El tema
La buena vida de Andy Schleck

El ganador del Tour de 2010 se retira con 29 años por una lesión.

26/10/14 · 8:00
Edición impresa

Existen muchas formas de ganar un Tour de Francia. Entre las más extravagantes se encuentra ganarlo en Mallorca en febrero, en una mañana brumosa. El protagonista de tan atípica victoria fue el luxemburgués Andy Schleck, que, con tan sólo 29 años, acaba de anunciar su retirada del ciclismo profesional. Una lesión en la rodilla es el motivo de la renuncia prematura de quien logró un Tour en invierno.

Es oportuno recordar aquel momento. El 6 de febrero de 2011 Andy Schleck se fue a entrenar imaginando que su palmarés podría verse alterado por una decisión del Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS). Había quedado segundo en el Tour de 2010 tras una batalla extenuante contra Alberto Contador, pero sobre el corredor español pendía la amenaza de una sanción por su positivo por clembuterol. El pequeño de los hermanos Schleck pedaleó aquella mañana con perneras y frío de pretemporada. Pedaleó y deseó haber ganado el Tour sobre el asfalto. A ningún corredor le gusta vencer en los despachos. Es probable que pedaleara para no pensar.

Pero cuando se aproximó al hotel intuyo su victoria. Una modesta nube de periodistas le esperaba. Ni Campos Elíseos ni himno nacional. Apenas un parking vacío. Tampoco estaba Bernard Hinault para agasajarle. El encargado de llevarle al autobús del equipo y darle la noticia de que había ganado el Tour de 2010 fue su director, Johan Bruyneel. No es fácil imaginar los términos de la conversación. Bruyneel, hoy defenestrado como colaborador necesario de Lance Armstrong, debió en todo caso sugerirle un perfil bajo, bajísimo. La noticia era Contador y su sanción; Andy Schleck sólo ocuparía un breve. Sus declaraciones estuvieron a la altura: “Luché con Contador en aquella carrera y perdí. Mi objetivo es ganar el Tour de Francia, pero en competición, no en los tribunales. Si este año tengo éxito, lo consideraré como mi primera victoria en la ronda francesa”.

No tuvo éxito. En el Tour de 2011 volvió a ser segundo, esta vez por detrás de Cadel Evans. En 2012, 2013 y 2014 su figura se fue difuminando. Y tanto se desvaneció la elegancia del escalador Schleck en la cabeza del pelotón, que empezó a ser recordado por sus contratiempos y desgracias: la cadena de Balès, la caída en Dauphiné y la rodilla de Londres.

La cadena de Balès fue un problema mecánico que le costó el Tour de 2010, el que terminaría ganando en los tribunales. En el último puerto de la etapa pirenaica entre Pamiers y Bagnères-de-Luchon, el corredor decidió probar fortuna con un ataque seco. Contador respondió y no dejó de pedalear mientras su rival, la joven promesa luxemburguesa, echaba pie a tierra para intentar colocar de nuevo la cadena sobre los piñones. Así de fácil es perder un Tour. Schleck coronó el puerto de Balès con 26 segundos de desventaja sobre Contador y en la meta de Bagnères perdió 39.

La caída en el Critérium de Dauphiné de 2012 tuvo consecuencias irreversibles. No sólo se fracturó el hueso sacro y dijo adiós al Tour y al resto de la temporada, sino que contrajo un miedo paralizante. Los descensos nunca habían sido su especialidad, pero desde la primavera de 2012 se convirtieron en su pesadilla. Schleck comenzó a zozobrar y ni siquiera le acompañaba su hermano, sancionado por dopaje.

La rodilla de Londres fue el preludio de la retirada. El pasado 9 de julio, en la tercera etapa del Tour, el corredor sufrió una caída cuando el pelotón se aproximaba a Londres. El parte médico, por inhabitual en el ciclismo, parecía rematar los reveses del ciclista: rotura de los ligamentos cruzados y fractura del menisco.

Las últimas noticias anteriores al anuncio de su retirada lo situaban entrenando en Mallorca en septiembre. Corría tres o cuatro horas, pero los dolores volvían y no se sentía capaz de seguir. En la misma isla donde conoció su victoria en el Tour, decidió que no volvería a correr. Lo anunció en una rueda de prensa el 9 de octubre. Se acabaron los objetivos.

Ahora que se despide vuelven los recuerdos de sus años en la cima. De aquellos días previos al Tour de 2011, cuando la revista Ciclismo a fondo le preguntó si ganar el Tour era para él un sueño, una obsesión. Andy Schleck contestó: “No. Mi sueño es ser feliz, tener una buena vida cuando acabe mi carrera deportiva. Una familia, una casa en el campo para estar tranquilo. Ganar el Tour es un objetivo que pretendo cumplir, nunca un sueño”. Con 29 años se lanza a ese reto tan extendido: una buena vida, estar tranquilo.

Tags relacionados: Número 232
Imprimir Imprimir
Versión PDF PDF
Enviar
Corregir
+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

1

  • |
    Alejandro
    |
    07/11/2014 - 8:14pm
    Andy para mi uno de los mejores ciclistas guerreros que a tenido el ciclismo  bien por Andy schleck. ciclista para motivacion.