LITERATURA
La carcajada insumisa de Félix Romeo

Risueño y comprometido. Así era el escritor zaragozano Félix Romeo. Publicamos la semblanza que hicimos en la edición impresa del DIAGONAL un año después de su fallecimiento el 7 de octubre de 2011.

07/10/13 · 9:57
Edición impresa

inforelacionada

Siempre con una sonrisa en la boca y una carcajada a punto. Siempre inquieto, atento a cualquier creación cultural que se cruzara en su camino. Y, sobre todo, siempre vital, arrollador, con unas inmensas ganas de amar y de vivir. Así recuerdan quienes le trataron. Este 7 de octubre [de 2012] se cumplió un año desde que un paro cardíaco inoportuno se lo llevó. Tenía 43 años.

Nacido en Zaragoza y afincado luego en Barcelona y Madrid, para volver finalmente a Zaragoza, Romeo será recordado por muchos como escritor. En vida publicó tres novelas: Dibujos animados (publicado en Mira Editores, 1994; y luego reeditado por Plaza & Janés, 1996, y Anagrama, 2001), Discothèque (Anagrama, 2001) y Amarillo (Plot, 2008). Póstumamente, a los cinco meses de su muerte, apareció la novela Noche de los enamorados (Mondadori, 2012). Y a partir del próximo 15 de octubre tendremos en las librerías una selección de sus cuentos, Todos los besos del mundo (Xórdica, 2012).

También se recordará su faceta como crítico cultural, ámbito en el que empezó a ejercer muy pronto y que no dejó de cultivar a lo largo de toda su trayectoria. Romeo fue, ante todo, un devorador y divulgador de cultura; de cualquier artefacto cultural. Además de sus aportaciones en prensa como reseñista, fue también colaborador de los programas En la nube (Radio 3) y La transversal (RNE), así como conductor durante cinco años del espacio cultural televisivo La Mandrágora (La 2). Ejerció asimismo como traductor (del italiano y del portugués) y como polemista, siempre apasionado, impulsivo en la defensa de sus argumentos. Incluso habrá quien, en fin, recordará su precoz y abortada tentativa de convertirse en poeta: había publicado algunos versos aquí y allá, e incluso fue becado por la Residencia de Estudiantes de Madrid para poder culminar un poemario que nunca vio la luz, como recuerda su amigo y también escritor Antón Castro en uno de los textos del volumen colectivo ¡Viva Félix Romeo!, que acompañó la edición de Noche de los enamorados.

De Las Fuentes a Torrero

En tanto que incansable consumidor de cultura, Romeo ejerció una notable influencia en numerosos grupos de creadores, muchos de ellos zaragozanos. Creció en el barrio de Las Fuentes y, pese a sus estancias en Barcelona y Madrid, estuvo siempre vinculado a su ciudad natal. Como recuerda uno de sus innumerables amigos, el escritor Ignacio Martínez de Pisón, le gustaba publicar en el Heraldo de Aragón porque era el periódico que leían sus padres. Entre sus más íntimos estaban su compañera, la artista Lina Vila, o el guionista y director de cine Jonás Trueba (quien lo recuerda en estas páginas).

Precisamente la familia Trueba cultivó una relación especial con Félix Romeo. Fue la editorial Plot, dirigida por Jesús Trueba, la encargada
de publicar Amarillo, mientras que Fernando Trueba inmortalizó la salida de Romeo de la cárcel de Torrero (Zaragoza) en una pieza para el largometraje colectivo Lumière et compagnie (1995), en el que también tomaron parte, entre muchos otros, Wim Wenders, Michael Haneke, Theo Angelopoulos, Costa-Gavras o Zhang Yimou. Como otros tantos jóvenes, el escritor zaragozano se había declarado insumiso al servicio militar obligatorio, y la condena impuesta por un juez con pocas dotes para la escritura –el propio Félix bromeaba sobre el estilo con que estaba redactada la sentencia– hizo que tuviera que pasar año y medio entre rejas. Insumiso no solamente a las armas, sino también, como recordara David Trueba, “al abandono del conocimiento y la cultura”.

Cuatro novelas en una

Hacía poco tiempo que había aparecido Dibujos animados cuando, todavía con la alegría de la publicación de su primer libro, Félix Romeo entraba en la prisión de Torrero para cumplir condena por un delito de insumisión al servicio militar. Allí dentro rápidamente se convertiría en “el escritor”, como él mismo recuerda en Noche de los Enamorados.

En ella, el escritor zaragozano indaga la muerte de María Isabel Montesinos a manos de su marido, Santiago Dulong, compañero de celda de Félix en Torrero. Con su prosa característica, con un estilo sencillo, directo y contundente, Romeo reconstruye el episodio a partir de lo poco que Dulong le contó en la cárcel y de las noticias con que los medios de comunicación reflejaron el suceso. Poco a poco, desentraña los prejuicios, las medias verdades, las mentiras y la miseria moral de una sociedad que ya había dictado sentencia antes de que lo hiciera la justicia.

En Noche de los Enamorados encontramos reflejados, por otra parte, los libros publicados anteriormente por Romeo. Está el estilo, el tono y la profundidad de Amarillo: el impactante relato de la muerte del escritor Chusé Izuel, amigo de Félix que se quitó la vida tirándose del balcón cuando ambos compartían piso en la calle Borrell de Barcelona. Está también el paisaje zaragozano retratado en Dibujos animados: un tierno collage formado por breves textos en los que Romeo evoca episodios y personas de su infancia en el barrio de Las Fuentes. Y está, por último, como cuenta el mismo Romeo, el origen de los siniestros personajes salidos de la guerra de Ifni --parecidos a los que Francisco Casavella hace desfilar en El Triunfo-- que protagonizan Discothèque: una alocada road movie que rebosa de sentido del humor.

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