DEPORTES
Fantasmas resurgen en el fútbol balcánico

La exhibición de un dron con una bandera de la “Gran Albania” originó una batalla campal que obligó a suspender el Serbia-Albania.

13/11/14 · 8:00
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Minuto 41. Estadio Partizan. 14 de octubre de 2014. Un dron interrumpe el Serbia-Albania. Porta la bandera de la “Gran Albania”. El serbio Mitrovic corta el vuelo del aparato y los jugadores albaneses se van a por él. Comienza una tangana brutal entre aficionados, futbolistas y fuerzas de seguridad en un partido que nunca debió haberse celebrado.

“Fue una diversión política bien planeada”, rezó el comunicado emitido por la Federación Serbia de Fútbol (FSS). “No se pudo oír nuestro himno, se cubrió por un griterío de insultos contra nuestros jugadores”, replicó la nota de la Federación Albanesa de Fútbol (FSHF). “Lo que sucedió es algo que no podemos comprender. Noso­tros hemos querido seguir jugando”, dijo el capitán de Serbia, Branislav Ivanovic. El caos estaba servido.

El sorteo de la fase de clasificación para la Eurocopa 2016 fue caprichoso. El Grupo I agrupó a Serbia y Albania. Los partidos entre estas dos selecciones fueron declarados de alto riesgo. No ocurrió como con los Rusia-Georgia, Armenia-Azerbaiyán, prohibidos por decreto. La UEFA decidió que el partido de ida se jugase sin albaneses en las gradas. De poco valió, algunos se colaron e hicieron más ruido que el resto.El sorteo de la fase de clasificación para la Eurocopa 2016 agrupó a Serbia y Albania
La policía serbia acusó de pilotar el dron a Olsi Rama, hermano del primer ministro albanés, quien fue arrestado. Él estuvo en una de las butacas del palco de autoridades del estadio Partizan. No se pudo probar esta acusación, pero el incidente trajo efectos políticos. Los presidentes de Serbia y Albania acordaron retrasar un histórico encuentro que se producirá el 10 de noviembre. Con él se romperán 68 años de silencio. Pero el contexto será diferente tras este partido.

La ‘Gran Albania’

Todo pasa por Kosovo. Las tensiones entre Albania y Serbia tienen su origen en lo que sucede en esta república, independiente de Serbia desde 2008. En 1999, la OTAN emprendió una guerra de 78 días cuyo objetivo declarado era evitar la matanza y expulsión de los albaneses de Kosovo por parte de las fuerzas serbias. El conflicto estaba en un punto templado antes del duelo. Belgrado sigue sin reconocer a Kosovo, pero, instados por la Unión Europea, ambos países acordaron abrir negociaciones para el Acuerdo de Asociación y Estabilización con Kosovo.

¿Qué significa la problemática bandera? En ella aparece representada una figuración territorial que usan ciertos nacionalistas albaneses, la conocida como “Gran Albania”. Formarían parte de ésta Kosovo, el Valle del Preševo de Serbia, el sur de Montenegro, las regiones griegas de Thesprotia y Préveza –Chameria para los albaneses– y parte del este de la República de Macedonia. En el centro del mapa se ve el águila bicéfala en recuerdo al Imperio Bizantino. Debajo de ésta, un lema: autochtonous (indígenas).

A un lado, el rostro de Isa Boletini, líder de la revuelta que tuvo lugar en 1910: el Valiato de Kosovo frente al Imperio Oto­mano. Al otro, Ismaiel Qe­mali, padre del movimiento nacional albanés y primer ministro del Estado de Albania que él mismo fundó.

Este símbolo es cada vez más frecuente en Tirana. En la capital es enarbolado por formaciones como la Alianza Rojinegra (ARN), un partido populista que toma fuerza fuera de las instituciones. Su lema es: “Dios primero, y Albania sobre todo”. En las últimas elecciones parlamentarias de 2013, la ARN alcanzó unos discretos resultados: poco más de 10.000 votos y un porcentaje cercano al 0,6%.
Su poder se reduce a miles de personas, pero su impacto social es grande en un país cuya candidatura a ingresar en la Unión Europea fue confirmada en junio por Bruselas. Una meta que Serbia no ve a corto plazo, algo que aumenta las tensiones entre ambos países.

En los estadios, el grupo ultra del equipo más laureado de Albania, los Tirona Fanatics, muestra cada semana los estandartes que dieron origen al conflicto. Y cada partido del combinado nacional es un ejem­plo de demostración patriótica. Esta situación se repite en cualquier país de los Bal­canes, donde el ‘hooliganismo’ y la política se mezclan para rasgar cualquier atisbo de paz.

¿Se retomará el partido? Mien­tras las heridas se reabren, la UEFA ya dictaminó. El organismo decidió dar la victoria a Serbia por 3-0. Sancionó a los serbios a jugar dos partidos a puerta cerrada y obligó a ambas federaciones a pagar una multa de 100.000 euros por su responsabilidad en los incidentes que obligaron a la anulación del choque. Unas medidas materiales que sirven de poco para un conflicto humano, político y social que sigue más vivo que nunca.

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