León Benavente
Grupo de música
“El disco tiene algo de generacional”

Boba, Rodríguez, Baos y Verdú son León Benavente, una banda que con su primer álbum da esperanzas sobre el futuro del indie.

16/12/13 · 8:00
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Si las pedradas contra el indie fueran pocas últimamente por su proverbiales parálisis y gremialismo, León Benavente han venido a dejar en el ambiente un disco contradictoriamente notable. Es decir, vivo y de ahora mismo. Si la fuerza y la confianza son más necesarias que nunca, ahí están Abraham Boba, Luis Rodríguez, Eduardo Baos y César Verdú, curtidos en la batalla íntima del pop indie, sacando la cara y tratando de hablar de las cosas del común. Espacios abiertos, generosa toponimia, ilusiones y desilusiones, el miedo a una resaca cada vez más colectiva, edificios altos y duelos a pleno Sol en plazas en horizontal. Ahora que el indie no sabe cómo rechazar la tentación de prestar su imagen a un banco que desahucia familias o no pierde comba para dejar constancia de que aquí seguimos viviendo mediterráneamente, el cinismo no admite más jugadores. No sabemos si en caso de haber escapado de la realidad, León Benavente hubieran hecho este mismo disco contradictoriamente notable. Quizá no. Quizá hubiera sido un disco notable, pero coherente y privado, que sólo les interesase a ellos, sus familias y sus amigos. Menos mal que el nosotros le ha ganado la partida al yo.

Las diez canciones fluyen sin querer, da la impresión de que no ha habido problemas compositivos ni esa difícil tesitura de “vamos a meter dos o tres más aunque no nos convenzan para llegar al menos a diez”…

Así es. De hecho se quedaron fuera algunas canciones que estamos recuperando para los conciertos. No queríamos un disco con canciones de relleno ni tampoco un disco excesivamente largo. No es un disco de arreglos, sino de canciones, y para eso necesitas que todas tengan peso y entidad propia.

¿Es deliberadamente un disco hecho para escuchar seguido y entero y no troceado?

Sí. No es un disco conceptual, en absoluto, pero la mejor manera de escucharlo es en el orden que hemos elegido. Las canciones funcionan también de forma independiente pero la mejor manera de entenderlo es escucharlo de arriba abajo sin interrupciones.

¿Existe algún miedo, alguna broma interna, a ser conocidos entre cierta parte del público como “parte de la banda de Nacho Vegas”?

En absoluto. Los cuatro nos conocimos trabajando con Nacho y en cierto modo es gracias a él que existe este grupo. Por eso le pedimos su opinión sobre el disco para la hoja promocional.

Sobrevuela para otros la palabra superbanda. El indie pop es muy dado a los nombres propios pero supongo que a vosotros os da la risa…

Sí, ya hemos comentado en alguna entrevista que eso de superbanda nos suena a superhéroes. En cualquier caso creo que no es más que una etiqueta que se suele utilizar cuando se reúnen músicos que vienen de otras bandas. Ante tal cantidad de información musical que existe en nuestros días los medios han de utilizar adjetivos para orientar al oyente.

Parece un disco muy centrado en los que nacimos en algún momento entre 1973 y 1983… ¿o quizá esa sea una percepción apresurada, simplista y hasta falsa?

Es verdad que el disco tiene algo de eso, algo de temática generacional, de cómo algunos de los que nacimos en esa época entendemos lo que está sucediendo en estos momentos. Pero no creo que se reduzca tan sólo a ésto. Las canciones están lo suficientemente abiertas como para que cualquier persona pueda empatizar con lo que dicen.

Estilísticamente, se agradece esa aportación de bajos robustos y arpegios repetitivos. Como si esa vitalidad, ese mirar hacia afuera, empezase por los instrumentos…

Una de las pocas premisas que nos pusimos antes de empezar a componer fue intentar hacer canciones sencillas y directas, sin artificios, y con un sonido que nos aportase potencia e intensidad al hacerlas en directo. Para eso has de conseguir que cada instrumento llene su espacio y no dejar que la canción caiga. Al utilizar tan sólo una guitarra necesitábamos líneas de bajo y baterías contundentes. Las guitarras de Luis son la combinación perfecta de melodía y fuerza.

Por otro lado, y seguimos viaje, León Benavente parece compartir la afirmación de que el amor no da quizá para tantas canciones como históricamente ha hecho, ¿verdad?

A mí, personalmente, no me interesa tanto la temática de las canciones en sí como la forma en la que abordes esa temática. Me parece que una canción es especial cuando su autor tiene una mirada especial sobre el tema del que elija hablar.

Es casi imposible no ver muchas de las letras del disco en clave política actual, ¿qué fue para vosotros el 15M?

Es una pregunta compleja y cada uno de los componentes de este grupo tiene su visión sobre el tema. Yo intenté plasmar parte de las sensaciones que me dejó, con cierta distancia, en “La gran desilusión”.

¿Cómo cambia el papel del músico primero ante la deriva antisocial de las políticas impuestas últimamente y segundo, y quizá más importante, ante la posibilidad de quedar como un gremio al que las protestas mayoritarias parecen haberle superado completamente?

Nos queda a nosotros saber adaptarnos e intentar estar atentos para no perder la perspectiva de lo que está pasando y, en la medida que podamos, no taparnos los ojos y mirarnos el ombligo. Es utópico pensar que la música sirve para cambiar las cosas, pero sí podemos extraer material de nuestro día a día para intentar dar nuestra opinión y hacer con eso algo útil y bello.

Muchos músicos, promotores, críticos, mantienen que la música debe permanecer ajena a la política, a la “ideologización” según palabras de algunos…

También hay muchos que opinan que hablar de lo que estamos viviendo en este momento es oportunismo. Vuelvo a lo que te decía antes. No importa tanto el tema del que hables como las palabras que utilices para hacerlo.

“Que se pudra este ramo de rosas pero no antes que usted, señor presidente”, la resistencia del Cabanyal, las sirenas de las hienas, “algo tiene que cambiar o se irá todo a la mierda”, los evidentes paralelismos entre “El rey Ricardo” y algún gobernante actual…

A la hora de escribir canciones tienes dos opciones. Crear tu propio mundo, ajeno a todo lo que te rodea, o dejar que las circunstancias en las que vives te den ideas para contar lo que quieres contar. Y las canciones de León Benavente van más por esta segunda vía. No pretendemos hacer canción política, pero sí utilizar elementos de nuestro presente para cuestinarnos este momento que nos ha tocado vivir.

El pop tiene tradicionalmente el estigma de la abstracción y la individualización, lo privado, ¿cómo romper con eso?

Lo más difícil es que tus experiencias personales te sirvan para contar algo que sea universal. Cuando escribes canciones es necesario tener siempre muy presente que tu vida no le interesa a nadie, que lo que normalmente busca el oyente es sentirse identificado con lo que dice la canción y se llegue a ver incluso como el protagonista de esa historia. Y para eso es necesario un cierto grado de abstracción, pero sin caer en metáforas o asociaciones de ideas rebuscadas.

¿León Benavente tiene visos de continuidad o quedará como el magnífico disco de cuatro músicos fruto de un momento (el que narra fabuloso Nacho Vegas en vuestra presentación) muy concreto?

Es cierto que el disco es un reflejo de un momento muy concreto de los cuatro. Digamos que los cuatro necesitábamos hacer este disco en este momento de nuestras vidas. Pero no lo vemos como algo puntual. Creemos que el camino va a ser largo.

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