Marlene Cummins
Música y activista Aborigen
“Mi pasado siempre predecirá mi futuro”

Marlene Cummins ha roto su silencio para hablar de la violencia que sufrió como activista en su juventud. Pero esta cantante de blues no se considera víctima y sigue con ganas de llevar su música a todo el mundo.

13/07/14 · 8:00
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Marlene Cummins, activista, saxofonista y cantante enraizada en el blues desde que “en la infancia conectase con la entrega profunda y espiritual de esta música”, hoy se despliega como nunca. Su disco Koori Woman y el documental Black Panther Woman (dirigido por Rachel Perkins) acaban de ver la luz. Incansable luchadora por los derechos de las comunidades aborígenes de Australia, abre un nuevo capítulo al romper un silencio de cuarenta años para narrar los abusos que, como mujer, sufrió dentro del movimiento por la liberación negra. Una violencia que la sumió en un proceso doloroso tras el que decidió no hablar de lo ocurrido por no alimentar la demonización del hombre aborigen. Sin embargo, ha llegado la hora de provocar el cambio, y esto pasa por la verdad. Como mujer, se siente “vulnerable por revelar una historia de violencia, pero fuerte y con coraje por contarlo”.

Marlene, has prendido fuego en tu propia historia rompiendo un largo silencio con un disco y una película. ¿Es el fin de un proceso o el principio de una nueva dimensión?

Ambas cosas. Principio y fin. Mi pasado siempre predecirá mi futuro y mis intenciones. Siempre he sentido una batalla interna por la búsqueda de la verdad sin concesiones. Mi lucha personal a través del arte me permite aceptar y desafiar las dificultades en mi vida. 

Hablar de una misma como tú lo haces no debe ser fácil. ¿Cómo te decidiste?

Cuando tu prioridad en la vida es perseguir la verdad y la justicia, tienes la capacidad de llegar hasta el final. Cuidé de mi madre con esquizofrenia, de mi hijo que era adicto la heroína. Y antes de eso yo misma tuve una adicción al alcohol y al juego que tuve que controlar. Para proveer justicia, hay que empezar por una misma. Mi lucha personal a través del arte me permite aceptar y desafiar las dificultades en mi vida.

La narración de episodios de violencia puede situar a la persona en el lugar de víctima. ¿Crees que la música y el cine son canales que permiten formas más ricas de autorretratarse?

Sí. Por haber sufrido violencia sexual he sido víctima de un mal social, pero no quiero que me victimicen. Todos tenemos el poder de luchar por la verdad y así nadie puede manipularnos como supuestas víctimas. Nadie volverá a amenazarme, porque si no lucho por mí misma, yo sería mi peor enemiga.

Aparte de tu catarsis personal, ¿quieres enviar algún mensaje o contribuir a la justicia social de alguna forma?

Quiero atacar decididamente la misoginia en cualquiera de sus formas. Ejerzo mi palabra contra la violencia hacia las mujeres y la infancia. La misma actitud que creo que destruye a la madre Tierra. Quiero que los hombres se responsabilicen de su violencia y que ellos provoquen el cambio. Tienen que unirse a gran escala: políticos, personalidades y gente de a pie. Deben limpiar los horrores que perpetran y dar un paso adelante. Quiero que mi historia contribuya a ese movimiento.

¿Qué te llevó a ser miembro de las Panteras Negras?

La experiencia del racismo en mi propio país desde mi más tierna infancia. Todo lo que he experimentado en mi vida ha sido racismo. El partido de las Panteras Negras me ofreció una salida. No quería seguir siendo una víctima. Está en mi ADN el luchar contra la injusticia. Hemos tenido suficiente.

¿Os sentíais conectados con el movimiento en América a pesar de las diferencias entre unas y otras comunidades negras?

Era diferente pero, como indígenas y negros, compartimos una camaradería que los no negros nunca entenderán. Entendemos la cultura con la misma perspectiva. Respetamos a nuestros ancestros y nadie tiene derecho a desligarnos de este modo de vida. También había algunas diferencias. Nosotros nunca llevábamos armas, sólo adoptamos lo que era relevante en nuestra cultura y lucha como Aborígenes.

¿Cómo te sentías entre tus compañeros hombres?

Me inspiraba su visión y educación política. Para entrar a las Pantera Negras había que estudiar comunismo, Karl Marx... para poder hablar de nuestra situación con conocimiento. Nunca había vista nada igual.

Sufriste la violencia sexual de líderes indígenas y negros. ¿Por qué crees que alguien en principio sensible a la injusticia sea capaz de abusar de su poder así?

El sistema blanco y patriarcal oprime globalmente y la misoginia permea por toda la epidermis de la sociedad. Pero creo que los hombres negros son más demonizados por estos actos en comparación con los blancos. Es parte de esa actitud misionera con la que los blancos creen saber qué es mejor para nosotros.

El comienzo de Koori Woman corta la respiración, ¿en qué sentido es esta canción un elemento central en tu disco?

Desde que empecé a cantar blues, Koko Taylor me ha enganchado. Hago esta versión para las mujeres que han sufrido la colonización misógina en mi país. Creo que las mujeres de cualquier lugar y su espíritu son las que más sufren cualquier invasión. La violación de un país y la de una mujer están promovidas por el mismo motor. Igual que la avaricia de los ricos y poderosos está matando la Madre Tierra.

El sonido del didgeridoo conecta perfectamente con la crudeza de tu blues, ¿hay algo ancestral en ambos que los hace compatibles?

El blues nació de una tradición antigua y pensé que el didgeridoo tenía que estar ahí para representar al blues de mi país. De forma natural incorporo elementos de mi cultura. Igual que otros artistas aborígenes, creamos un sonido que nos identifica.

Así como el folk y el country han florecido dentro de la comunidad aborigen, el blues ha sido meno explorado, al menos entre las mujeres.

No es porque no conectemos con el blues, es porque apenas ha llegado a nuestras orillas. En la radio sólo escuchábamos pop hecho por blancos hasta que irrumpió Ray Charles. En la radio sólo escuchábamos pop hecho por blancos hasta que irrumpió Ray Charles Algunas emisoras “blancas” no lo hacían sonar. En Australia no estuvimos muy expuestos al blues. Yo tuve suerte porque mi padre era un músico versátil que tocaba algo de blues. También hubo artistas aborígenes, como Syvana Doolan, mi cantante de blues favorita. La escuché cantar en 1970. Escribió temas sobre la opresión contra nuestro pueblo. Me inspiró mucho. También Georgia Lee. Me enfada el estereotipo de que somos borrachos y vagos que sólo escuchamos country. Que no sentimos el soul o el rhythm and blues. Eso no es verdad.

¿Un gira internacional a la vista? ¿España tal vez?

Me encantaría ir a cualquier lugar del mundo a presentar mi disco. Probablemente el año que viene iremos a América a tocar delta blues, al origen de muchos de mis artistas favoritos. Sueño con ir a Nueva Orleáns, Chicago, Memphis. Vivimos en el mundo espiritual y como Aborigen quiero presentarles mis respetos y agradecerles. Pero por supuesto, iría encantada a tocar a España. ¡El viejo blues!

150 años de racismo institucional en Australia

Leyes segregadoras (1900-1905)

Las personas Aborígenes no son consideradas ciudadanas según la Constitución de la Commonweatlh. Leyes de inmigración para la Australia blanca: se prohíbe la entrada al país de personas no caucásicas. En 1905 se aprueba el Western Australia Aborigines Act. La custodia de todos los menores de 16 años pasa al jefe protector. Se establecen reservas donde se somete a las comunidades desplazadas. Le siguen leyes similares en otros Estados.

Asimilación (años 40)

La población Aborígen tiene que ser asimilada en la sociedad blanca, quieran o no. Todo rastro de cultura indígena ha de ser eliminado. En 1938, 150 años después de la ocupación europea, la Asociación de Aborígenes Progresista declara el Día del Lamento. En 1939 se produce la marcha de Cummeragunja: primera huelga masiva Aborígen.

Acción (años 60-70)

En los 60 Aparece la política de integración para supuestamente dar más control a la población Aborigen sobre sus vidas .Con las tensiones entre el fin de las políticas de asimilación del gobierno y el principio de la autodeterminación Aborigen, nace el Partido Australiano de Panteras Negras en 1971. En 1972 se produce una movilización por el derecho a la tierra. En 1975 se aprueba el Acta contra la Discriminación Racial.

Reparación (años 90-2000)

Caso Mabo (1992). El Supremo australiano da la razón a Eddie Mabo decidiendo que hubo una ocupación de la población nativa y que Australia nunca fue una tierra vacía. En 2008, el Parlamento se disculpa por las “Generaciones Robadas”.

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