¿Qué queda de la izquierda en el mundo globalizado?

¿Ha muerto la izquierda política o lo que ha sucumbido es la política misma? Marco Revelli busca respuestas en su nuevo libro 'Posizquierda. ¿Qué queda de la política en el mundo globalizado?'.

21/01/16 · 10:33

Los últimos años se han escrito ríos de tinta sobre la muerte de la izquierda política. Sea o no una muerte irreversible en relación al marco y definición con que identifiquemos el término o se determine su defunción de manera histórica, teórica o práctica, lo cierto es que hablar de ella conduce directamente a hablar de otra muerte de mayor envergadura que se perfila en el horizonte: la muerte de la política misma.

Para Marco Revelli, la crisis de la izquierda es sin duda el síntoma más relevante de la crisis política por la que está pasando el actual sistema "democrático"

Para Marco Revelli, autor de Posizquiera. ¿Qué queda de la política en el mundo globalizado? (Trotta, 2015), la crisis de la izquierda es sin duda el síntoma más relevante de la crisis política por la que está pasando el actual sistema "democrático".

A fuerza de buscar un argumento antropológico que explique cómo se ha producido el desfase entre política y realidad, Revelli acierta a encontrar, no sin cierto éxito pragmático, el de la transformación espacio-temporal tenida lugar a raíz de la globalización.

Se trata de un cambio de envergadura pues el hombre construye tanto la idea que tiene de sí mismo como de la realidad en función de su relación con estas dos dimensiones. Trastocada esta relación, queda a un tiempo trastocado su propio sentido y, en conjunto, todo lo que bajo aquellas coordenadas había construido: la política entre otros.

Desde el momento en que el espacio social deja de ser un espacio delimitado por un lugar concreto y próximo respecto al cual se generan vínculos y necesidades, desde el momento en que el lazo de unión interesado entre electos y electores se ve condicionado por intereses extraterritoriales y privados, desde el momento en que el espacio político se transforma en espacio mediático, las partes del juego político se descomponen, desconectan y desarticulan.

En la línea de sus últimos escritos (La política perdida, Izquierda Derecha: la identidad perdida, Más allá del siglo XX), Revelli dibuja en Posizquierda un marco desde donde pensar la deriva de la política y los retos a los que se enfrenta –nos enfrentamos– en un mundo donde parece imposible cambiar a corto plazo la configuración espacio-temporal implementada por la globalización y el desarrollo tecnológico.

La gran paradoja, como apunta José Antonio Pérez Tapias en el prólogo, es que esta crisis profunda de lo político es, a su vez, el resultado de un determinado proyecto político que ha expandido desde siempre (en relación al comunismo) pero con mayor intensidad desde los años sesenta (en relación a la socialdemocracia) su configuración del orden como un gran mercado capitalista, con el mercado financiero en su seno. Un proyecto donde el mercado acaba por fagocitar completamente lo político.

A resultas de esta tendencia, como de esa otra derivada del uso cada vez más dependiente de una tecnología que nos arroja a un espacio líquido, indefinido, individual y virtual, el temor que planea sobre el horizonte es que sea ya demasiado tarde para dar marcha atrás –o, en términos menos nostálgicos,– de cambiar el modo en que se ha entrecruzado nuestro estar en el mundo y nuestra voluntad con un sistema bajo cuya inabarcable y desmesurada forma (orden) –o tal vez habría que calificarla con los mismos adjetivos que una vez atribuimos a Dios: omnipresente y omnipotente– es posible que acabemos todos, sin excepción, dominados.

El Orden como Leviatán –fuerza monstruosa sin cabeza visible– al cual por propia voluntad –y por no hallar alternativa– nos someteremos.

Lo que no puede esperarse del libro de Revelli, y que se echa particularmente en falta, es un análisis de las circunstancias históricas, económicas y políticas que han socavado el papel de la izquierda (ya sea comunismo, socialismo o socialdemocracia –Revelli no hace diferenciación alguna–).

Tal vez, de realizar un estudio riguroso sobre las mismas, el marco de desafíos sea aún mayor que el planteado y más frágil la actual situación por el claro desequilibrio de fuerza y del modo en que se emplea esa fuerza. (Hablo del empleo sistemático del engaño, la manipulación, la corrupción y la violencia para desarticular prósperos movimientos de izquierda. Quizá el ejemplo más conocido sea el de la Nicaragua sandinista. Un ejemplo que por encontrarse lejos en el tiempo parece levantar menos ampollas que otros de mayor y más candente actualidad).

Eso sí, la síntesis y sistematicidad con que Revelli expone el mapa de desafíos a los cuales se enfrenta la izquierda tras la derrota de la política, ayudan a entender con mayor claridad la situación de ciertos movimientos surgidos los últimos años (su escaso margen de maniobra, su avance errático, su riesgo de caer en el populismo, etc), del mismo modo que a apreciar los aciertos del reciente llamamiento impulsado por el exministro de finanzas griego, Yanis Varoufakis, para "generar un espacio de confluencia", "romper el régimen de austeridad de la UE" y "democratizar radicalmente las Instituciones Europeas" como iniciativa que tiene en cuenta, ya en su punto de partida, las nuevas coordenadas establecidas por el mundo globalizado.

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comentarios

2

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    Another Sheep
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    24/01/2016 - 3:29pm
    No estoy de acuerdo en eso, R. Carlotti. Hay un claro ejemplo en España de eso...
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    Roberto Carlotti
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    22/01/2016 - 1:42pm
    Ningun partido tiene el Mercado entre sus prioridades, ni mucho menos el capitalismo y sus artimanas como referente de luchas (donde las haya).