Hijos de la noche | Santiago López Petit
A los libros perdidos en la noche

El libro de López Petit recorre la idea de enfermedad y sus constelaciones de sentido en el pensamiento hegemónico de occidente.

, Es coeditor de Pensaré Cartoneras, miembro del proyecto Eclèctica de Estudios Culturales.
28/09/14 · 8:00

Glenn Beck, entonces comentarista de Fox News, escupía conservadurismo unos años atrás en su programa de televisión sobre un libro. Un libro “radical, extremista, de extrema izquierda, un libro en contra del sentido común”. El libro, publicado por la editorial Melusina en castellano, era La insurrección que viene y estaba firmado por un nombre anónimo: El comité invisible. El periodista estadounidense terminaba su arenga en contra del libro remarcando la peligrosidad de sus autores: “No les desestimen, no les desestimen” decía. El gobierno francés había detenido y acusado de terrorismo a nueve personas que supuestamente redactaron el panfleto. Lo que señala este ejemplo es la potencia que un libro sigue teniendo para desarmar esta realidad aparentemente sellada y circular en la que vivimos.

Diagnosticar una época, nos recuerda López Petit, es en último término diagnosticarse a uno mismo

Hijos de la noche (Editorial Bellaterra) es una piedra contra un escaparate, pero es un libro también. Es lo último publicado por el filósofo-activista, Santiago López Petit (Barcelona, 1950). El autor forma parte de uno de los colectivos más potentes de acción y pensamiento del estado español, Espai en Blanc. A través de un relato de un yo contado a hachazos, a menudo desde lo que llamaríamos la intimidad (aquí eso implosiona para convertirlo en político), el libro recorre la idea de enfermedad y sus constelaciones de sentido en el pensamiento hegemónico de occidente. López Petit no quiere filosofar la enfermedad de la normalidad como una idea o como una práctica, sino mantenerla en la ambivalencia para no despojarla de su potencia poética en busca de reinventar (¿o era reventar?) el lenguaje. El género ensayístico tiene aquí un cuerpo desconocido, anónimo, a caballo entre la autobiografía, el panfleto, el poema y el tratado filosófico.

La forma pesa en la verdad y el relato de López Petit. Un texto pensado desde dentro, mejor, pensado desde el cuerpo; sufriendo. El libro desafía con la posibilidad de un hombre que pueda ser metáfora de una sociedad dominada por el malestar social. Con el presentimiento de que la soledad pueda ser una interioridad común. Diagnosticar una época, nos recuerda López Petit, es en último término diagnosticarse a uno mismo. No hay, pues, segregación entre literatura y filosofía todo es un mismo cuerpo impulsado por una fuerza de dolor. Aún así, el texto va más allá de proponer una solución estética al problema de la vida, su propuesta es una politización de la existencia.

El libro recorre repeticiones, momentos de tristeza, de desesperación, de incertidumbre, de vaivenes, referentes densos como metal pesado, el libro, su escritura --su forma pues-- transmite también durante muchas páginas la sensación de la enfermedad que aqueja al autor: fatiga crónica, fibromialgia. No habríamos de desestimar la narración salida de este último apunte. No les desestimen, nos recordaba Glenn Beck. Hay libros que cargan un exceso de dolor y con ello -hoy- un exceso de verdad. Hijos de la noche: no nos desestimen, queremos vivir más.

“Si no ardemos, cómo haremos de las tinieblas claridad” (“Like Kerem” Nazim Hihkmet, 1930)

+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

1

  • |
    Mar
    |
    22/01/2016 - 4:53pm
    Excelente. Hice contacto. Lo buscare. Abrazo anónimo!!! :) :) :)
  • Hijos de la noche, de Santiago López Petit (Editorial Bellaterra).
    separador

    Tienda El Salto