Cuidado resbala, distancias cortas y trabajo invisible

'Cuidado Resbala' saca del dormitorio y la cocina el debate de los cuidados y lo lleva a la calle.

08/10/13 · 14:54
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“Siempre sentí que estaba vendiendo algo más que mi fuerza de trabajo. Al cuidar a alguien, las distancias se acortan y la implicación emocional es inevitable […]. Más tarde me quedé en el paro, en la oficina del paro descubrí sorprendida que el tiempo que había sido empleada doméstica con papeles, aunque figuraba en mi vida laboral, no contaba para cobrar la prestación por desempleo. Así supe que el trabajo doméstico pertenecía a un régimen especial de la seguridad social que no contemplaba este derecho como sí lo hacían otros trabajos”. Con este relato en off, arranca el documental Cuidado Resbala, una producción colectiva de la Asociación Círculo de Mujeres en el que seis codirectoras (una pedagoga, dos psicólogas, una abogada, una educadora y una realizadora) investigan sobre el trabajo doméstico. Hablamos con cinco de ellas durante la presentación del vídeo en la Casa Pública de Mujeres La Karakola.

Cuando comenzaron con las primeras grabaciones, la regulación del trabajo doméstico estaba cambiando, por imperativo europeo y también por la histórica reivindicación de las asociaciones de trabajadoras del hogar. Del Régimen Especial, que desde 1985 había legalizado condiciones infralaborales (no tener derecho a baja médica, ni al desempleo, ni a la prejubilación entre otras discriminaciones), el trabajo doméstico pasaba al Régimen General. “Queríamos ver cuál era la situación actual de las trabajadoras domésticas y hasta dónde se iba desarrollar el nuevo régimen”, nos explican.

Relatos de empleadas

El documental combina testimonios (todos de mujeres) de organizaciones que trabajan directamente con empleadas domésticas: abogadas involucradas en temas de regularización en espacios autogestionados, asociaciones de inmigrantes, organizaciones de inserción laboral y otros centros específicos de servicio doméstico que manejan información de primera mano. Algunos de sus relatos han sorprendido a las propias realizadoras. Estas organizaciones fueron el salvoconducto para acceder a diversas mujeres empleadas domésticas. “Muchas de las mujeres que aparecen son usuarias de la Oficina de Derechos So­ciales de la Casa Invisible de Málaga. La idea inicial era entrevistar a muchas mujeres, pero tenían unas historias de vida tan especiales, que acotamos”. 

Las mujeres entrevistadas en el documental miran a la cámara de frente, nos hablan de sus derechos mientras comparten sus historias de vida. Ecuatorianas, bolivianas, cubanas, nigerianas, argentinas, peruanas, nicaraguenses, y alguna también autóctona. Todas están enredadas. Unas son internas, otras no. Unas siguen empleadas, otras han sido despedidas. El Régimen General ha reconocido una serie de sus derechos laborales, no todos, pero en un contexto de crisis económica fulminante, éstos se han quedado en papel mojado. “A las que están despidiendo más es a las que tienen papeles”, reconoce una de las gerentes de un centro de servicio doméstico que aparece en el vídeo.

¿Por qué el trabajo doméstico ha tenido menos derechos que el resto de trabajos? ¿Ha sido suficiente que entrara en el Régimen General? El documental indaga, hurga en este debate. 

La selección de este tema no es casual, como tampoco el resultado. Las seis realizadoras tienen una postura situada que se nutre de la economía feminista. “El trabajo doméstico está infravalorado, además está realizado principalmente por mujeres y, en el último tiempo, muchas de ellas son inmigrantes. No se puede dejar de tener una mirada de género en el trabajo doméstico. Tampoco dejar de pensar en las cadenas globales de cuidados y en lo que han supuesto: que muchas mujeres saliesen a trabajar al mercado laboral y que el trabajo doméstico se ha resuelto de forma individual, pues otra mujer venía a cubrir las necesidades de cuidados en una situación más precarizada y con mayor vulnerabilidad. Los cuidados no se han mirado como un problema social”. Sus argumentos son meridianos.

En el vídeo también aparecen los testimonios de feministas economistas, juristas y ecofeministas que llevan el debate sobre el trabajo doméstico al avispero: ¿cómo nos organizamos socialmente para satisfacer las necesidades de cuidados? Planteado así, podemos salir de un debate entre mujeres, entre empleadoras y empleadas. Y podemos entender lo que el vídeo denomina crisis de los cuidados o cadena global de los cuidados, que, por cierto, ¿sabes que significan? El documental te explica estos y otros conceptos con animaciones que se intercalan con los testimonios.

Cuidado Resbala permite hacer público un tema que se ha considerado privado, sacarlo del dormitorio y la cocina, y llevarlo a la calle. Y de forma muy divulgativa. “Una vía para incorporar a los hombres a este debate es durante las presentaciones en los distintos territorios”Ahora, ¿cómo transcendemos los círculos feministas? “El tema de cuidados tiene que movilizar diferentes patas: el hombre se tiene que incorporar al trabajo de cuidados y los diferentes gobiernos tienen que asumir la responsabilidad de los cuidados, no puede hacer responsable a la unidad familiar”, disciernen.  “Una de las vías para incorporar a los hombres a este debate es durante las presentaciones en los distintos puntos del Estado. Vemos que el mismo aforo reivindica que los hombres se incluyan dentro de las luchas de equiparar el trabajo doméstico a otros trabajos que tienen mejores condiciones”, añaden. De momento, el documental está poniendo a circular discursos con los que las empleadas domésticas se sienten reconocidas. Referentes de lucha como las últimas imágenes del vídeo están calentando el debate. “Mien­­tras lo veía me estaba identificando”, explica una de las integrantes de Territorio Domés­tico durante la presentación. “¿Cómo llegamos a las mujeres de pueblos de la España profunda? ¿cómo les transmitimos a las internas que tienen derechos?”, se preguntaba.  En este debate tan vertebral todo es un suma y sigue.

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