Música | Reggae
Holt: lección de humildad

John Holt, autor de un ramillete de clásicos, falleció en 2014. Repasamos su carrera a través de una entrevista que concedió a Diagonal.

11/01/15 · 8:00
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Actuación de John Holt en Rototom. / Fernando Hevia

No había transcurrido una semana desde que otra piedra angular del reggae, el baterista Lincoln ‘Style’ Scott –The Roots Radics, The Dub Syndicate–, fuese tiroteado en su domicilio del municipio jamaicano de Manchester, cuando nos sorprendió la desagradable noticia del fallecimiento del cantante John Holt. El autor de clásicos del reggae como The tide is high, Ali Baba o Police in helicopter falleció en el 19 de octubre 2014 a los 69 años de edad.

Al igual que sus coetáneos –gente como Jimmy Cliff, Derrick Morgan, Bob Marley, Alton Ellis–, Holt se había fogueado en los concursos de talentos promovidos por el empresario Vere John. “Eso fue cuando comenzaba, canté aquel tema de Solomon Burke Just out of reach y gané las finales, que se celebraban en el teatro Majestic”. Hablamos de 1962, su nombre copaba titulares y fue entonces cuando el productor Leslie Kong le reclamó. “Llamó a la puerta y mi madre salió fuera y le dijo: sí, queremos hablar. Él inquirió: ¿John Holt? Ella se tornó curiosa y le preguntó: ¿de qué quieres hablarle? Él comentó: bueno, he visto su fotografía en el periódico, ha ganado las finales del Vere John’s Oppor­tunity Hour y me gustaría que grabara un disco para mí”. Kong no respondía al arquetipo de productor al uso de la época, aquellos que se lucraban a costa de explotar al artista de turno. “Él era otra clase de persona. Puede que no fuera la cantidad adecuada, pero al menos percibías algo. Y siempre podías acudir a él y tenía un trato justo, ya que éramos jóvenes y no teníamos responsabilidades”.

La oportunidad concedida por Kong le abriría las puertas del recién inaugurado Studio 1, estudio regentado por ‘Coxsone’ Dodd, productor totémico en Jamaica. “Ya me habían escuchado antes a través del disco que hice con Leslie Kong, así que me habían aceptado y aceptaron, a su vez, lo que tenía que ofrecerles. Y crearon los arreglos para una canción que estaba haciendo, I cry all my tears”. El responsable de aquellos arreglos fue Jackie Mittoo, teclista de The Skatalites, un tipo que, pese a su juventud, ya gozaba de un gran prestigio que le llevaría a dirigir la banda residente en el estudio. “Podía tocar el teclado extremadamente bien, ya que su madre le enseñó cómo hacerlo desde que era muy pequeño. Tocaba desde que tenía tres o cuatro años. Nació con dedos de pianista, ya que uno de sus dedos estaba torcido. Así que no le suponía ningún problema llegar a la séptima. Era una persona talentosa y lo mostraba”.

No tardaría en encontrarse con sus compañeros en el terceto vocal The Paragons una tarde de 1964 mientras merodeaba por King Street. “La primera vez que los vi fue cuando el primer día fui a la iglesia del distrito a ensayar con ellos, porque eran tipos que tocaban el piano como yo. Estaban tocando y Tyrone me pidió que cantara una canción, así que fui allí y comencé a cantar con ellos. A partir de aquel día fui designado vocalista principal”. El terceto lograría éxitos con singles de rock steady como On the beach o The tide is high, este último original de Holt y versionado en 1980 por Blon­die. La historia que narra Holt sobre cómo compuso la canción le retrata bien. “Crecí al lado de la playa. No era como las otras playas plagadas de gente y con arena blanca, era más bien una playa de pescadores, con anzuelos y botes repletos de pescado. Vivía bastante cerca, como a un bloque de distancia. Solía merodear con mi guitarra, así que una tarde estaba con un pescador a quien conocía bien llamado Minstick. Había salido con las ollas de pesca. Bien, pues él salió y regresó demasiado rápido con las ollas, así que yo todavía seguía allí, a la vera del mar. Le pregunté: señor Minstick, ¿por qué has regresado tan rápido con las ollas? Y él me respondió: pequeño John, la marea está alta y no puedo usar las ollas. Y yo me encontraba en proceso de componer The time is hard, así que le di un nuevo giro”.

“Estuve tres días en Inglaterra y dije: quiero regresar a Jamaica, no me agrada este lugar. Parecía una prisión”

Para entonces ya era conocido, lo que no modificó un ápice su carácter. “Me tenían por una celebridad, pero yo no me veía como tal. Sólo soy un hombre ordinario que saluda y trata a todo el mundo de un modo agradable. Ellos me tienen por esa clase de personas, me honran: en Jamaica me han concedido la Order of Distinction, pero yo me limito a vivir de manera corriente”. La desbandada de sus compañeros Tyrone Evans y Howard Barrett rumbo a EE UU –“se marcharon para dedicarse a su trabajo y en aquel tiempo no estábamos obteniendo excesivo dinero, lo que pudieran obtener era bastante más de lo que ganaríamos”–, le obligó a emprender su carrera en solitario en 1970. “Tuve que crear la música y las letras. En The Paragons ellos creaban las armonías y la música. Fue un poco más duro para mí, pero luché por ello”. Y lo hizo trabajando como autónomo. “Fui la clase de cantante que no se ciñó a un solo productor. No me gustaba hacerlo. Siempre dije que no iba a firmar ningún contrato artístico con un solo productor, así que mi motivación era: si puedes pagarme, iré y cantaré una canción y así obtendré mi dinero.”

Animado por su éxito en los sound system ingleses, probó suerte allí en 1974. “Fui impulsado por Jimmy (Riley): Tony Ashfield tiene un sound system, donde ponen mucho reggae en el West End, Carnaby Street y ese tipo de sitios. Mandó a por mí y me dije: bueno, voy a Inglaterra, ¿será en serio? Me dio una lista de canciones para escuchar, pero no quise quedarme allí porque no me gustaba aquel lugar. Estuve allí tres días y dije: quiero regresar a Ja­maica, no me agrada este lugar. Parecía una prisión. Cuando lo miré, sólo había hierros, bloques de edificios y ladrillos”. A su retorno le costó aclimatarse al dancehall. “Sí, fue ciertamente duro. Me llevó bastante tiempo decidir sobre eso. Es­taba un día en Studio 1 vibrando y había algunos compañeros registrando algunas canciones, pero las letras que estaban haciendo degradaban a las mujeres. Así que les escuché hacer eso y me sentí dolido, por lo que le pedí prestado al técnico un bolígrafo y un pedazo de papel y escribí una canción titulada Queen of the ghetto”. 

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