Flamenco y memoria, un tablao republicano para seguir pidiendo justicia

El disco 'Flamenco y República. Cantes de la memoria' recopila 26 cantes flamencos de la tradición popular, perseguidos por la dictadura franquista. El 19 de septiembre se presenta en directo en Málaga.

11/09/15 · 11:53
Flamenco en una taberna. Fotografía de Jorge Ribalta, 'Laoconte salvaje, 2010-2011', cortesía de la Fundación Helga de Alvear, Cáceres.

Un cante en caló abre un doble disco de flamenco dedicado a la memoria. Esa letra gitana, que traducida dice "he huido de Madrid con mucha pena y dolor porque ha dicho el rey: matad a ese caló", es la mejor tarjeta de presentación para un trabajo que recopila 26 canciones olvidadas.

En Flamenco y República. Cantes de la memoria se canta sobre la persecución secular al pueblo gitano, se reviven proclamas de libertad, se escuchan lamentos contra el abuso patronal y condenas a la violencia fascista en la Transición pero, sobre todo, se hace una reivindicación de la II República, sus héroes más conocidos y también sus protagonistas anónimos.

Todo ello mediante las letras, transmitidas por vía familiar y perseguidas por la dictadura, de cantes flamencos de artistas de la época como Manuel Vallejo, El Chato de las Ventas, El Niño de la Huerta, José Cepero, El Carbonerillo o El Piyayo, alguno de los cuales sufrió en carne propia el horror de la represión.

"Soy hijo y nieto de republicano, estos cantes forman parte de mi gen y de mi educación desde mi más tierna infancia", reconoce a Diagonal Paco Moyano, uno de los cantaores que participa en el disco, grabado el año pasado en los estudios Cambayá de Antequera (Málaga), bajo la dirección artística de Manuel Arenas.

"La mitad de la historia de este país se canta en corros, en la reja, en los bares. No se ha dejado de cantar ni de reivindicar"

Moyano, nacido el 1 de noviembre de 1951, considera que con este trabajo no se pretende recuperar una tradición muerta sino hacer justicia y seguir insistiendo en la necesidad de ella y de la reparación a las víctimas: "El flamenco tiene una vida propia y una actividad permanente y constante y con estas canciones se trata de insistir, no de recuperar, para que se reconozca la historia de este país, que no está escrita de una manera amplia y generosa. La mitad de la historia se canta en corros, en la reja, en los bares. No se ha dejado de cantar ni de reivindicar. Pero esto no llega a los templos donde se administra el patrimonio y la ley. Hay un desequilibrio entre administradores y pueblo".

En el disco, Moyano hace tres cantes: una soleá dedicada a su abuelo, un tanguillo con letra inspirada en el poema Los reyes de la baraja de Lorca y recuperada de juegos infantiles; y unas seguiriyas de homenaje a Torrijos y Riego.

"Se sigue persiguiendo a los gitanos como se persigue a todo lo popular, es una cuestión de lucha de clases más que racial"

En la reivindicación del flamenco como garante de la memoria popular, Moyano recuerda a uno de los pueblos más castigados, uña y carne con el cante jondo: "El mundo gitano está en el flamenco como el flamenco está en el mundo gitano. Forma parte del híbrido cultural que es Andalucía. Se les sigue persiguiendo como se persigue a todo lo popular, es una cuestión de lucha de clases más que racial".

El cantaor también se muestra muy crítico con la relación que desde las instituciones se ha establecido con el flamenco, que considera una suerte de silencio mediante el juego del palo y la zanahoria.

"Hoy en día casi todos los espacios para cantar y para actividades de tipo cultural están en manos de la Administración. Y ahí quien interviene es la subvención"

"Se puede torear mejor a la censura que a la subvención. En los años 60 y 70 había cantidad de espacios donde la censura no llegaba, u otros en los que se la podía burlar, haciendo encaje de bolillos de manera sutil para eludirla. Hoy en día casi todos los espacios para cantar y para actividades de tipo cultural están en manos de la Administración. Y ahí quien interviene es la subvención. O cantas para la Administración o no cantas. Para mí es mucho más complicado ahora porque yo no quiero cantar para la Administración", reconoce.

Con este posicionamiento, la presentación en vivo del disco el sábado 19 de septiembre en el Teatro Echegaray de Málaga se antoja una ocasión excepcional. Moyano estará allí, aunque reconoce que ya está retirado del cante en público: "Canto casi todos los días pero para mí, cuando salgo a pasear con mi nieta, alrededor del agua o en algún ritual de carácter familiar. Hago alguna actuación social, pero son las menos. Apenas canto públicamente".

De padre a hija

Ámala Fernández es hija de Paco Moyano y también canta en el disco. Reconoce que no conocía la mayoría de las canciones y las que sí le sonaban, le llegaron escuchando a su padre. "El flamenco es mucho de tradición oral, las letras no están casi en ningún sitio, este disco surge de un trabajo de recuperación de memoria de los intérpretes y cantaores para recordar lo que cantaban en aquella época".

"Había más cantaoras flamencas y republicanas que ahora, porque se nota el lavado de cerebro de los últimos setenta años"

Fernández es una de las dos únicas mujeres a las que se escucha en el disco, junto a Curra Vargas quien canta el lamento gitano de la apertura. Ella achaca esta escasez al incumplimiento de tres requisitos -"no será por falta de intención, seguramente no se cumplió la condición de mujer, cantaora flamenca y con conciencia republicana"- pero también apunta a otros motivos: "Creo que en aquella época eran más valientes. Había más cantaoras flamencas y republicanas que ahora, porque se nota el lavado de cerebro de los últimos setenta años".

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