ESTEBAN HERNÁNDEZ
periodista y abogado, autor de 'Nosotros o el caos, así es la derecha que viene'.
"El 15M y Occupy Wall Street no han modificado en absoluto a la nueva derecha"

'Nosotros o el caos, así es la derecha que viene' es el nuevo ensayo del abogado y periodista Esteban Hernández, que esboza un retrato de las principales características que definen al conservadurismo del siglo XXI.

30/10/15 · 8:00
El periodista Esteban Hernández, autor de 'Nosotros o el caos, así es la derecha que viene'. / Salomé Sagüillo
¿En qué se diferencia esta derecha que viene de la que ya estaba?, ¿no es la misma de siempre pero adaptada en formas y discurso a 2015?, ¿es esa adaptación un cambio sustancial?

No, no es la misma de siempre adaptada. Quizá si lo vemos en clave nacional se puede pensar que Ciudadanos o PP son la derecha de toda la vida con elementos estéticos más actuales, pero ellos no son la derecha que está triunfando. La que viene es la que está por encima de ellos y determina los procesos que tienen lugar en los distintos países. Sus lógicas no tienen nada que ver con la derecha de hace 20 años y no digamos ya con la de hace 40. En todo caso, tengo la sensación de que las discusiones sobre si algo es novedoso o no suelen terminar oscureciendo el fondo del asunto.

"Las lógicas de la derecha que viene no tienen nada que ver con la derecha de hace veinte años y no digamos ya con la de hace cuarenta"

¿Cuáles son las principales innovaciones que presenta este nuevo conservadurismo, si es que existen?

Sus lógicas. Tienen la intención de acelerar los procesos al máximo, de reinventar la sociedad y de hacer un mundo completamente distinto, los más extremos, como la gente de Silicon Valley.

¿Hasta qué punto se podría considerar a esta nueva derecha una reacción frente al 15M (y a las primaveras árabes, Occupy Wall Street,...), ¿hay alguna vinculación de tipo causa-efecto o estos movimientos no han sido tan significativos como para provocar esa alteración de la acción conservadora?

El 15 M u Occupy Wall Street no han modificado en absoluto a la nueva derecha, y menos aún para que surgiera algo nuevo en reacción a ellos. Han sido movimientos visibles, pero que no han generado ningún problema para las élites globales.

Las empresas lo fían todo a la imagen, a la apariencia, más que al buen hacer o a una práctica respetuosa con la legislación laboral, por ejemplo. ¿Es esto algo realmente novedoso, propio de estos momentos, o es una actualización del capitalismo clásico?

Lo fían a la imagen, a los procesos de medición del rendimiento y a la actitud. El trabajo en las empresas, especialmente si son grandes, cuenta con nuevas reglas, que afectan especialmente a las subjetividades que se desenvuelven en ellas.

Es antiguo, en el sentido en que sus actualizaciones del management han consistido en profundizar con medios técnicos más poderosos en visiones que creíamos olvidadas, como las tayloristas, y es nuevo a la vez, porque produce escenarios diferentes con sus propias normas implícitas, y que afecta a colectivos, como los técnicos, los expertos y los directivos en los que parecía que no podían aplicarse las ideas de Taylor.

Lo peculiar ahí es que produce una serie de contradicciones evidentes, entre las normas prescritas para la realización de la tarea y de los objetivos diseñados, la imposibilidad de realizar un trabajo bien hecho, y las demandas de quienes están inmersos en esos procesos, que apenas han sido percibidas. Y menos aún por la izquierda, sigue anclada en una visión fordista del trabajo y que, como mucho, ha llegado hasta los precarios.

"Las resistencias están muy presentes en el trabajo hoy, aunque se articulan de formas diferentes, y a veces poco visibles"

Las resistencias están muy presentes en el trabajo hoy, aunque se articulan de formas diferentes, y a veces poco visibles. El problema es que muchas veces se prefiere seguir los viejos dogmas antes de fijarnos qué ocurre en la realidad concreta y así es complicado entender qué resistencias se están planteando y cómo es posible aprovecharlas políticamente.

¿Han caído los partidos políticos también en este patrón de comportamiento?

No, el problema de los partidos es otro. Si te refieres a que tratan de vivir de la apariencia y que su realidad tiene poco que ver con su imagen y que intentan venderse como si fueran un producto, algo de eso hay, claro.

¿En qué se traduce la 'ideología de la gestión', por así decir, con la que se guían los partidos políticos tradicionales?

En realidad, los partidos que están gobernando lo único que hacen es administrar las exigencias que les llegan desde las instituciones internacionales y el mundo financiero. Su tarea es gestionar lo dado. Sobre ese contexto, intentan mostrarse como gestores responsables que saben cuadrar las cuentas y organizar la sociedad razonablemente.

¿Cómo está respondiendo la izquierda parlamentaria a este nuevo perfil conservador? Da la impresión de que Syriza ha perdido y quizá la CUP tenga algo que decir.

Sí, da la impresión de que Tsipras ha perdido el pulso, y además de forma sorprendente. Cuando planteas la pelea, la das, y si no, no estás todo el rato amagando. Había dos posturas, la de Varoufakis, que era coherente, y la de Tsipras, que sonó rara. Si no vas a plantear batalla, mejor aplicas las medidas que te piden y punto.

Pero también es cierto que esas tensiones sirvieron para poner el acento sobre los asuntos verdaderamente relevantes. El problema de Grecia no sólo era ético, también lo era técnico. La Troika ha aplicado durante años, con gobiernos que ellos sostenían, una serie de medidas que lo único que consiguieron fue empeorar los resultados que querían controlar.

No hay mejor señal de que lo estaban haciendo mal, y sin embargo, han insistido una y otra vez en hacer lo mismo, llevando a la ruina al país y dejándole con escasísimas posibilidades de recuperación. Ahí tienes un buen ejemplo de la nueva derecha y de sus lógicas.

¿En qué sentido comparas a Podemos con Facebook?

Más allá de estos elementos, parece claro que Podemos cometió un error típico de una mala start up. Es como si inventas el teléfono móvil, todo el mundo te reconoce como un innovador, y mientras te están jaleando, otra gente te copia la fórmula, fabrica su propio móvil y lo convierten en el preferido de la gente.

"A Podemos le ha ocurrido eso: creó un espacio, pero luego no supo cerrar la puerta, entraron otros y se quedaron con gran parte de la casa"

En cierta medida, a Podemos le ha ocurrido eso: creó un espacio, pero luego no supo cerrar la puerta, entraron otros y se quedaron con gran parte de la casa.

Afirmas que Podemos "construyeron la casa desde el tejado y les salió bien, porque el capital simbólico ganado en los medios les permitió activar a las bases...". ¿No ha sido precisamente ese apoyo en unas bases televisivas más que activas (con lo voluble que puede resultar ese sostén) una de las razones por las que ahora hay una percepción de fracaso en el partido de Pablo Iglesias?

Hablo del inicio de Podemos, cuando la visibilidad obtenida en la televisión fue complementándose con la creación de círculos que daban corporalidad y territorialidad a esas invocaciones difusas. Pero Podemos no ha perdido sitio porque las teles sean más o menos volubles con ellos, lo ha perdido en general por errores propios.

Como decía antes, abrió un sendero que en lugar de hacerles el camino más fácil a ellos, se lo hizo a Ciudadanos; en segundo lugar, se han quedado anclados en el mismo discurso que utilizaban hace un año cuando el contexto es ahora muy distinto; en tercero, no han sabido ni incorporar a la gente de su opción política a su partido, ni borrarles del mapa (como hizo Ciudadanos con UpyD), con lo cual lo único que has ganado son enemigos; tampoco supo aprovechar el caudal de ilusión que había generado para ganarse simpatías en sectores sociales diversos; y dadas las circunstancias, tampoco, por seguir con la metáfora anterior, han sabido crear una versión 2.0 del móvil que habían inventado.

Así las cosas, cuando tienes pocas bases y la presencia televisiva ya no es impactante, es normal que bajes en las encuestas y que la gente piense que ahí está otra oportunidad perdida. Sacudirse esa sensación será, supongo, su primer objetivo.

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comentarios

1

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    Notarino
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    Vie, 10/30/2015 - 10:37
    Sabemos distinguir entre derecha democrática y no democrática? En serio cree el autor que no ha cambiado nada?
  • Tienda El Salto