Genocidio en Indonesia
Los documentales también votan

'La mirada del silencio', dirigida por Joshua Oppenheimer, es el primer paso hacia el proceso de trauma, verdad y reparación de Indonesia tras el genocidio de 1965

05/07/15 · 8:00
Edición impresa

Cuando Joshua Oppenheimer decidió dirigir un documental sobre el genocidio en Indonesia quería hacerlo desde el punto de vista de las víctimas. Sin embargo, cuando inició el proceso de investigación, algunos de los supervivientes a los que Oppenheimer había contactado fueron amenazados y se negaron a seguir colaborando. En una democracia en la que todavía no se ha producido un proceso de reparación con el pasado, en el que los asesinos gozan de total impunidad, es más, tienen poder, hablar en voz alta sobre la historia reciente todavía puede costar la muerte.

Los perpetradores se mostraron complacidos al ver que un director de los EE UU se interesaba por sus atroces hazañas

El acto de matar, documental ganador de 54 premios y nominado al Oscar en 2014, fue el resultado cinematográfico del silencio al que las víctimas seguían siendo sometidas. Un film sobre los verdugos de la masacre de Indonesia, a los que Oppenheimer contactó impulsado por las víctimas. Los perpetradores se mostraron complacidos al ver que un director de los EE UU se interesaba por sus atroces hazañas y orgullosos accedieron a dramatizar algunos de los asesinatos cometidos por los escuadrones de la muerte de los que formaron parte, responsables de la muerte de más de un millón de indonesios durante las purgas comunistas de 1965 y 1966.

La mirada del silencio es la secuela de El acto de matar. Es la película que Oppenheimer quiso hacer desde el principio. Un documental que no sólo retrata a las víctimas, sino que también los confronta con los perpetradores. Adi, el protagonista, es el hijo menor de una familia superviviente y está decidido a encontrar al asesino de su hermano Ramli. Su trabajo como optometrista le permite acercarse, hallar los detalles, romper con 50 años de silencio.

La idea inicial del documental era muy distinta. Mientras Oppenheimer editaba El acto de matar lejos de Indonesia, Adi grababa las primeras investigaciones visuales para la nueva película e iba enviando las cintas a Oppenheimer. Todas menos una. Cuando Oppenheimer regresó a Indonesia para filmar la secuela, Adi le dijo que no quería participar en un documental sólo sobre las víctimas, quería confrontar a los asesinos. Oppenheimer se negó al considerar que su equipo, la familia de Adi y él mismo podrían correr peligro. Fue entonces cuando Adi le mostró el contenido de la grabación inédita. En ella se podía ver al padre de Adi, Rukun, el día que perdió la memoria. Oppenheimer cedió.

Adi le dijo que no quería participar en un documental sólo sobre las víctimas, quería confrontar a los asesinos

50 años después, los supervivientes todavía viven sometidos al miedo. Muchos piensan que su turbulento pasado podría repetirse. Adi, hijo de Rukun y Rohani, nació tras el genocidio en una familia traumatizada por la muerte, castigada por el sistema, empobrecida tras décadas de extorsión militar. Adi parece ser el único que puede ver mas allá de una realidad dominada por el terror y las mentiras. Reservado pero inquisitivo, el protagonista quiere cambiar la historia de su país, su historia, la historia tergiversada que todavía enseñan a su hijo en la escuela, la historia triunfalista que ha convertido en héroes a asesinos. Adi, optometrista, quiere tratar la ceguera selectiva de su país.

Los motivos visuales utilizados son muy diferentes a la exuberancia de El acto de matar. La mirada del silencio es un poema sobre el silencio que nace del terror. Es un documental reflexivo, en el que el silencio es protagonista y habla por si mismo. El silencio entendido como tributo a las muertes injustas, el silencio que emana del traumático reconocimiento del pasado. Es un documental construido a través de poderosas metáforas, de impecable elocuencia visual y de una turbulenta historia.

Un film no puede cambiar el escenario político de un país pero puede abrir un espacio de debate. Dentro de este espacio se encuentra La mirada del silencio. Un espacio para la reflexión, el reconocimiento de las vidas destruidas, del daño causado. Un espacio no sólo para Indonesia, su gobierno y su gente, sino también para aquellos que desde la distancia formaron parte de las matanzas. A través del material de archivo, Oppenheimer muestra como Reino Unido y EE UU ayudaron a diseñar el genocidio indonesio y durante décadas apoyaron a la dictadura militar que lo impulsó. La masacre suponía una victoria sobre su peor enemigo, el comunismo, en el contexto polarizado de la Guerra Fría. 

A través del material de archivo, Oppenheimer muestra como Reino Unido y EE UU ayudaron a diseñar el genocidio

La mirada del silencio es mucho más que un documental, que un poema visual. Es una película capaz de saltar de la pantalla a la conciencia individual. Es el primer paso hacia el necesario y urgente proceso de trauma, verdad y reparación en Indonesia. Su sistema democrático se ha construido sobre un régimen de terror que celebra el genocidio y así lo demuestran ambos documentales en un acto de contraste entre el desolador silencio de las víctimas y la orgullosa algarabía de los verdugos.

El 10 de noviembre de 2014, 2.000 personas asistieron a la presentación oficial de la La mirada del silencio en Jakarta. El 10 de diciembre de ese mismo año, durante el Día Internacional de los Derechos Humanos, 480 proyecciones públicas del documental tuvieron lugar por toda Indonesia. En ese mismo mes, el senador de EE UU Tom Udall, presentó una resolución exigiendo a su país que desclasificara todos los documentos sobre la participación en el genocidio indonesio y que pidiera disculpas por su papel en la matanza. El espacio está abierto. Asesinar fue responsabilidad de unos pocos; olvidar, de todos. Enfrentarse al pasado, conocer y reconocer lo sucedido, pedir perdón y perdonar también lo es. 

+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

Tienda El Salto