Música
El blues de la mujer Aborígen

La genealogía del blues y el jazz Aborigen tiene voces desgarradas y se enlaza con las políticas de segregación de los gobiernos australianos.

13/07/14 · 8:00
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El dua Stiff Gins.

En el intento por retratar el florecimiento del blues, jazz y el soul en conexión con la identidad y lucha de la comunidad negra, Oceanía suele quedar fuera de foco. Tal vez debido a esa lejanía insular, la expresión musical que encarnaba la reivindicación de la negritud en pleno colonialismo en Australia es más bien desconocida. Y eso que la brutal invasión y consiguiente segregación son bien recientes y aún fracturan la sociedad en muchos sentidos. Y que además las resonancias entre unos y otros ritmos de rebelión a lo largo y ancho del planeta vibran con armonías hermanas.

Igual que sus análogas americanas y africanas, las mujeres indígenas y negras de Australia se enfrentaron a una guerra multidimensional en la que su voz artística cautiva con singularidad. Por infatigables, por valientes, por peculiares. Por emerger allí donde nadie esperaba encontrarlas.

La cultura Aborigen en Australia, de inmensa espiritualidad y riqueza, en sí misma nutre la identidad de los pueblos indígenas y ha demostrado su resiliencia ante la opresión colonizadora. Pero también se ha ramificado en sintonía con ecos lejanos para evolucionar hacia un sonido propio aunque clasificable dentro de estilos como el blues, el jazz, el country. Sin obviar la tradición artística milenaria del pueblo Aborigen que continúa floreciendo, rastrear las huellas de la llamada música negra en Australia implica buena dosis de emoción al descubrir ese otro lado del espejo. Esa conexión entre arte y política, lo del alma y lo real, que tanto ha marcado el episodio aún inacabado de la lucha por la igualdad en oposición al racismo.

Durante los años 20 y 30, la música negra hecha por personas negras no era bienvenida en Australia. Prueba de ello fue la deportación en 1928 de la banda de jazz afroamericana Colored Idea, hostigados policialmente y acusados de pervertir a jóvenes blancas. Desde entonces, artistas negros estaban prácticamente proscritos en las antípodas y esto sólo cambió oficialmente con la gira de Louis Amstrong en 1954. Por tanto, el desarrollo del jazz y otros estilos hermanos dentro de la comunidad negra y/o Aborigen no contó con la efervescente inspiración que podría haber llegado más fluidamente de América. El rythm and blues desembarcó en Australia principalmente con la llegada de las tropas estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial y rápidamente armonizó con ese espíritu de lucha de la comunidad negra.

Generaciones robadas

No hay que olvidar que la primera mitad del siglo XX y prácticamente hasta los años 70, el clima político y social estaba marcado por la segregación y la violencia. Con el objetivo de eliminar cualquier traza genética y cultural Aborigen, los niños eran robados de sus familias para ser criados entre familias blancas que les ‘educaban’ en sus valores. Los pueblos eran forzados a abandonar sus tierras para ser reubicados en reservas y las personas eran desposeídas de su independencia y voluntad. No es extraño que la vocación identitaria de los ritmos negros calase hondo en ese anhelo de igualdad.En ese nacimiento del jazz y el blues en Australia, llama la atención la abundante presencia de mujeres indígenas y/o negras En ese nacimiento del jazz y el blues en Australia, llama la atención la abundante presencia de mujeres indígenas y/o negras. Mujeres de historias a menudo evanescentes y cuyas grabaciones son difíciles de rescatar, pero que aun así sembraron el futuro con sus melodías.

El primer disco editado por un artista Aborigen fue el que Olive and Eva lanzaron en 1956 titulado Rythm of corroboree. La pareja artística formada por Olive McGuiness y Eva Bell, al igual que otros artistas de mayor renombre como Jimmy Little, actuaban en fiestas y ambientes populares de los clubes sociales de Sydney. Estas jóvenes armonizaban sus voces en temas de jazz y blues en estado embrionario que más tarde llegaron a ser auténticos clásicos. Aunque juntas grabaron un par de discos para el sello Prestophone, su vocación no fue labrarse una carrera profesional y, por lo que se conoce, no continuaron en ese camino.

En los años previos a ese lanzamiento de Olive y Eva, Georgina de Leon, cuya genealogía indígena o afroamericana está por esclarecer, recorrió los locales de Sydney que vibraba ante un revival de jazz y blues clásicos. Esta hermosa voz grabó en varias ocasiones con nombres diferentes y su camaleónica carrera es imposible de rastrear al completo. Sí se sabe que De Leon intentó triunfar en Londres, pero regresó en los albores de los 50, lo que le permitió firmar con su cálido timbre un tema del clásico Tempos de Barrelhouse (Manhattan Records) grabado por el legendario jazzman Les Welch en 1952.

La estrella que sí resplandeció internacionalmente fue la consagrada Georgia Lee, la reina Aborigen del jazz y del blues. Lee no sólo fue la primera artista indígena en sacar un disco entero con su nombre (Georgia Lee Sings the Blues Down Under, 1962), sino también fue la primera persona en grabar un disco en estéreo en Australia. La niña que empezó junto a sus hermanas haciendo la tournée entre los soldados norteamericanos, se convirtió en una preciada voz femenina en Londres y colaboró con Nat King Cole durante su gira por Australia. Si bien estas cantantes no destacaron por su activismo, cada una de ellas enclavó el blues y el jazz en sus propias coordenadas, estando muchos de sus temas referenciados a hechos y cotidianidades del pueblo Aborigen, como el Yarrah River Blues de Georgia Lee.

Pero el blues negro australiano no hubiese sido lo mismo sin Syvana Doolan, autora del melancólico Sad Moon y activa figura en su comunidad local. Ella, según Marlene Cummins entrevistada en este número, fue de las primeras en imprimir la causa Aborigen en el repertorio blusero australiano, pero tuvo que esperar hasta los 90 para poder grabar y lanzar un par de temas propios. Tan prolífica como imposible de seguirle la pista, esta mujer grabó para la ABC y tantos otros usando diferentes nombres. Entrando en un espacio casi místico, inconcebible en una industria hegemónica, presente donde siente que tiene que estar, e inspirando a generaciones venideras. Marlene Cummins, bebió del elixir de Doolan para entregarse al blues de forma definitiva. Activista y blues-woman empedernida, reconoce que su “fuerza proviene de ser consciente de la brutalidad que han sufrido sus antecesores”. A veces electrizante, a veces mínima, su musicalidad toca donde duele. Saca su primer disco ahora, después de un largo recorrido. Representa, como tantas otras voces femeninas mencionadas o no aquí, esa eterna búsqueda de la justicia a través de la libertad de espíritu. Una confluencia ilimitada entre el pasado y el presente que hace soñar. Así se siente el blues de la mujer Aborigen.

El por qué del término Aborigen

Los pueblos indígenas en Australia no conforman un grupo uniforme. Sin embargo, como término se refiere a las comunidades aborígenes de Australia y de las Islas del Estrecho de Torres. Se utiliza el término Aborigen (con mayúscula) para referirse a este colectivo y diferenciarlo de aborigen (una persona nativa de cualquier lugar).

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