver directamente contigo, pero al final te das cuenta de que sí tiene que ver con tu vida. El reguetón y la cumbia tienen algo muy potente, que es el valor de lo subalterno, aunque ya se hayan convertido en algo muy comercial. Son músicas que vienen de abajo y eso se relaciona con nuestras luchas. También por eso queremos utilizar esos ritmos".

Con el primer disco a punto de asomar la cabeza, es buen momento para saber qué es lo mejor de formar parte de un grupo de música con las características de Tremenda Jauría.

MC Chucho: Sentir que estoy haciendo lo que más me gusta, para mí y la gente con la que quiero compartir este proyecto. No somos piezas intercambiables por otras, ni músicos de encargo. Esto es muy motivador.

MC Machete: La posibilidad de ir a otros lugares y conocer espacios de lucha en los que se desarrollan cosas parecidas a las que haces tú en tu ciudad. Conocer a la gente que hace ciudad en otros sitios.

MC Gremlin: La adrenalina del directo.

DJ Ganga: Los sándwiches y las risas.

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