Neus Ballús
Cineasta
“Las historias personales no caducan tan fácilmente”

La cineasta Neus Ballús ha presentado ‘La plaga’, una película sobre la tierra de nadie de Gallecs.

19/09/13 · 13:13
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Sus primeros cortometrajes, La Gabi (2006) y El abuelo de la cámara (2005) eran retratos de dos personajes cautivadores: un transexual de una comunidad muy tradicional de Nicaragua; y un abuelo que acaba de descubrir su pasión por hacer películas. Después de aquellas piezas, Neus Ba­llús (Mollet del Vallès, 1980) dio un giro hacia una forma radicalmente original de filmar con Inmersión (2009), un documental rodado bajo el agua en una piscina pública. La película recibió el premio al mejor cortometraje en el festival de cortos Alcine. Ac­tualmente, Ballús combina su trabajo de dirección con la edición para otros cineastas.  La plaga, presentada en Berlinale Forum 2013, es su primer largometraje.

Esta semana, al presentar La plaga en Madrid, te referías a la película como una cosa pequeña que sigue siéndolo... ¿Podrías explicar el porqué de esta definición?

“Me interesaba transmitir emociones reales a través de una apariencia de ficción”Lo dije porque cuando haces una película y te cuesta mucho, es evidente que es uno de los hechos más importantes de tu vida. Pero al terminar te das cuenta de que solamente es “una película”, y que, con mucha suerte, solamente es capaz de cambiar de forma sutil a la gente que la vea. Por festivales, hablando con periodistas, y todo lo que hay alrededor del mundo del cine... todo te hace pensar que lo que haces es algo “importante”. Yo no creo que lo sea más que cualquier otro trabajo, y lo repito frecuentemente para no olvidarme.

¿De qué interés o motivación surge la película? ¿En qué situación está ahora la zona de Gallecs donde transcurre?

Gallecs tiene una historia muy particular. Hacia el final del Franquismo se expropiaron los terrenos y masías porque, con el crecimiento de las ciudades catalanas por la llegada de la inmigración del resto de España, querían construir una macrociudad en esta zona. A causa de la crisis del petróleo, también porque el Franquismo ya agonizaba, y por la gran movilización popular alrededor de Gallecs, el proyecto nunca se realizó. Esto hace que en esta zona se vivan situaciones muy excepcionales que, efectivamente, la hacen parecer una “tierra de nadie”. Los terrenos pertenecen a varios municipios de alrededor. Eso quiere decir que la gestión está muy fragmentada entre estos gobiernos locales. Toda la gente que vive ahí técnicamente es “okupa”, porque las casas y terrenos siguen siendo de titularidad pública. Cuando alguien muere, muchas veces se derriba la masía justo a continuación para que nadie más vaya a vivir ahí. La asociación de vecinos y el grupo ecologista siguen trabajando desde la expropiación para solucionar todo esto. Quieren que se regule el uso de las casas, y que la zona siga estando habitada y viva. No quieren que se convierta en un parque temático de la ruralidad en el área metropolitana de Barcelona.

En la zona hay muchos problemas de seguridad y conflictos entre "nuevos" y "viejos" vecinos.

La asociación de vecinos y el grupo ecologista siguen trabajando desde la expropiación para solucionar todo esto. Quieren que se regule el uso de las casas, y que la zona siga estando habitada y viva. No quieren que se convierta en un parque temático de la ruralidad en el área metropolitana de Barcelona... Por otro lado, mi implicación con esta zona se intensificó durante los años que colaboré con esta plataforma ecologista, la Plataforma per la Defensa de Gallecs. Y creo que configuró de forma decisiva la manera de ver el territorio: tierra de nadie, y una sensación de no saber en qué época y momento te encuentras.

¿Cómo fue el tránsito del interés por Gallecs a las historias cruzadas de los cinco personajes?

A nivel personal tengo interés en lo que sucede a mi alrededor, y puedo implicarme en causas como esta de manera muy fácil. Pero hacer una película es otra cosa, y mi forma de acercarme al cine ha sido siempre desde una vertiente muy emocional: intentar transmitir sensaciones y emociones al espectador, más que transmitir ideas o conceptos. Creo que las historias basadas en experiencias personales no caducan tan fácilmente, y ayudan a situarse también en el ámbito político de forma más indirecta.

¿Qué de ficción y qué de documental hay en la peli, cómo combinas esos dos?

A mí me interesaba trasmitir emociones reales, a través de una apariencia de ficción. En la ficción el espectador se sitúa en ese espacio cómodo de sentarse a que le cuenten una historia, dispuesto a hacer un viaje durante la película, un cuento. Yo quería que la película se viera así. Pero que, de repente, se diera cuenta de que todo lo que transmiten los personajes es “verdad”. Es una verdad cinematográfica, por supuesto, pero que tiene mucho que ver con la autenticidad de los protagonistas. De rostros que tienen una vida, de una realidad que se escapa de esta película.

El trabajo de cuatro años con las personas que colaboran en el proyecto fue por lo que decías en la presentación casi de infiltración en sus vidas hasta el punto de convertirte en amiga en algunos casos. Casi que tu trabajo se parece al del etnógrafo, ¿qué queda de esa cercanía tras la película?

Creo que el trabajo de investigación y documentación inicial de esta película es muy parecido al de un etnógrafo. Yo sencillamente iba a pasar tiempo con ellos, y les iba tomando fotos, para imaginar secuencias, y para empezar a ver en imágenes sus rostros. Al estar con ellos tan a menudo, una amistad nació de forma muy natural. Yo quería comprender sus preocupaciones y sus inquietudes, con lo cual llegábamos a tener conversaciones sobre temas muy íntimos, y sobre el sentido general de sus vidas. Eso hace que se produzca un acercamiento, y que tú también compartas con ellos lo que te sucede. Y esta confianza mutua es básicamente el elemento más importante en la creación de la película. Gracias a esta confianza yo nunca les he pedido que hagan para la película algo que sabía que les podía molestar o perjudicar. Y he intentado respetar siempre su forma de ser en la película.

Dices que los personajes no son representativos sino que los elegiste por su excepcionalidad. A la hora de la simplificación de sus personalidades para convertirlos en personajes ¿qué seleccionaste de cada uno y por qué?

Una cosa muy importante para mí es el cuerpo, la apariencia física de la gente. Me atrae mucho el hecho de que seamos tan distintos, y que caminemos de formas tan variadas, y que cada uno de nosotros tenga su belleza y particularidad. Esto fue importante en la elección de los protagonistas. Por otro lado, me gustaban las personas que eran complejas. De María me gustaba esta dualidad entre la viejecita entrañable y la mala leche que podía tener en un momento dado. De Raúl, que me parecía un misterioso cowboy, de quién tenía que descubrir el secreto. De Iurie la combinación entre su rostro infantil y su gran fuerza física, de Maribel la gran dignidad y bondad respecto a los otros... En la película he decidido mantener estos misterios parcialmente cubiertos, no desvelar completamente lo que son, para que el espectador también se quede a medio camino: la complejidad de cada uno queda por resolver.

¿Por qué un largo? Fue una primera decisión o vino dada por la complejidad del tema?

Yo sabía que no sería un corto, porque había hecho cortos y tenía un punto de partida mucho más sencillo. Pero tampoco sabía si daría tanto como para un largometraje. Pero cuando empecé a escribir esbozos de guión, y a imaginarme el tempo de la película, sí que me di cuenta que debería ser un largometraje para cine. Digo para cine porque también quería que resultara una experiencia estética, que te transmitiera con toda la capacidad técnica del cine el hecho de estar inmerso en los sonidos y calor de este espacio. Y esto, aunque ahora se vean las películas por televisión o internet, solamente sucede en las salas de cine.

Sugeriste la relación con los western clásicos ¿este acercamiento fue intencionado desde el principio o vino dado por la centralidad del ambiente en ese cruce entre ruralidad y urbanidad?

Venía de este espacio fronterizo, de este lugar de nadie, en un momento de la historia indeterminado, donde sus habitantes son gente ruda, solitaria, y luchadora.

De la trilladísima discusión entre la ficción y la realidad, comentaste que en los festivales de documental no se interesan por la película, a mi personalmente me interesa como tu película es una ficción que contiene una realidad aplastante. ¿Qué de ficción y que de documental hay en la peli, como combinas esos dos registros?

A mí me interesaba trasmitir emociones reales, a través de una apariencia de ficción. En la ficción el espectador se sitúa en ese espacio cómodo de sentarse a que le cuenten una historia, dispuesto a hacer un viaje durante la película, un cuento. Yo quería que la película se viera así. Pero que de repente, se diera cuenta que todo lo que transmiten los personajes es "verdad". Es una verdad cinematográfica, por supuesto, pero que tiene mucho que ver con la autenticidad de los protagonistas. De rostros que tienen una vida, de una realidad que se escapa de esta película. A mi la relación entre estos dos géneros, y todas las posibilidades que se encuentran en medio, me parece el camino más fructífero del cine, actualmente. Y es emocionante porque las combinaciones de los elementos de los dos lenguajes son infinitos, y quedan muchas cosas por explorar.

Con el personaje de María haces un acercamiento a la vejez desde la lucidez y el que tus decisiones las tomen otros. Es un tema que en tu filmografía ha estado muy presente.

En el caso de María y de la vejez, lo que me gustaba de esto en la película es que se trata del retrato de alguien sumamente inteligente y vital, que se encuentra encarcelado no solamente en la residencia, sino en un cuerpo que "no es el suyo". María me decía muchas veces que ella no se sentía mayor, que ella era todavía joven. Y tenía toda la razón: pero ¿cuántos viejos-jóvenes tenemos alrededor? He usado el cine muchas veces para retratar personas mayores que me muestran un modelo de cómo envejecer. Ya lo hice con El abuelo de la Cámara, mi propio abuelo, a quién me gustaría parecerme de mayor. Con María es lo mismo: estoy intentando aprender a hacerme mayor, a vivir, diría. Y esta gente ejemplar creo que son los únicos maestros posibles. Creo que incluso no me importa hacerme mayor si soy un poco como ellos...

¿Qué te gustaría que pasara con esta película?, ¿qué proyectos tienes en mente?

La película ya se ha estrenado, y lo que quiero es que siga caminando ella sola. Que viaje, que la vea toda la gente posible, y que siga su camino. Por mi lado, ya tengo ganas de trabajar temas y universos diferentes, porque el proceso de la película ha significado estar más de cuatro años pensando exclusivamente en La Plaga, día y noche. Y esto es algo muy agotador. Ahora estoy empezando un proyecto sobre turismo, sobre qué relaciones personales se desarrollan entre el viajero y la gente "autóctona". Para eso estoy escribiendo la historia de una familia catalana que viaja a Senegal, y las relaciones que establece cada miembro de la familia con los senegaleses que conoce. Me apetece mucho empezar a trabajar en este proyecto, aunque sé que me queda un camino muy largo por delante.

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