George Clinton
Ha escrito la historia del funk con Funkadelic, Parliament o la P-Funk
“No puedes planificar tu vida en torno a las drogas”

La propuesta escénica del Dr. Funkestein, que pudimos disfrutar el pasado verano en los festivales Cultura Inquieta de Getafe y Jazzaldia de San Sebastián, sigue representando todo un derroche de funk groovadélico que refrenda su estatus como patriarca, artífice y principal impulsor de la P-Funk.

11/10/14 · 8:00
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George Clinton / William Thoren
Se ha escrito que el LSD y el movimiento psicodélico, añadido a otras influencias musicales como Jimmy Hendrix o Frank Zappa, contribuyeron a posibilitar la transición hacia el funk. ¿Cómo te afectó a nivel personal y a la música que realizabas el consumo de LSD?

Me entregó mi pasaje hacia la rebeldía. Me embarqué en el movimiento de la psicodelia, con Jimi Hendrix, The Beatles, Cream, Sly Stone, Vanilla Fudge… todo eso. Ha ocupado toda mi vida. Lo descubrimos por accidente y hemos seguido a partir de ahí.

¿Recomendarías el uso de drogas como el LSD para permitir que aflore la creatividad?

No me fío de las drogas en la actualidad. Mientras sea una empresa quien se encargue de fabricarlas, no me creo esas drogas. No puedes planificar tu vida en torno a las drogas. Eso es algo que ocurre por sí mismo cualquiera que sea la causa. Pienso que fue un envío divino y, de la misma manera, terminó de manera divina. Fue necesaria para detener la Guerra de Vietnam. No es algo que estuviera planificado, es algo de lo que se encargó dios. Si él lo hizo, se encargó de todo. Woodstock fue el final de todo para mí. Para mucha gente no terminó ahí, pero después de aquello se convirtió en algo bastante peligroso consumir LSD, porque dejó de tener el sentido de detener la guerra y traer paz y amor. Ya no se guiaba por aquel sentido.

Imagino que cantar lemas como “libera tu mente y tu culo te seguirá” o “una nación bajo un groove” incluidos en tus letras, no sólo era inusual en la época, sino transgresor. ¿Sufriste alguna clase de censura o persecución por parte de la CIA en los 70?

No, realmente no. La policía también consumía drogas muy al comienzo de los 70. Después de 1972 se tornó muy peligroso porque el asunto más espiritual, de paz y amor, se transformó en dinero, se puso a la venta. Antes de Woodstock todo el mundo compartía un canuto, un ácido o la droga que fuera. Después de eso, si lo comprabas, introducían otra sustancia para incrementar su beneficio, que es lo que hacen en la actualidad: lo cortan. En la actualidad, las drogas provienen de las compañías farmacéuticas y tienen la misma mentalidad que un vendedor callejero. ¡No hay necesidad de esa mierda! Te levantas por la mañana y no te sientes bien por algo que tomaste en aquella fiesta. ¡No necesitas la droga para cada pequeña cosa que hagas! Te la venden en la actualidad con un trasfondo legal como medicinas y eso para mí es lo peor: cuando ves las drogas en anuncios de televisión, los efectos secundarios son peores que los motivos por los que tomas las drogas. En televisión te dicen: te quitará el dolor de cabeza, pero quizá te mate de otras mil maneras. Cuando te venden las drogas, se eximen de la responsabilidad sobre los efectos secundarios, porque eso es lo que hacen los anuncios: te dicen que no son responsables de… Si el narcotraficante hiciera eso, no me lo tomaría en serio. Sé que no se hace responsable, no se preocupa de eso, sólo quiere el dinero. Sabes de antemano todo lo que te causará, pero tienen la cobertura legal en estos anuncios comerciales en televisión y radio, que saben que penetrarán de manera profunda. Si no lo hiciera, si los anuncios no funcionaran, no pagarían un millón de dólares por un anuncio en la Super Bowl. Cuando consumes drogas, no necesitas anuncios: una vez que te enganchas, te has enganchado. Y si te enganchas y es legal, tiene un problema doble. Si es ilegal y te pillan, vas a la cárcel. Existe algún tipo de disuasión ahí. Pero con las drogas legales no existe disuasión alguna porque ni siquiera es ilegal. En todo caso, te advertirán de que quizá tenga efectos secundarios o quizá no. Con las drogas callejeras sabes lo que te ocurre, pero al menos no tienen anuncios ad hoc, tienes que fiarte de tus amigos que las toman. Ésa es una decisión que recae en ti. Con los anuncios, pagan un montón de dinero, así que saben que funcionan. Si no hubiera ningún tipo de anuncio sobre drogas, la gente no las consumiría tanto. Dejémoslas ahí. Que sean legales es una forma de promoverlas también.

Decir “no” es el mejor anuncio que ha existido nunca: cuando a un niño le dices que no, con su intelecto se preguntará: ¿por qué? ¿Por qué no? El intelecto es lo que te hace persona, ser de esa manera. Cuando te preguntas ¿por qué?, eso es lo más inteligente: cuestionarte por qué no y luego encontrar una manera de hacerlo. ¿Es para que no te haga daño? Se trata de crecer y evolucionar. Así que si a un niño le dices “no”, su instinto como ser humano es ¿por qué no? Su cerebro opera de ese modo: cómo puedo encontrar una manera de…, déjame ir a la escuela, ¿por qué no puedo hacer esto?, déjame que descifre por qué no…Se trata de encontrar una manera hasta que puedas hacerlo. Si no quieres que un niño lo haga, no le digas “no”, explícale qué ocurriría, infórmale, explícale el porqué. Y lo debes hacer desde bien temprano. No le digas “no fumes” al tiempo que te fumas un cigarro. No le digas “no hagas lo que yo hago”. Eso no funciona. Si me dices que no lo haga, quiere saber el porqué. Cuando dicen “sólo di no”, es lo peor que pueden decir a los niños. No puedes limitarte a decir que no. Es como cuando pegas a un niño para evitar que salga a la calle.

Me pregunto de qué modo acogieron los jazzistas el funk. ¿Cómo reaccionaron los músicos de jazz al surgimiento del funk?

Muy al comienzo, en los 60, no lo veían con buenos ojos: tan sólo es un groove. Siempre que te has sofisticado en una universidad, te sientes de ese modo. En lo mío de lo que se trataba de hacer uso de eso y decir eso. Haré funk y lo haré tan bien y tan abierto que tendrán que respetarlo. Y eso es lo que es. Incluso ocurrió con Miles Davis: no lo entendía nadie, ni siquiera su hermano. A él le gustaba el jazz y la música clásica. Te dicen: no toques jazz, no toques música clásica. George Clinton y la P-Funk hacen su propia historia. Nos conceden esa credibilidad al hacer nuestra propia historia. Así nos granjeamos el respeto de los músicos de jazz. Incluso Parliament en los álbumes Funkentelechy Vs. The Placebo Syndrome (1977) o Motor Booty Affair (1978), aparte de a Fred (Wesley), Maceo (Parker) o Kush (Richard Griffith), tenía a los hermanos Michael y Randy Brecker. Todos ellos formaban parte de la sección de vientos. Así que, incluso entonces, la gente se percató de que los músicos de jazz de la banda estaban y podían tocarlo. Mucha gente pensaba que era un truco, pero se olvidaban de que proveníamos de la Motown, que es el epítome de la música. Motown para mí posee la mejor música del mundo junto a The Beatles y Sly Stone. Sly Stone aparece en mi nuevo álbum.

De Sly se ha escrito que se encuentra desahuciado, viviendo casi como un vagabundo en una caravana.

Ha vuelto al hotel. Está de regreso y ha tocado en mi último álbum. Está como antes, se ha desenganchado de las drogas y sigue haciéndolo bien, pero ha llegado a un punto en que no trabaja porque las drogas le impidieron hacerlo durante un tiempo. Está haciendo música y no estoy muy seguro de cuándo saldrá su próximo álbum, porque está tan bien en este álbum: ha hecho canciones tan buenas en este álbum que la gente ni siquiera conoce y todavía puede componer. Los jóvenes no saben ni quién es. Me explico: Kendrick Lamar (acabo de hacer un álbum junto a él) dijo: "Esto es lo mejor de Sly Stone, ¡es la próxima mierda!"… y Kendrick Lamar es un artista actual. Sly sigue haciéndolo de ese modo. Es un compositor, es un músico. No está interesado en ser público, en aparecer en escena, pero sigue haciéndolo con nosotros. Y lo hace con Rufus, porque están cercanos y confían en él. Ojalá se reúna de nuevo con la Family Stone. Ése es el sueño de mi vida. Prince es un músico que aprendió un montón de nosotros, pero lo mejor que aprendió fue a no cometer los errores que nosotros cometimos. No se limitó a hacer música, aprendió de nuestros errores en el negocio. Pienso que Prince es probablemente el más duro de todos nosotros, porque no sólo ha hecho música, ha trabajado conmigo, con Larry Graham, ha aprendido de Sly, ha aprendido de todos. Pero si algo ha aprendido un cierto día es a no dejar que el negocio te mezcle con las drogas. No se trata sólo de las drogas –porque ellos fueron a la escuela y fueron abogados…–, él fue lo suficientemente afortunado como para aprender de nuestros errores.

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