Fallece el escritor uruguayo
Galeano, el escribidor

Va a ser siempre una incógnita si Eduardo Galeano eligió este camino o fue el caminar tanto por Latinoamérica lo que lo eligió. Si fuimos los latinoamericanos los que lo elegimos poeta, narrador incansable, contador cuentista.

, Notas.org.ar
14/04/15 · 14:02

Nosotros acá en Argentina tuvimos un poeta que se llamó Homero Manzi, que cantaba pero que también contaba. Resumió el dilema de su vida, que casi siempre es la pelea del decir y del hacer, en una pregunta curiosa “¿ser hombre de letras o hacer letras para los hombres?”.

 
Malena, Sur, y otros tantos tangos que seguimos coreando desafinados continúan respondiendo a la pregunta. A los hombres, a las mujeres. Al pueblo de a pie que organizaba el hormiguero de principios de este siglo. Se nos fue en el cincuenta y pico, casi justo diez años después de que naciera Eduardo Galeano.
 
Claro, ser hombre de letras es más fácil. Uno será menos leído, pero más admirado, respetado, más cita de autoridad. Escribir más críptico y más académico es infinitamente más prestigioso. Más ciencia. Más neutral. Más aburrido. Elegir escribir para los hombres y para las mujeres lo obliga a uno a embarrarse, a tomar partido, a reconocerse enamorado, lastimado, perseguido y vulnerable. A estar más vivo.
 
Va a ser siempre una incógnita si Eduardo Galeano eligió este camino o fue el caminar tanto por Latinoamérica lo que lo eligió. Si fuimos los latinoamericanos los que lo elegimos poeta, narrador incansable, contador cuentista.
 
Habremos sido nosotros quizás, cansados y orgullosos de ser de esta tierra, los que lo elegimos palabra. Para que nos escribiera, y escribiera también a los que no podían leerlo. Para que hiciera el relato de nuestro dolor; para que le pusiera horizonte a nuestra esperanza. Habremos sido los hombres los que lo pedimos letra honda y sencilla. Si como dicen algunos que otros descorazonados, cada pueblo tiene lo que se merece, entonces nosotros lo tenemos a Galeano. Le pedimos a Eduardo Hughes que fuera Galeano. Cómo habrá hecho para no negarse.
 
Porque no se negó a escribirle a los indios y a los negros siendo blanco. A las mujeres, siendo hombre. A hacer el relato del mundo entero, siendo tan sólo y tan grandemente uruguayo. No se negó a escribir a los perseguidos, a los ninguneados, a los de afuera del afuera mismo, siendo Eduardo Galeano.  

Acá quedamos más solos, pero menos nostalgiosos. Porque el mundo es una tarea por hacer. Porque quedan muchas venas por cerrar

 
Cuando se va uno de los nuestros, casi inevitablemente nos ponemos a hacer la cuenta de lo que nos dejó. De lo que vamos a recordar, de lo que aprendimos: que América Latina no es pobre sino que fue empobrecida, que la televisión desinforma, que a veces morir es una forma de nacer, que al mundo no lo hizo Dios si no que lo hicieron los albañiles. Que la contradicción es el pulmón de la historia. Que la lucha por la belleza y por la justicia vale la pena también cuando se pierde.
 
En el momento en que la tarea fue describir al Che Guevara dijiste que era un nacedor. Cuando fue imaginar la llegada al cielo de Zitarrosa, intuiste que en la ficha celeste el uruguayo milonguero había puesto “cantor”. San Pedro te debe estar preguntando tu oficio terrestre, y vos proliferando en adjetivos y oraciones subordinadas para explicarle lo que es un escribidor. Porque eso fuiste: un escribidor de historias. Escritor no te hicimos; te pedimos escribidor. Te fuimos soñando rápido, corto, esclavo de nuestra necesidad de decir. De decir sencillo y hondo. De decir doloroso. De narrarnos la memoria y el amor. No te pensamos escritor lejano ni intelectual prestigioso. Porque escribidor te fuimos necesitando.
 
Hoy Julia, que es una periodista y militante de acá cerquita, dijo que lo que dolía era que uno se sentía más solo. Duele saber que ya no vamos a leer tantas historias que debes de estar escuchando y escribiendo: de María contándote del placer, de Jesús hablándote de la amistad y del vino, de Moisés llorando con una grapa el recuerdo del exilio. Cola deben estar haciendo los santos para que le pongas un poco más de justicia humana a su aburrido relato divino.
 
Acá quedamos más solos, pero menos nostalgiosos. Porque el mundo es una tarea por hacer. Porque quedan muchas venas por cerrar, muchos abrazos por repartir, mucha historia por ser construida.
 
No te vamos a llorar quietitos demasiado tiempo. Tenemos que pensar cómo vamos a hacer para seguir escribiendo historias. Después de vos. Escribidor. Tenemos que inventar esta tierra post Galeano. Tenemos que ordenar de alguna forma que no se parezca a tu ausencia, todas las letras para los hombres.

Artículo originalmente publicado en Notas, Periodismo Popular.

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