FESTIVAL DE MICROEDICIÓN LITERARIA
¡Hostia, un libro... y un partido de roller derby!

La segunda edición de ¡Hostia un libro! se celebra en Madrid el 20 de junio para reivindicar la microedición... y los golpes que se llevan.

18/06/15 · 8:00
Edición impresa
Un stand de la primera edición de 'Hostia un libro' en 2014. / Ana J. Revuelta

Una cita literaria en la que tenga cabida todo aquello que, por modesto y falto de recursos, queda fuera de la Feria del Libro de Madrid y en la que de forma alegórica pero muy explícita (también divertida) se muestren los golpes que recibe quien decide lanzarse al barro de la edición impresa, desde fanzines a novelas o recopilaciones de relatos.

Ésas son las premisas bajo las que se celebrará la segunda edición de ¡Hostia un libro!, festival de microedición y guantazos que tendrá lugar el 20 de junio en el Campo de la Cebada (Madrid), apenas una semana después del cierre de las casetas en el Parque del Retiro.

"Somos una hormiga al lado de un elefante pero sí queremos aprovechar esa ola que genera la Feria del Libro, de la que se habla en los medios, para ver cuánto apoyo tienen realmente las iniciativas literarias más pequeñas", explica Pedro Toro, uno de los cuatro impulsores de esta iniciativa, que en su estreno el año pasado llegó a congregar a unas cinco mil personas.

El festival nació como respuesta a la necesidad de "buscar un espacio para todas aquellas pequeñas editoriales que no tienen un sitio para darse a conocer".
 

“Somos una hormiga al  lado de un elefante pero sí queremos aprovechar esa ola que genera la Feria del Libro”
En sus cien stands, ¡Hostia un libro!, que se inspira en el GRAF de Barcelona, un salón de cómic y cine independiente, ofrece un escaparate de propuestas que comparten la autogestión, por convicción o necesidad, como modo de hacer realidad otra literatura.

El perfil de quienes exponen es muy similar: iniciativas unipersonales o de dos amigas, "que todo lo que editan tiene ese cariño y ese sello de quien se deja las horas y los cuartos para contactar, editar, maquetar, distribuir ese material", resume Toro.

Hablemos de golpes. De dar y recibir cuando se inician proyectos con poco más apoyo que la propia voluntad en un mundo copado por gigantes. En su primera edición, el festival contó con un ring de lucha libre en el que se disputaron combates para deleite del personal. Este año, el deporte vinculado a la feria es el roller derby, con las Black Thunders, uno de los dos equipos madrileños, realizando exhibiciones de lo que es un partido de este deporte de contacto.

"Tienes que pelear mucho para conseguir abrirte hueco en un mercado extraordinariamente saturado. Te dan hostias, te pegas hostias tú solo", dice Toro, que también desvela las similitudes con las dificultades que enfrentan las jugadoras de roller derby. "Nos apetecía trabajar con ellas y que estuvieran en el festival porque son deportistas que las pasan canutas: no tienen apoyo institucional, se están pegando para que les dejen las pistas municipales. Lo suyo es muy punk".
 

“Este año vamos a publicar sólo a mujeres, a modo de reivindicación feminista, para reducir la disonancia que existe”
La celebración este año de ¡Hostia un libro! viene acompañada de la obra Folloneras, un volumen conmemorativo de unas 150 páginas, con formato libro y más de 70 colaboradores que inciden en esa misma idea que sobrevuela todo el evento. Su temática es "recordar la lucha de mujeres que consiguieron abrirse paso en la vida mediante golpes, a veces físicos y a veces metafóricos", concluye Toro.

Editando libros con cartón

Meninas Cartoneras es una de las casi noventa aventuras editoriales presentes en ¡Hostia un libro!, y seguramente de las más atípicas.

"Somos una editorial artesanal, con un componente social y de reciclaje, inspirada en los libros de cartón, una iniciativa surgida en Argentina en 2003, después de la crisis", recuerda Carolina Espinoza, una de sus editoras.

En noviembre de 2009 lanzaron la versión española del movimiento, que ha publicado 27 títulos desde entonces, importados de Sudamérica o de elaboración propia a partir de microrrelatos, cuentos o canciones.

Todos ellos con factura artesanal, cosidos a mano, con portadas distintas en cada ejemplar de la tirada, y todos ellos realizados con cartón y papel ya utilizado anteriormente, al menos en un 90% de cada libro.
 


Desde hace dos años, en las ediciones de Meninas Cartoneras colabora activamente un grupo de participantes en un taller pre-laboral de Fuenlabrada orientado a personas con diversidad funcional. Anteriormente, las Meninas Cartoneras trabajaron con mujeres en riesgo de exclusión social y este año también han impartido un taller en la cárcel Modelo de Barcelona.

Las tiradas que saca Meninas Cartoneras son muy reducidas, "200 ejemplares en el mejor de los casos, normalmente suelen ser 100". También su paginación, que no suele superar las 150, afirma Espinoza, que reconoce que han pisado el freno y ahora publican dos o tres libros al año cuando antes duplicaban esas cifras.

También limitan el precio de venta de sus ediciones, que es de ocho euros en venta directa y diez en librerías. "No queremos un objeto exótico traído de Latinoamérica que cueste 20 o 30 euros. Reivindicamos la idea original del proyecto, que era extender la literatura y hacerla asequible a quien no puede acceder a ella por lo prohibitivo de los precios", explica.

Para 2015, Meninas Cartone­ras tienen la intención de "publicar sólo a mujeres, a modo de reivindicación feminista. Las editoriales tienen nombre de mujer, pero no publican a mujeres, así que hemos querido reducir esa disonancia", indica Espinoza. 

Tags relacionados: literatura Número 248 roller derby
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