Donostia Zinemaldia / Festival de cine de San Sebastián
El silencio de Visegrado

‘For those who can tell no tales’ recoge las violaciones durante la guerra de los Balcanes y denuncia el machismo de la sociedad bosnia.
Texto de Iván Crespo Beloqui

29/10/13 · 8:00
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La violación, y posterior asesinato, de casi 200 niñas en la ciudad bosnia de Visegrado durante la guerra de los Balcanes es el acontecimiento que sirve como base para la historia que se relata en la película For those who can tell no tales [Para aquellos que no cuentan cuentos]. Con este film, la bosnia Jasmila Zbanic vuelve a poner la mirada en la época de la posguerra de su país y en la posición de las mujeres dentro de la sociedad, tal y como hizo en su primer trabajo, Grbavica (2006), con el que obtuvo reconocimiento en la Berlinale.

For those who can tell no tales relata el viaje que realiza una turista australiana en Bosnia. Sus placenteras vacaciones la dirigen a la pequeña ciudad de Visegrado, en el límite con Serbia, donde tuvieron lugar muchos enfrentamientos entres las fuerzas militares de los dos países durante la guerra. Su descubrimiento de lo sucedido será progresivo y la llevará a cuestionarse todo y a todos los que se encuentra en el lugar. “Cuando camino por la ciudad, de cada persona que veo me pregunto qué estaría haciendo durante la guerra, ¿participaba o miraba?”, se interroga la protagonista en un momento de la película. Zbanic comentó, durante la rueda de prensa de su presentación dentro del festival Zinemaldia de Donostia, cómo la negación y el silencio están aún muy presentes tanto en el pequeño pueblo como en toda la sociedad bosnia.
 

El rodaje de la película no fue sencillo. Se le recomendó a la directora no hacerlo en la misma localidad de Visegrado, pero ella lo consideró imprescindible. Ocultaron el motivo del rodaje a la población local y, durante el mismo, se fingió que un hombre era, en realidad, el director. Zbanic explica:“Le pedí al coautor del guión y codirector, como amigo, que estuviera en el rodaje haciendo el papel de ‘director falso’, porque él es serbio”. Kym Vercoe, actriz de la película y en cuya autobiografía se basa el guión, explica cómo se les recomendó a los actores no dirigirse a la directora por su nombre, Jasmila, “porque es un nombre musulmán y es una persona muy reconocida en Bosnia”. Zbanic señala, sin embargo, que éste es un proceso muy necesario: “Es importante resolver el pasado para luego seguir en el presente”.

For those who can tell no tales nos acerca el aterrador tema de las violaciones de mujeres en tiempo de guerra, desde una época y un espacio muy cercanos al espectador. No se debe olvidar que dicha estrategia bélica no es algo nuevo, sino que está recogida en la literatura desde La Odisea de Homero, y es una constante en todas las latitudes y culturas, hasta nuestros días. El caso de Bosnia fue, sin embargo, el primero en que estos crímenes se conocieron en tiempo real. Las autoridades de las comunidades musulmanas bosnias usaron su denuncia como política “contra el otro”, pero no para apoyar o proteger a las mujeres violadas. Fue tras estos sucesos cuando la violación como arma de guerra, empleada como herramienta de limpieza étnica y genocidio, fue reconocida internacionalmente por primera vez.

La película pretende servir de homenaje y recuerdo de las mujeres que fueron asesinadas, violadas y olvidadas en esta ciudad de la frontera entre Bosnia y Serbia. Para aquellas que ya no cuentan cuentos.

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