OBRA DE TEATRO
Tú, yo y nuestras neurosis

La obra '¿Quién Mampara?', dirigida por Guillermo Amaya, propone buscar la felicidad y combatir las armaduras que vestimos con la cálida presencia de los otros en nuestra vida.

19/05/15 · 14:25
La obra de teatro '¿Quién Mampara?' se representa en Madrid hasta el 29 de mayo.

Quien esté libre de reprimir, proyectar, negar e intelectualizar- lo que en términos no tan freudianos y más de andar por casa vendría a ser: echarle el muerto al de al lado, no reconocer tus propios sentimientos ni a tiros y mentirte a ti mismo como un salvaje-, que tire la primera piedra.

Estos vicios de nuestra psique y nuestro espíritu están tan en boga en nuestro día a día que resulta sorprendente el hecho de que nadie salga a la calle vestido con una estilosa armadura. ¿O quizás sí? ¿O quizás no hagamos otra labor que sacarle brillo todas las mañanas?

¿Quién Mampara?, la comedia que se puede disfrutar todos los viernes hasta el 29 de mayo en la Sala Tú de Madrid, aborda el tema que, en el fondo, todas las comedias tocan: la búsqueda de la felicidad.

En este sentido es clásica aunque sus desconcertantes y rápidos diálogos la emparenten en ocasiones con un saludable surrealismo. Los personajes que la habitan están vivos y palpitan en su incesante búsqueda, muy a pesar de sus limitaciones o de la imagen que tienen de ellos mismos.

Una mujer policía perfeccionista y ambiciosa que en el anverso de su personalidad no lo es tanto; un policía agresivo y violento que se ha cansado de serlo; una mujer insegura que paradójicamente sabe lo que quiere; un terapeuta clarividente que esconde un lado oscuro casi negro. 
 

Guillermo Amaya traza el enredo de esta obra con diestra mano de comediógrafo. Conoce los resortes propios del género y obtiene lo esperado: risas y carcajadas del público asistente desde el comienzo. Desde la dirección dota del ritmo necesario a estos diálogos cuajados de repeticiones y equívocos que sin duda no serían tan efectivos si el autor no conociera su propia obra a fondo. Se echa de menos una puesta en escena y un vestuario con una vocación estética más definida a la altura de un buen texto.
 
Lo actores aportan los matices necesarios que sus personajes inseguros, contradictorios y tiernos necesitan. Carlos Pulido crea un personaje sofisticado y ambiguo, Susana Domínguez aporta dosis a partes iguales de vulnerabilidad y firmeza, la naturalidad y contundencia de Inma Isla maridan a la perfección con el género y Juan Olivares transita con solvencia la línea fina que separa la agresividad de la inseguridad.
 
Después de ver esta obra, el espectador se calzará, además de una sonrisa, la certeza de que lo único que desactiva una buena armadura neurótica es la cálida presencia de los otros en nuestra vida. Un poco de amor. Es todo lo que tú necesitas. Un poco nada más. Ya lo dice una canción.
 
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