Teatro del Barrio
Dramaturgias de la realidad

Fragmentos. Discursos, ruedas de prensa, entrevistas, comparecencias, declaraciones, textos dichos o escritos públicamente se pueden presentar en otro contexto, sobre un escenario. Textos que pasan de un medio de comunicación de masas a uno de minorías como es el teatro, y en ese tránsito se pueden generar significados insospechados. Esto es lo que hace con Marca España el Teatro del Barrio.

, Redacción
04/10/14 · 8:00
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Fragmentos. Discursos, ruedas de prensa, entrevistas, comparecencias, declaraciones, textos dichos o escritos públicamente se pueden presentar en otro contexto, sobre un escenario. Textos que pasan de un medio de comunicación de masas a uno de minorías como es el teatro, y en ese tránsito se pueden generar significados insospechados. Esto es lo que hace con Marca España el Teatro del Barrio.

El Teatro del Barrio estrenó esta pieza en febrero de 2014. La representaron en su propia sala durante más de tres meses. El 10 de septiembre la reestrenaron con cambios de escenas y personajes.

Ocho profesionales cuyo trabajo actoral y compromiso con el teatro levantan un texto que podría haber sido una repetición de lo que vemos cada día en la tele o internet. Pero el Teatro del Barrio lo hace con inteligencia, con gracia, arte y flamenquillo. Y hay un reencuentro en el teatro. Nos volvemos a encontrar en el teatro, antigua arma de lucha social que hoy cobra un nuevo sentido. Cigarrito en la calle con la caña dentro, en uno de los Barlamentos de Lavapiés, recordamos que necesitamos reírnos para no suicidarnos.

La España de los señoritos y de la represión policial la hemos visto a través del personaje popular más dicharachero de la caja tonta: Jordi Évole y sus entrevistas a Cayetano Martínez de Irujo y al comisario de los Mossos (con Marta Calvó haciendo fabulosamente de Sergi Pla). Y así otros personajos como el obispo de Alcalá de Henares diciendo burradas sobre el aborto y las personas homosexuales.

El relato en primera persona de una mujer deshauciada de su casa con sus hijos o las palabras de Ada Colau, y la energía comedida del cuerpo, concentrada en la palabra. En la lucha por la democracia. La palabra dicha suave. Muy suave, tanto más suave en la forma como dura en el contenido.

Una gira por todo el Estado es lo que debería hacer esta obra. Las salas y los centros culturales le abrirían la puerta y un día formaría parte de una amplia estantería de Teatro Documento, en un renovado Centro de Documentación Teatral que recensaría las obras silenciadas y censuradas en este país.

El teatro español necesita más obras como ésta. Y más espacios como el Teatro del Barrio. O como lo que fue la Sala Youkali. Y releer a Sastre. El teatro necesita lo que es del teatro para producir efecto, como decía Erwin Piscator en su Teatro político. No hay nada nuevo bajo el sol. Pero hay que hacerlo. No basta con decirlo. Marca España, junto con Autorretrato de un joven capitalista español y Ruz-Bár­ce­nas, ha sido la primera hornada de Producciones del Barrio. Las próximas serán Informe semanal y La más triste de todas las historias. Esta cooperativa tiene claro que gestiona un centro cultural donde se hace política. 

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