Por lo común
La Internet proletaria

Google perjudicó a la competencia, según un informe filtrado de la Comisión Federal del Comercio de los Estados Unidos de América, alterando los resultados de su buscador para promocionar de forma artificial sus propios servicios e intereses, en detrimento de otras opciones rivales.

05/04/15 · 8:00
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Google perjudicó a la competencia, según un informe filtrado de la Comisión Federal del Comercio de los Estados Unidos de América, alterando los resultados de su buscador para promocionar de forma artificial sus propios servicios e intereses, en detrimento de otras opciones rivales.

Cuando buscamos datos en Google, esta compañía no sólo suministra datos, sino que produce verdades, pues, como bien afirma Boris Groys en uno de sus últimos ensayos, Google se comporta como una máquina metafísica de deconstrucción del lenguaje, al descontextualizarlo de su gramática y de otros posibles usos. Sin embargo, a diferencia de la estrategia idealista de Derrida, esta deconstrucción algorítmica no es infinita, sino finita y corporativa.
 
Con Facebook, Twitter y YouTube todas las personas nos sentimos artistas libres, todas producimos y reproducimos imágenes, vídeos y textos, aunque no podamos superar los límites de nuestros cuerpos, que no pueden verlo, escucharlo, leerlo todo, dado nuestro tiempo finito. Así, internet se convierte en una combinación de hardware capitalista y software comunista donde millones de individuos se transforman en productores de contenidos para colgarlos por las redes, aunque las ganancias más rentables no son apropiadas por los cuerpos en común, sino por las corporaciones que controlan los medios materiales de producción virtual y viral. Por eso, concluye Boris Groys, internet completa el proceso de proletarización del trabajo que había comenzado en el siglo XIX. No todo es gratis.
 
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