Entrevista
"Soy muy afortunada de poder hablar de mis batallas personales a través de la música"

Aurora & the Betrayers es el vehículo expresivo de una cantante que no quiere ceñirse al redil de "lo puro".

26/02/16 · 8:00
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Aurora & the Betrayers en directo. / Jaime Massieu

A comienzos de 2013 la vocalista madrileña Aurora García abandona Freedonia, su proyecto más duradero –contaba entonces con un bagaje de ocho años– y una banda que disfrutaba de un momento de esplendor, a tenor del número de las múltiples actuaciones celebradas con un apreciable respaldo de público y de la calidad alcanzada con su propuesta escénica, en clara consonancia con referentes contemporáneos del soul clásico como Sharon Jones & the Dap Kings, Lee Fields & the Expressions o Charles Bradley & the Mena­han Street Band. "Mi intención no fue salir de Freedonia. Es más, no quería, así que no tenía nada pensado ni planeado. Tampoco tenía pensado hacer nada en solitario".

El motivo de la discordia: una propuesta recibida por parte de un humilde sello madrileño de música negra para aportar su enérgica voz a un par de composiciones originales que verían la luz en un recopilatorio de Lovemonk a finales del año 2011. "Grabé dos canciones con Sietepulgadas Records por puro placer artístico, como otras tantas grabaciones y colaboraciones que he hecho a lo largo de mi vida. Canciones que escuchó una editorial que trabajaba asiduamente con ellos y enseguida se sintió interesada. Esta oferta (meramente editorial, no discográfica) no sentó bien a mi banda, cosa que me hizo pensar en mi posición. Tras todo lo que trajo este episodio, decidí tomar mi camino".

Esta disputa, que ocasiona su salida imprevista de la banda –"desde mi punto de vista, no puedo sentir que por el hecho de ser la cara de una banda sólo puedo desempeñar ese único papel en mi vida artística, a no ser que sea mi decisión, y sentí que era eso lo que se me pedía"–, le obliga a replantearse su futuro profesional, embarcándose en un proceso creativo no exento de contratiempos y vaivenes emocionales. "La verdad es que el proceso de construcción del proyecto, ligado a la producción del primer disco, fue una auténtica montaña rusa. Se nos juntaron la ilusión, las dudas, la incertidumbre, y un montón de sensaciones muy contradictorias todo el tiempo".

La clave para sacar adelante el álbum autoeditado Shadows Go Away, publicado a comienzos de 2014 con un grupo de personas que hasta entonces no habían trabajado juntas –"ni siquiera nos conocíamos... Era una locura. El destino ha hecho que pudiéramos conocernos, entendernos y comenzar a componer en ese primer disco partiendo de influencias musicales en común"–, fue el entendimiento que se produjo en el plano personal.

"Enseguida acabamos el disco, nos sentimos muy orgullosos del trabajo que habíamos hecho. Habíamos conseguido conectar entre nosotros, y creemos que esa magia pudo llegar a los oyentes. Estábamos sorprendidos, por supuesto, pero por otro lado cargados de fuerzas al pensar que algo increíble había pasado en nuestras vidas".

Uno de los aciertos de este proyecto centrado en la figura de Aurora es que lo comenzaron sin una idea preconcebida en lo que se refiere a géneros musicales o a preferencias estéticas. "No teníamos claro nada cuando comenzamos. Simplemente hacer canciones. Y los Betrayers tienen muchas más influencias que la música negra. Cuando comencé a escuchar propuestas de Siete­pulgadas, entendí muchas cosas. Se arriesgaban y buscaban más allá. Por supuesto que saben hacer algo ortodoxo, y lo han hecho muchas veces y muy bien, pero les encanta traspasar fronteras, y a mí eso me hizo ampliar mis capacidades".

La banda tiene un punto de partida en géneros como el blues, el soul o el funk, eso es innegable, pero no trata de ceñirse a ello ni de reproducir clichés, lo que podría alejar a ese público más militante que sigue esta música con devoción. Ése que devora publicaciones como la revista Enlace Funk o acude con cierta regularidad a locales madrileños como Tempo Club, El Junco, Maderfaker o Marula Café en busca de las esencias de la música de raíz afroamericana. "Sinceramente, y a medida que me hago más mayor, no me preocupa que dejen de prestar atención los amantes de lo 'puro'. Ya lo he hecho, y a lo mejor lo volveremos a hacer, pero el cómo me siento ahora, no lo cambio. Es como viajar a países nuevos. Emocionante y desconcertante en ocasiones. La honestidad con nosotros mismos, con nuestra música y con lo que sentimos en el momento, es lo más importante".

Esta apertura estilística trae consigo premios añadidos, como el reconocimiento por parte de un público que accede a su música sin prejuicios, con la voluntad de disfrutarla y, llegado el caso, conectar con lo que se pretende transmitir con ella. "La mayor sorpresa es cuando recibes algún mensaje de alguna persona que te felicita por tu trabajo y parece haber entendido a la perfección lo que querías contar. No se dejan guiar por los 'fuegos artificiales', sino que sabe apreciar cada momento de nuestra música". Una verdadera suerte la de saber canalizar las emociones expresándolas tanto en las letras, como en las composiciones. "Me siento muy afortunada de poder hablar de mis batallas personales a través de la música, y los Betrayers también lo hacen".

Por otro lado, eso exige focalizar su atención en el proyecto Betrayers –"ahora mismo le estoy dedicando el 100% de mis esfuerzos"–, lo que supone dejar de lado otras aventuras musicales de las que ha participado Aurora como Little Wonder –banda que rinde pleitesía a Stevie Wonder, ahora sin Aurora en sus filas– o Aurora García Sextet. "Con el sexteto a veces hacemos algún concierto por amor a la música, pero ya prácticamente no hacemos nada. Y con Little Wonder hace tiempo que no estoy. Lo pasábamos genial haciendo tributo a uno de nuestros ídolos, y nos echaba un cable para seguir sobreviviendo".

"Nunca me he sentido ni discriminada ni aventajada por ser mujer. Creo que si pones pasión en algo y te lo curras, puedes conseguir lo que quieres. Yo no veo barreras de sexo en la música"

No es el de Aurora el único proyecto de música negra cuya principal cabeza visible es una mujer, si bien ella no considera que sea debido a una situación de discriminación que esté en proceso de ser superada. "No creo en esas cosas, la verdad. Nunca me he sentido ni discriminada ni aventajada por ser mujer. Creo que si pones pasión en algo y te lo curras, puedes conseguir lo que quieres. Yo no veo barreras de sexo en la música".

Y abunda en esta idea cuando se refiere a su éxito personal, fruto de horas y horas invertidas en aquello que le realiza: la música. "Lo que he llegado a hacer ha sido con trabajo, esfuerzo y sacrificando muchas cosas en mi vida, como el resto músicos que consiguen vivir de esto".

Tags relacionados: Madrid número 264 Música
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