Culturas híbridas en Brooklyn

El festival Afro Punk de Nueva York nos permite conocer una cultura que indaga en la relación entre etnia y movimientos sociales.

02/10/13 · 8:00
Edición impresa

Llegando a las proximidades del Commodore Barry Park surgen de las diferentes calles que cruzan Tillary Street jóvenes con propuestas estéticas que combinan trazos punks, telas tradicionales africanas, camisas vintage... y cualquier otra incorporación que dé muestra de los referentes que inspiran su identidad, con bastante acierto y creatividad en la mayoría de los casos, pero sobre todo partiendo del “hazlo tú mismo”. Se dirigen al Afro Punk Fest de Nueva York.

Uno de los pilares fundacionales de esta cultura es el documental 'Afropunk', de James SpoonerEl recinto del parque está dividido en diferentes ambientes con dos escenarios, un sound system y carpas de diferentes organizaciones sociales, culturales y políticas, que homenajean a Nelson Mandela, Steve Biko o Thomas Sankara, junto a otras que presentan colectivos actuales como Progressive Pupil, que se compaginan con stands de complementos estéticos africanos o de estampados de camisetas como recuerdo del festival.

Toda esta conjunción es la cultura afropunk y su festival, que se celebró por primera vez en el año 2005 en la sede de la Brooklyn Academy of Music. Se trató y aún se trata de una muestra de música, cine, skate, un fórum sobre política, artes, libros y cultura punk y sobre todo con aportaciones individuales e independientes, bajo el lema “Do It Yourself Progresive”. Identificado como un festival para mentes abiertas, inconformistas y poco convencionales, se situó en el centro de la cultura urbana de la música alternativa. Desde entonces se celebra anualmente, de forma gratuita y con la intención de dar voz a movimientos grassroot –una forma de asociación que crea acción y apoyo de una manera espontánea y poco estructurada– y movimientos sociales.

Afropunk: la película

Uno de los pilares fundacionales de esta cultura es el documental Afropunk, producido y dirigido por Mathew Morgan y James Spooner en 2003, que trata sobre las tensiones entre el statu quo de la vida americana y quienes lo cuestionan.

Afropunk cuestiona el esencialismo de las identidades integrales, originarias y unificadas

James Spooner viajó por Estados Unidos y realizó 80 entrevistas a seguidores de la música punk. En ellas trata temas como ser negro en eventos punks, la identidad racial, la crítica a la existencia de una sola versión de ser negro, la negritud, etc. De algunos de los entrevistados se escuchan afirmaciones como “soy negro, pero no estoy aquí por ser negro sino por ser punk” o “nuestro estilo de vida es situarte contra la sociedad”. El documental muestra grupos de afropunk, compuestos por personas de diferentes etnias y sexos, que expresan en sus letras idearios de igualdad cultural y universalismo. Se entregan al punk rock como música política relacionada principalmente con el anarquismo y con el inicio más contestatario de la cultura hip hop.

Fue este documental el que aceleró la formación de una comunidad afropunk, que se sitúa mayoritariamente en Estados Unidos, aunque también está surgiendo en algunas partes de África.

Clases, etnias, desigualdades

La edición del 2013, celebrada el 24 y 25 de agosto, ha contado por primera vez con la presencia de la profesora de Estudios Afroamericanos y Ciencias Políticas de la New School, Robin J. Hayes, quien desde el espacio de Progressive Pupil, con su participación online creó un debate que trató cuestiones raciales con personas que no pueden costearse estudios universitarios. Hayes considera que “mucha gente tiene ganas de participar en la resolución de conflictos raciales, pero no tienen la oportunidad de aprender historia afroamericana. Por eso intento darles una muestra de lo que estudiamos en la New School, y ellos me explican cuáles son los conflictos raciales que experimentan en su día a día”. Afirma que en EE UU se ha gestionado la desigualdad racial sin recursos en políticas públicas. Como resultado, el sector educativo es más segregado y ha crecido la desigualdad. Sin embargo, Hayes cree que eso ha provocado que los jóvenes se autogestionen en la creación de un pensamiento crítico, centrado en la escasez económica y sus causas, no sólo a nivel local, y sin limitaciones raciales.

Asimismo, Hayes ha realizado estudios comparativos sobre el tema racial en Cuba, donde el 60% de la población es afroamericana. Y observó que al haberse centrado en el cuestionamiento de las clases sociales, en la gestión pública de sus recursos y en la igualdad de oportunidades, no habían priorizado el componente racial. Pero aunque partan desde esta perspectiva contraria a la de EE UU, Hayes considera importante observar la experiencia cubana. Para ello, ha dirigido el documental Black and Cuba, que se exhibirá a partir de 2014. La profesora Robin J. Hayes, junto con Progressive Pupil, ha creado un espacio donde la gente puede exponer los conflictos raciales que vive diariamente, y ayuda a entender que, a pesar de las dificultades, hay muchas personas trabajando para encontrar soluciones más contundentes.

Es este discurso inclusivo y de identidades moldeables el que fomenta la cultura afropunk, que construye sus identidades como sujeto performativo en constante formación, cuestionando el esencialismo de las identidades integrales, originarias y unificadas. Los miembros de la comunidad afropunk cuestionan los límites simbólicos que se han creado a partir de la cultura y la historia, para desestabilizar las identidades que les excluyen y fomentar el diálogo entre identidades.

Tags relacionados: Estados Unidos Número 206 punk
+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

1

  • |
    guille
    |
    28/10/2013 - 10:11pm
    Gran articulo, siempre sorprendido con los contrastes de la sociedad estadounidense.
  • Tienda El Salto