Marta Domínguez entendida como ausencia

La campeona mundial de 3.000 metros obstáculos en 2009 sigue su carrera hacia ninguna parte.

08/02/14 · 8:00
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Marta Domínguez –la atleta española más laureada de todos los tiempos– no compite, no se ha retirado, no interviene apenas como senadora y no tiene quien la juzgue por dopaje. El suyo es un caso de ausencia cuyos últimos capítulos están por escribir.

La Federación Internacional de Atletismo (IAAF) comunicó a la atleta a principios del pasado año que había detectado valores anómalos en su pasaporte biológico, alteraciones que podrían responder a un dopaje sanguíneo. El expediente sancionador fue remitido a la Federación Española de Atletismo, que a su vez lo elevó al Consejo Superior de Deportes (CSD). Este organismo se declaró en diciembre no competente y devolvió de nuevo el caso a la Federación. Las autoridades deportivas españolas se han pasado medio año moviendo papeles para llegar a la conclusión más previsible: no van a hacer nada.

De acuerdo con la información publicada por El País, “los servicios jurídicos de la IAAF tienen preparado el caso para enviárselo directamente al Tribunal Arbitral del Deporte (TAS), en una decisión sin apenas precedentes, según fuentes cercanas al máximo organismo mundial de atletismo”. De modo que lo más probable es que el asunto termine en el castillo de Béthusy, en Lausana, sede del TAS y última instancia para dirimir los conflictos deportivos.

La condición de aforada de la senadora no la privará de este extraño viaje, cuyo primer capítulo tuvo lugar en las afueras de Palencia el 9 de diciembre de 2010. Ese día, Marta Domínguez fue detenida por la Guardia Civil en el marco de una investigación contra el dopaje denominada Operación Galgo. La que hasta entonces había sido, al menos a ojos del aficionado, una atleta ejemplar, se convirtió en una imputada huidiza sin demasiadas ganas de dar explicaciones.

En todo caso, 2011 fue un año de rehabilitación. La jueza instructora exculpó a Domínguez de los cargos que se le imputaban en la Operación Galgo y la atleta fue elegida senadora del Partido Popular por la provincia de Palencia. “Marta Domínguez Azpeleta representa la esencia del Partido Popular: esfuerzo, disciplina, tesón, ganas de seguir y avanzar”, dijo la hoy vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, en el transcurso de la campaña electoral.

La recuperación de la fondista palentina continuó en 2012. Como portavoz de Deportes del PP en el Senado, sus intervenciones en la Cámara alta estuvieron encaminadas a alabar la política de austeridad del Gobierno y a mostrar interés por la elaboración de la nueva ley antidopaje. Esta tarea no pareció distraerla de su carrera deportiva. Con 36 años, logró la marca mínima para competir en los Juegos de Londres y llegó en duodécima posición en la final olímpica de los 3.000 obstáculos. Estaba muy lejos de su nivel de 2009, cuando se proclamó campeona del mundo en esta misma distancia, pero había regresado a la élite. Casi dos años después de aquella mañana invernal en la que su casa fue registrada por la Guardia Civil, la reconstrucción de su personaje parecía concluida. A Marta Domínguez, olimpista y senadora, exculpada de las acusaciones de dopaje, sólo le quedaba retirarse. Pero no lo hizo.

Desde entonces no ha trascendido ninguna buena noticia asociada a su nombre. Corrió por última vez en el cross de Almaraz disputado el 10 de febrero de 2013, donde se clasificó tercera. Aquella actuación –tal vez su despedida como profesional– coincidió en el tiempo con el juicio oral de la Operación Puerto, donde su nombre salió a relucir. Eufemiano Fuentes, principal acusado en la trama de dopaje, dijo en la sala: “El único que sabe si Marta Domínguez está en la Operación Puerto soy yo, ni siquiera ella lo sabe, y evidentemente la única persona que lo va a saber aquí es su señoría, que para eso le ofrecí la posibilidad. Lo demás son todo conjeturas”. Las palabras de Fuentes, ambiguas y amenazantes como casi todas sus declaraciones, tuvieron, en el caso de la senadora popular, un carácter profético. Desde entonces nadie sabe con exactitud a qué se dedica Marta Domínguez. Todo son conjeturas.

El expediente sancionador de la Federación Internacional de Atletismo la colocó en permanente huida. En su breve reaparición en el Senado el pasado mes de noviembre elogió con entusiasmo al Consejo Superior de Deportes y a las Federaciones Nacionales: los mismos organismos que han preferido no sancionarla.

Marta Domínguez continúa su carrera de obstáculos, girando en la pista sin cesar, prefiriendo no escuchar ninguna pregunta. Ausente.

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