ANDANDO DESCAMINADO
Respirar donde otros

Ω Cabaña Verónica,
[Picos de Europa]
43º 10' 46'' N, 4º 49' 39'' O

30/01/14 · 8:00
Edición impresa

Difícil entender cómo ha llegado esto aquí. Como varada entre montañas se encuentra una torreta de un portaaviones que no llega a los nueve metros cuadrados. Azotada por el viento y el mar como si continuara navegando y rodeada de lugares cuyos nombres también suenan a aventuras de piratas. La Torre de los Horcados Rojos, el Hoyo Oscuro, el Pico Tesorero, la Fuente Escondida…

Como varada entre montañas se encuentra una torreta de un portaaviones que no llega a los nueve metros cuadradosY es que en Cabaña Verónica te sientes un navegante en mitad del mar. El lugar es sobrecogedor un día de tormenta. El aire hace silbar las planchas de metal que piden a voces volver a navegar por el Pacífico y los rayos buscan una y otra vez el refugio. A 2.325 metros, en invierno los días buenos son regulares y los malos imposibles.

Y más difícil es hacerse a la idea de que Mariano vivió aquí ininterrumpidamente durante algo más de 20 años. Él fue su capitán pirata y allí vio pasar a familias enteras en verano y a duros alpinistas en invierno. A exigentes clientes que creían que aquello era un bar y a generosos montañeros con los que compartir conversación y tabaco negro.

Y ocurre que cuando pasas alguna noche de invierno en esta especie de batiscafo es imposible no pensar en él. No pensar en la cantidad de noches que pasó en soledad guardando este lugar donde pocos quieren ir. No pensar en que el montañismo de verdad está construido de personajes como Mariano que un día decidieron pasar el resto de su vida varados entre murallones de roca caliza y estrépitos de avalanchas. Y no pensar que por eso el deporte en la montaña es tan distinto. Porque puedes respirar donde lo hicieron otros. Pasar por donde pasaron otros. Agarrarte a las mismas rocas, beber de las mismas fuentes, dormir en los mismos lugares. Así, cuando cierras el saco de plumas y te tumbas en la misma litera donde lo hizo Mariano tanto tiempo, no entiendes a los montañeros a los que sólo les interesa la montaña.

Tags relacionados: Escalada Número 215
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