(Cuando dejamos de ser un país para convertirnos en un eslogan)
Marca España

Fragmento del texto teatral armado y dirigido por Alberto San Juan para el Teatro del Barrio a partir de discursos e intervenciones públicas reales.

04/10/14 · 8:00
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Diego Cañamero (secretario general del Sindicato Obrero del Campo): ¿Por qué hacen eso? Porque tienen las listas negras. Y después en los juicios la validez la tiene nada más la voz de la policía. Por lo tanto, ¡es una persecución que ya clama al cielo! Y por eso estamos haciendo esta actitud contraria. Somos el sindicato más represaliado de toda Europa.
Y nuestra lucha es pacífica, ¿eh? Nadie podrá decir que no­sotros hemos tenido un mal gesto con la policía. Ni hemos cogido una piedra contra la policía. Nuestra lucha es gandhiana. Como Gandhi. Una lucha activa, pacífica. Radical en el fondo pero no en la forma. Porque la palabra radical significa ir a la raíz, a la raíz de los problemas.

En Andalucía no acaba de despertar la gente y eso es porque siempre hemos vivido en las miserias y en las emigraciones. Y la gente tiene que entender que cuando la pobreza llega a un lugar donde tenemos el 30% de las tierras más ricas de Europa, donde tenemos yacimientos mineros, donde tenemos mil kilómetros de costa, donde se puede cultivar absolutamente de todo, cuando vemos que esa pobreza toca el 37% de paro, dos millones de pobres, 86.000 familias desahuciadas de su casa, 67% de paro juvenil... Cuando eso se está dando y la gente no se rebela... pues la verdad es que nos estamos convirtiendo en un cementerio viviente.

Los políticos están perdiendo el corazón y están perdiendo la... el alma. Y por eso a nosotros, cuando hacemos acciones, siempre intentan ridiculizarnos, extremarnos, que si extrema izquierda, que si procomunista... No, mire usted, no somos ni procomunista ni extrema izquierda, estamos en la extrema necesidad, de un territorio que tiene bastantes posibilidades y ustedes lo están llevando a la ruina.

El pueblo andaluz se tiene que levantar, porque yo creo que, si no nos rebelamos, estamos siendo cómplices de la injusticia. Y por eso este sindicato no va a parar de luchar, independientemente de las multas y la represión, porque no acabarán con nuestra lucha igual que jamás, todavía, ¡jamás! han podido “asujetar” o paralizar ni el viento, ni el sol, ni la lluvia...

Y por lo tanto ése es el mensaje que nosotros queremos dar hoy aquí: vamos a seguir pelean­do pacíficamente. Independien­temente de la represión. Y si tenemos que pagar este precio, yo personalmente y muchos compañeros y compañeras estamos dispuestos a pagarlo. Porque la justicia y la dignidad para no­sotros no tiene precio.

Fany, Ana y Pilar comienzan a trotar. Ana da la señal. A la segunda señal de Ana, las tres se orientan pal’ lao. Lxs indignadxs, al suelo. Antidisturbios llegan a su sitio y paran.

INDIGNADXS (en susurro): Sí se puede, sí se puede, sí se puede…
JORDI ÉVOLE: ¿Lo llaman así, antidisturbios?
COMISARIO: No, brigada móvil.
J.E.: Claro, es que llamarte antidisturbios… Es más bonito brigada móvil.
C.: Bueno, antidisturbios no es malo, lo malo es el disturbio.
J.E.: A veces son simplemente gente sentada que está lanzando unas proclamas y también se actúa con violencia.
C.: Es que la policía ejerce violencia legal y esto es así.
J.E.: ¿La policía ejerce...?
C.: Violencia legal. Si nosotros nos acercamos a darles una flor, pues no se van. El objetivo en ese momento es sacarlos de allí aunque estén pacíficamente sentados. En el momento en el que nosotros decimos “tienes que abandonar el lugar”, ya no están pacíficamente sentados, están haciendo resistencia a la policía.
J.E.: Pero es resistencia pacífica.
C.: Lo de la resistencia pacífica, ¿qué es? ¿Qué es la resistencia pacífica? Resistirse no es pacífico. Pacífico es que te digan: “Oye, levántate, que te tienes que ir”. Te levantes y te vayas. Eso es pacífico.
J.E.: Lo de la resistencia pacífica lo inventó Gandhi. ¿Si Gandhi hubiera estado el 27 de mayo del año pasado en la plaza Cataluña hubiese pillado también?
C.: Hombre, claro. ¿Por qué no? Les tengo que sacar de ahí. ¿Cómo les saco? ¿Hablando? Oye, salid. No queremos. Lo intento... arrancar cebollas. Intento sacarlos.
J.E.: ¿Arrancar cebollas?
C.: Sí, eso se llama arrancar cebollas.
J.E.: ¿Y ese día sí que ofrecieron resistencia?
C.: Hombre, y grave. Resistencia grave. Y los teníamos que sacar. La policía tiene que ganar. La policía siempre gana. La policía ejerce lo que la ley dice. En representación de la sociedad.
J.E.: Que haya habido a veces manifestaciones aparentemente pacíficas y que la presencia de antidisturbios haya acabado provocando disturbios, ¿le satisface?
C.: ¿La policía provoca? ¿Es la policía la que provoca la violencia? No, no. (Risas.) Es peligroso decirlo. Es que aparece la policía y provoca. ¿Provoca cómo? ¡Eh! ¡Ven! Los más interesados en que no haya ningún incidente somos nosotros, por­que siempre, siempre hay poli­cías heridos.
J.E.: Hombre, algún manifestante también pilla, ¿eh, comisario?
C.: Hombre, claro.
J.E.: Ah, vale, vale, es que…
C.: Es que es lo suyo. Si está ejerciendo actos de violencia, tiene que pillar. Si no quieres que te pase nada en una manifestación violenta, no estés. Todo lo que te pase lo tienes que asumir. Independientemente de que sea violencia activa o pasiva. Es que no hay más.
J.E.: Veo que sus hombres no tienen identificación.
C.: Sí la llevan. Lo que pasa es que ahora llevan una protección y no deja ver el número.
J.E.: ¿Y para qué sirve?
C.: ¿El número? Si lo piden, tenemos la obligación de darlo.
J.E.: Pero usted sabe que esto no es así.
C.: ¿Cómo que no? Que no me entere yo. ¿Un manifestante le pide un número a un policía y no se lo da? Eso no es reglamentario.
J.E.: Comisario Sergi Pla, yo estoy convencido de que si ustedes llevaran visible, aunque lleven el chaleco, el número, sería una cuestión de transparencia.
C.: ¿Y por qué las personas no llevan el carné de identidad tatuado en la frente?
J.E.: Porque no son policías.
C.: ¿Y por qué un policía lo tiene que llevar?
J.E.: Porque lo dice la ley.
C.: Que el número tiene que estar en la uniformidad, pero no hay ninguna ley que diga que el policía tiene que llevar el número visible.
J.E.: (a un antidisturbios) ¿Por qué lleváis el pasamontañas?
ANTIDISTURBIOS: Porque lo tengo que llevar. Porque nuestra cara, cuando es pública, hay ciertos colectivos que van a por nosotros.
J.E.: ¿No lo pasas mal cuando tienes que pegar a un manifestante, que es conciudadano
tuyo?
A.: Nosotros somos policías y tenemos una serie de herramientas para hacerlas servir. Como un carpintero tiene un martillo o como un pintor tiene un pincel.
J.E.: Y en el momento de estar dando, ¿uno cómo está?
A.: Es el momento de estar ejerciendo una profesión, como cualquier otra.
J.E.: Puedes encontrarte manifestaciones en que haya ciudadanos que estén reclamando cosas que a ti te puedan
beneficiar.
A.: Claro. Eso pasa cada día.
J.E.: Y aunque sea justo, dices…
C.: Pero el problema es cómo lo piden. No que sea justo o no.
J.E.: Vamos a ver cómo pedían las cosas los indignados que fueron desalojados de la plaza de Cataluña.
I. (siempre en susurro): Sí se puede, sí se puede, sí se puede…

Antidisturbios marchan, llegan, golpean. Cuando las porras se alzan, indignados callan y se protegen la cabeza con las manos.

C.: Siempre golpeando de cintura para abajo. Y los tiene que sacar de ahí.
J.E.: Yo veo espalda.
C.: Si está con el culo en el suelo, ¿cómo le das de cintura para abajo? Están intentando dar en las piernas, pero ellos se giran y se dan la vuelta. Lo que pasa es que ten en cuenta que es como una danza: tú te estás moviendo, la otra persona se está moviendo y, claro, tú intentas darle para abajo, pero la persona se puede agachar. Normalmente eso se consigue. Pero hay veces que no.
J.E.: Vaya danza más macabra.

Transición.
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Apagón. Se enciende la luz. José se va al camerino. Todos con sus sillas frente al público. 

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