Música de 2014
Furiosa oralidad, del antes y el ahora

Una pequeña muestra de los discos de este año que han movido a las personas que colaboran en Diagonal.

24/12/14 · 8:00
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'Black Light Spiral' (Untold)

'Black Light Spiral' es difícil de describir. El bloguero Iván Conte dijo sobre él que era “una bola de demolición sonora”. Otros han subrayado su carácter “catártico”. El primer LP del londinense Untold es un ente abstracto de sonidos tensos y retorcidos. Una gran bola de demolición, efectivamente, que se abalanza sobre el oyente para producir una sensación muy física, brutal. Los ingredientes de este disco (sirenas, sonidos industriales, bucles de regusto jamaicano, ritmos rozando lo tribal) parecen querer recoger la experiencia opresiva y casi distópica de vivir en una ciudad como Londres. De hecho, su paleta sonora está fuertemente influenciada por el dubstep, por las fiestas jungle de la comunidad anglo-jamaicana y por los sonidos cavernosos de la nueva ola comandada por grupos como Demdike Stare. Todo muy reconociblemente inglés.
 

'Divide and exit' y 'Chubbed up' (Sleaford Mods)

Para los que no conocíamos a este impagable par de No­tting­ham (Inglaterra), 2014 ha sido un año explosivo. Los Mods han sacado nuevo disco (Divide and Exit) y una colección de singles (Chubbed Up). Una perfecta doble ración para entrar de lleno en el original universo de estos dos habitantes del obrero norte inglés. Lo suyo es una especie de minimalismo post-punk pregrabado que podría remitir tanto a grupos con bocazas al mando como The Fall como a una versión blanca del sonido barato y furiosamente oral del grime (u otras mutaciones inglesas parecidas al hip hop). En sus inflamadas soflamas de pub, los Sleaford Mods vuelcan su genuino estilo working class combinando insultos al UKIP, a Liam Gallagher o a la clase política. Buena mierda, mate.

'Run the jewels 2' (Run the Jewels)

Poca gente podría haber previsto una alianza tan poco habitual y tan tremendamente efectiva como la que conforman Killer Mike y El-P (ex Company Flow). Un negro y un blanco, uno del Dirty South y otro de la estilosa Brooklyn. Dos mundos diferentes, pero que funcionan como una apisonadora aplanando por el camino del medio la cada vez más atomizada escena hip hop. En Run the Jewels 2 los dos raperos no se conforman con reivindicar el sonido consciente de la vieja escuela, sino que lucen unos aires bombásticos y desenfadados muy de acuerdo con los ecos del estilo sureño. Un compendio ganador para tender puentes entre la vieja y la nueva era del hip hop americano. ¡Pero si hasta Zack de la Rocha (Rage Against The Machine) canta en un tema!

'Koch' (Lee Gamble)

El inglés Lee Gamble es un experimentador nato. No se escuda en una estética poco habitual o en una narrativa musical poco comprensible, lo suyo es bucear y picar piedra hasta que encuentra sonidos estimulantes. Tras dejarnos el culo torcido con Diversions 1994-1996, el de Birmingham ha vuelto con Koch, un doble disco de arqueología electrónica en el que domina el paisajismo ambiental pero por donde también se cuelan buenas dosis de techno de bombo constante y texturas fantasmales. Ochenta y cinco minutos de reciclaje sonoro en el que sobre una base compuesta por retazos aislados de maxis antiguos se construye un edificio con nuevos y apasionantes significados. En Koch las estrategias y los sonidos clásicos de la eléctrónica se desordenan y se vuelven a ordenar en una especie de caos conducido. Regreso al futuro.

'Allau d’estrelles solitàries' (Xavier Baró)

Como cuenta el propio Xavier Baró, en nuestros días el folk no es más que un híbrido del pop de consumo, en formato acústico y pensado para evadirse. En este disco de seis canciones, el de Almacelles dota sus imponentes canciones, hundidas en la tradición autóctona, de un alto voltaje social: su próposito era hacer un disco desde dentro mismo de la devastación actual. Allau d’estrelles solitàries se gestó a partir de la propuesta que recibió Baró para participar con una canción en el proyecto Fundación Robo. El resultado es un disco emocionante y preciosista sobre “chicas trabajadoras”, personas que no pueden pagar sus deudas y familias en decadencia económica. Ni carca, ni cursi, ni cutre, ni pesado. Sacudíos vuestros prejuicios sobre folk y canción de autor, Xavier Baró es el compositor más grande de estas tierras.

La apuesta de la redacción:

'Dinamita' (Lorena Álvarez)

En 2012, Diagonal seleccionó el Anónimo de Lorena Álvarez y su banda municipal como uno de los discos destacados del año. Entonces, Marc Balfagón destacaba que Álvarez apostaba por su propia vía para la reconstrucción. Y la vía para la reconstrucción del folk, y con él las aldeas más vivibles del indie, ha sido esta Dinamita, un EP de 12 minutos que nos traslada del suelo al cielo y del cielo al suelo una y otra vez, a través de una música popular a la que llegamos por primera vez y a la que, de una manera extraña, regresamos tras un viaje largo y lluvioso.

 

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