Actuación en el Centro Cultural Miguel Delibes
José Mercé vuelve a Valladolid

La presencia de José Mercé en Valladolid evoca lo sucedido en los primeros años del posfranquismo, y que, vivo aún en su memoria, tuvo continuación en el pasado mes de octubre.

, Valladolid
18/01/15 · 13:05
José Mercé durante una actuación.

José Mercé regresó a Valladolid, el día 3 de enero, para actuar en el Centro Cultural Miguel Delibes a modo de concierto de Año Nuevo, reeditando Misterios: la pasión perpetua, obra poética de José Miguel Évora que en 1998 ya fue interpretada en el Teatro de la Maestranza de Sevilla en la X bienal de Sevilla, con el patrocinio de la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento sevillano. En esta ocasión acompañaron al cantaor jerezano la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, el Orfeón Burgalés y la cantaora María Mezcle, dirigiendo el espectáculo el propio José Miguel Évora.

Como prólogo a dicha obra, en lo que fue la primera parte del espectáculo, María Mezcle y José Mercé interpretaron dos cantes cada uno, acompañados por el guitarrista Antonio Higuero. La presencia de José Mercé en Valladolid evoca lo sucedido en los primeros años del posfranquismo, y que, vivo aún en su memoria, tuvo continuación en el pasado mes de octubre.

José Soto Soto nació en la calle de la Mercé de Jerez de la Frontera (de ahí su nombre artístico) en 1955, y pese a su célebre frase de “en Jerez hay más cantaores que albañiles”, con la que atribuye a su ciudad natal la categoría de ser de una de las cunas del flamenco, en 1968, con tan sólo 13 años, se trasladó a Madrid porque es donde estaban los mejores tablaos flamencos, en los que actuaban todos los grandes artistas del flamenco de la época. Si quería dedicarse a ello tenía que vivir en Madrid, máxime en una época en la que los medios de transporte no eran precisamente rápidos.

En los tiempos de la denominada “transición” dio un recital en Valladolid y, cuando comenzó a interpretar la Elegía a Ramón Sijé, de Miguel Hernández, el público se le echó encima. Le llamaron de todo, entre ello “comunista” de forma despectiva.
José Mercé defiende su actuación aquel día indicando que “Miguel Hernández es el poeta más profundo de la historia de España”, y recuerda el episodio con cierta pena: “En aquella época la gente pensaba que los comunistas eran el demonio; es una pena, pero era así”. Sea como fuere, aquella circunstancia dejó grabada en su mente una determinada idea de Valladolid, o de los vallisoletanos, que le ha durado hasta el pasado mes de octubre.

El día 19 de octubre actuó en La Cistérniga, localidad a escasos kilómetros de la capital vallisoletana, y tuvo conocimiento de la existencia del Ateneo Republicano de Valladolid. Entonces se le vino a la memoria aquel episodio y le trastocó la idea preconcebida sobre los vallisoletanos. Tanto es así que solicitó poder visitar el Ateneo Republicano. Después de la actuación en La Cistérniga se trasladó a Valladolid y compartió mesa y mantel con socios y simpatizantes del Ateneo Republicano, allí, entre banderas tricolor.

Tras la merienda, brindis por la República y el compromiso de hacer lo posible por actuar en Valladolid en los actos que alrededor del 14 de abril, Día de la República, organiza el Ateneo Republicano. Y la despedida con un “salud y libertad”.
Sobre Valladolid y los vallisoletanos, la opinión actual del cantaor jerezano es que “Valladolid me parece una ciudad maravillosa donde hay un respeto, cada uno puede pensar lo que quiera, tiene que haber un respeto entre los seres humanos y punto, y del Ateneo Republicano me llevé una gran impresión”.

Una carrera artística en Madrid

Nada más llegar a Madrid, con 13 años, José Mercé ya dio conciertos y grabó su primer disco. Poco a poco se fue integrando en el mundillo de los artistas flamencos, que tenían su punto de reunión en la cafetería Tulsa, de la calle Mesonero Romanos, donde quedaban para cantar y bailar y también para comer o tomar una copa.

Además, tuvo mucha relación con Enrique Morente, con quien, entre otros, pasaba muchas Navidades cantando flamenco en el rastro.

También era frecuente verle en El Canastero, uno de los mejores tablaos flamencos de Madrid, por el que han pasado los mejores cantaores, creado por Manolo Caracol y que debe su nombre a la expresión “gitano canastero”, que a su vez procede del hecho de que muchos gitanos se dedicaban a cortar varetas con las que hacían canastas, por lo que en el argot decir “canastero” es casi como decir gitano.

Entre 1973 y 1983 se le vio poco por Madrid, ya que nueve meses al año se los pasaba actuando por todo el mundo junto con el bailarín y coreógrafo Antonio Gades. No obstante en ese intervalo de tiempo, concretamente en 1976, pocos meses después de morir Franco, compuso su mítico tema Bandera de Andalucía, con letra de Manuel Caballero Bonald. Era la época en la que comenzaban los mítines políticos, y Bandera de Andalucía sonaba con frecuencia en ellos.

Tras recibir en el año 2000 un doble Disco de Platino por la venta de más de 300.000 copias de su disco Aire (el disco de flamenco más vendido en toda la historia), recientemente ha salido a la venta un recopilatorio de sus canciones más famosas en los más de 40 años de dedicación al cante.

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