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Fanzines de la era pop

Hablamos con Kiko Amat, escritor e impulsor de varios fanzines de la época heroica del pop.

11/02/15 · 8:00
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Hubo un tiempo en el que, en determinados bares, no era ­difícil encontrar papel, cola y tijeras para, en una noche y previa ingesta de unos cuantos tragos de alcohol, poner en marcha un nuevo fanzine. En esa época las referencias culturales eran tan inaccesibles, o al menos habían sido tan poco divulgadas, que alguien tenía que ponerse a la tarea de cortarlas con algo para pasárselas a sus amigos, sus fans o su “clan”.

Kiko Amat, el protagonista de este artículo, nos explica vía telefónica que sus comienzos en aquella locura –que se extendió entre los 80 y los primeros 90– estuvieron unidos a su militancia mod. “El primero de todos se llamó Margaret Lee, por una actriz secundaria de los 60”, comenta este escritor y periodista. Comenzó a hacerlo con 14 años. El circuito mod fue una vía para los fanzines basados en las expediciones de pioneros hacia letras, discos y entrevistas a grupos a los que era difícil de acceder salvo que trabajases en una tienda de discos, hubieses sido criado en el acogedor seno del cuerpo diplomático, o por ‘x’ motivos, supieses a ciencia cierta que hacían en Londres los jóvenes como tú. Amat pasó con 17 años a otro proyecto fanzinero, Rowed Out, que hizo con su hermano Oriol. Rowed Out, cuya referencia es una canción de los Eyes, significa algo así como “todo esto para nada”, y siguió enfocado a un público mod. “Ya un poco más mayor y de­sengañado del rollo modernista hice Hang Over [resaca], que era un cajón de sastre que no consiguió fans en ninguna escena, porque había hardcore, mod, un montón de grupos de power pop... cosas que se daban de cabezazos de una página a otra”. Amat comenta que en el caso de Hang Over sí hubo una intención de hacer un lanzamiento a lo grande: “Nos pegamos un batacazo enorme y volvimos a las catacumbas”, resume.

Escuelas y yunques

Finalmente, con La Escuela Moderna, fanzine cuyo blog sigue abierto en internet, la intención se acercó más a (auto) satisfacer a un pequeño club de fans. La Escuela Moderna, que dejó de editarse en 2011, fue el último fanzine de Kiko Amat, quien confiesa que ha dejado de lado este tipo de lecturas antes de recomendarnos dos publicaciones actuales, la asturiana Orfidal y la gallega Revista Porno (made in Galicia).

“Una cosa que quisimos hacer en La Escuela es que los textos estuvieran bien escritos”, comenta Kiko Amat, quien recuerda el uso oprobioso del adjetivo fanzinero: dícese del típico texto con tildes en palabras que no las llevan, oraciones que no tienen sujeto y un léxico de baratillo. Esas características, el hecho de que estuviesen hechos muy a lo bestia, eran a la vez algo entrañable “y por otra parte un yunque colgado del cuello”, reconoce Amat.

Tampoco se puede hacer propiamente de una única escena fanzinera, sino, en todo caso, de una escena por cada género musical. Escenas que no dieron lugar a ninguna Internacional del Fanzine, algo que ni “apoyo ni me parece atrayente”, comenta nuestro entrevistado.

Hubo un tiempo en el que no existía el internet, y es el tiempo en el que los fanzines se multiplicaron como setas. Pero llegó internet y, con ello, la muerte de un montón de ellos. Muertes que se habrían producido de todos modos, pero que también cambiaron los presupuestos de los clanes fanzineros. Porque, teniendo wikipedias ¿quién necesita datos y más datos? Amat avanza una respuesta a esta pregunta. Los fanzines, dice, tienen que reflejar el universo personal de quien o quienes lo hacen, “tienen que ser opinión casi pura, porque lo que los ingleses llaman hard facts están por todas partes, un fanzine tiene que ser algo más”. ¿Le queda claro? Ahora, acérquese a la barra y pida unas tijeras.

Canciones para las arqueologías

Como complemento al texto de arriba, le pedimos a Kiko Amat los títulos de cinco canciones que le influyesen a la hora de poner en marcha algunos de los fanzines que desarrolló.

1. "I'm Rowed Out", The Eyes

Banda psicodélica de la primera ola mod. Coetáneos de The Who, no tuvieron el mismo éxito comercial que los autores de "My Generation", a los que satirizaron con el tema "My Degeneration".

2. "Fuck This World", The Queers

Otra banda efímera en una primera etapa que se convirtió posteriormente en una de las más longevas del punk rock estadounidense. Este tema forma parte de su mítico álbum: Love Songs for the Retarded (1993).
 

 

3. "Lunatic and Fire Pistol", Julian Cope

Una de las figuras más importantes emergidas del post punk. El galés Julian Cope concibió el disco World Shut Your Mouth, en el que está registrada este canción, bastante puesto de LSD. O eso dice internet.
 

 

4. "You Better Do Right", The Loved Ones

Aquí no hay psicodelia y sí mucho groove. Un regreso al futuro de la época mod de exquisito gusto rythm and blues por parte de un grupo poco conocido de la soleada California.
 

 

5. "Hexbreaker", The Fleshtones

Los Fleshtones son uno de los grupos fundamentales de la música garage. Y eso no es poco decir si tenemos en cuenta que el garage es posiblemente la bala en la recámara que le queda al rock para no fosilizarse.
 

 

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comentarios

1

  • |
    Max
    |
    12/02/2015 - 1:04pm
    Muy interesante la entrevista con Kiko. Espero que tenga preparada para publicar  la mejor novela sobre rock del estado español. Las anteriores iban por el buen camino.
  • Kiko Amat en Lavapiés. / David Fernández
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