CINE
Orson Welles: centenario de un cineasta rebelde

Se cumple el centenario del nacimiento de una de las figuras claves para entender el cine del siglo XX.

, Es autor de Las puertas del poder. ‘El Proceso’ de Kafka y Welles como gestos de rebeldía, Luces de Gálibo, 2013
06/05/15 · 13:28
Orson Welles dando explicaciones por 'La guerra de los mundos'.

Este 6 de mayo se cumplen cien años del nacimiento de uno de los más conflictivos genios del cine: el mago Orson Welles. Docenas de filmotecas proyectan hoy parte de sus 47 películas (contando cortos, obras televisivas e inacabadas) homenajeando a quien fuera creador polifacético e inconformista, espíritu libre e independiente enfrentado al sistema. Entre sus habilidades destacan vigorosas interpretaciones y versatilidad de voz; adaptar con maestría textos clásicos (especialmente de Shakespeare) y modernos; innovar en montajes teatrales, radiofónicos, fílmicos y televisivos. En palabras del cineasta Martin Scorsese: “Es el hombre que más vocaciones de director cinematográfico ha despertado a lo largo de la historia del cine”. Adelantado a su época, su mentalidad progresista le convirtió para el FBI en “amenaza para la seguridad interna del país”.

De hecho, su reflejo del autoritarismo es modélico, con una densa galería de personajes retorcidos por el ansia de poder, su única satisfacción. Esta nómina comienza con el faraónico Ciudadano Kane (1940), amo de un imperio de fábricas y medios de comunicación. Luego tenemos su Macbeth (1950), paradigma de la ambición e impaciencia; y su creación del magnate Arkadin (Mr. Arkadin, 1956) con su corte de aduladores, quien bajo respetable apariencia ocultaba turbio pasado. En cuanto a personajes amorales, existen pocos tan perversos como su especulador 'tercer hombre' Harry Lime (El tercer hombre,1949) y el capitán Quinlan (Sed de mal,1957), carentes de escrúpulos y enemigos de los idealistas, que dictaban su propia ley, aunque ambivalentes respecto a la amistad. Pero en la película donde el poder adquiere aspecto más simbólico es El proceso (1962), uno de los pocos que pudo terminar a su gusto, siendo la primera adaptación al cine del atormentado universo onírico de Franz Kafka, donde el espectador se identifica con el angustiado señor K. en su lucha contra el corrupto sistema judicial que le procesa sin motivo.

W. R. Hearst se sintió ofendido por 'Ciudadano Kane' y lanzó una campaña mediática para evitar el estreno del film, tachando a Welles de “comunista”
Pese a que su producción fílmica no sea abundante, ya que solo pudo completar once largometrajes, en todos se aprecia un inconfundible estilo visual, basado en composiciones barrocas con encuadres deformados, profundidad de campo y ritmo frenético, alternancia de largos planos-secuencia con otros muy breves, practicando un singular uso del montaje que le permitía construir acciones a veces filmadas en distintos países, sin que se notaran saltos. Su primera película, Citizen Kane, destrozó las convenciones narrativas y durante décadas ha sido valorada como la mejor del siglo XX. Y su última obra para los estudios de Hollywood (Sed de mal, 1958) clausuró el ciclo del cine negro o serie B, al convertir la trama policíaca en pesimista meditación sobre el abuso del poder.

Etapas vitales

Precoz figura pública, Welles fue divertido fabulador, hedonista impulsivo y feroz crítico de las injusticias, siendo su trayectoria vital una defensa de la dignidad humana y la exigencia artística. Nació el 6 de mayo de 1915 en Wisconsin (EEUU) de padre inventor y madre pianista y feminista. Considerado niño prodigio desde bebé, disimulaba su timidez aparentando absoluta seguridad. Debido a su enfermizo organismo no asistió a la escuela, recibiendo en casa una educación informal y artística. A los nueve años murió su madre; Welles se fuga con una prima a los diez; y a los once es internado en un centro que daba gran relevancia formativa al teatro. A los 16 años vagabundea por Irlanda, siendo contratado para una función teatral en Dublin; y escribe luego cuentos policíacos.

De regreso a Nueva York, inicia su carrera de actor teatral, siendo solicitado por la radio gracias a su talento para imitar acentos y edades. En la Gran Depresión dirige un Macbeth con actores negros, convertido en sonado acontecimiento. En 1937 fundó su propia compañía, el Mercury Theatre, y el verano de 1938 fue contratado por la emisora CBS para un programa radiofónico semanal de tipo experimental. En vísperas del Halloween realizó su famosa versión de La guerra de los mundos de H. G. Wells, en la que los marcianos invadían Nueva Jersey. Al confundir creativamente ficción y realidad, fingiendo ser un programa de radio dentro de otro, muchos oyentes lo creyeron cierto, provocando el pánico y lanzándole al estrellato mediático. Pocas veces alguien tan joven conseguía de golpe tal éxito. Pero a los pocos días el Mercury tuvo que cerrar.

Meses después aceptó la propuesta de la RKO para escribir, interpretar y dirigir dos filmes a cambio de 225.000 dólares más beneficios, con total control creativo. Este inusual contrato hecho a un joven de 24 años sin experiencia fílmica le granjearía la envidia de parte de la industria cinematográfica. Y en 1940 filmó Ciudadano Kane, falsa biografía de un magnate de la prensa muy parecido a W. R. Hearst, quien se sintió ofendido por la crítica y lanzó una campaña mediática para evitar el estreno del film, tachando a Welles de “comunista”. Por entonces comenzó a espiarle el FBI. Cuando Kane consiguió estrenarse, con pésima distribución, fue un desastre taquillero.

En Brasil filmó un documental sobre personajes negros y pobres, que no gustó a la RKO y rescindió su contrato. Desilusionado, se volcó en el activismo político, denunciando el racismo y el fascismo. Su vehemente oratoria asustó al FBI, que le tenía por “fiel seguidor de las directrices del Partido Comunista y activo colaborador con organizaciones de tapadera”, entre las cuales el Comité Norteamericano para Ayudar a la Democracia Española.

Con la llegada del conservador Truman al gobierno, Wells regresó al teatro produciendo un gran musical que le arruinó. Para huir de la “caza de brujas” del senador McCarthy se instaló en Europa en 1948, no volviendo a dirigir en Hollywood hasta 1957-58, cuando constató que nunca tendría sitio: “Por definición, un sistema industrial no puede acomodarse con la originalidad. Soy realista: no gano lo suficiente para hacer mi oficio, que es la puesta en escena (...) Si yo escribiese hoy Citizen Kane, nadie leería el guión y nadie lo financiaría; el peso de mis maletas de manuscritos se está haciendo demasiado pesado” y decidió emigrar a Europa.

Vinculación con España

En 1933 conoció una España en plena efervescencia republicana, residiendo en Sevilla donde se aficionó al toreo, llegando a intervenir (y fracasar) en una novillada. Entusiasta de nuestra cultura, fiestas, gastronomía y carácter, en 1956 descubre la potencialidad del país para el cine, creando al maligno y corrupto traficante Mr. Arkadin, propietario del alcázar de Segovia. Alternó el trabajo en otros países con estancias aquí, acudiendo a las ferias de Pamplona, Sevilla, Madrid y Málaga (donde su gruesa figura fumando habanos era habitual), mientras grababa programas de viajes para la televisión italiana y a lo largo de 15 años, en cuanto disponía de dinero ganado por su trabajo de actor retomaba su filmación de Don Quijote, que no llegaría a concluir al morirse el protagonista.

En 1961 rodó en 16 mm. fiestas como la romería del Rocío, y desde 1962 desarrolló aquí la mayor parte de su creación cinematográfica, entre la que se encuentra la fusión de varias obras de Shakespeare en las que aparece el insolente y vicioso Falstaff (Campanadas a medianoche, 1965); la conversión del madrileño Chinchón en puerto chino (Una historia inmortal, 1968); y su precursor falso documental Fraude (1973), donde muestra a simpáticos falsificadores que convierten el engaño en obra de arte. Después del incendio de su casa en las afueras de Madrid, regresó a EE UU, donde murió a los 70. Casi dos años después de su muerte, cumpliendo su deseo sus cenizas fueron arrojadas al interior de un pozo seco en la finca de su viejo amigo el ex-torero Antonio Ordoñez en Ronda (Málaga), recubriéndolas con el albero de un ruedo.

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