El último surrealista: Svankmajer

Retirado del cine, las obras del creador checo Jan Svankmajer son el fruto de una tradición que llega del hermetismo a la magia de lo surreal.

23/09/13 · 8:21
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Fotograma de 'Los conspiradores del placer', (2006).

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En 2012, la Filmoteca Española dedicó un ciclo a la obra cinematográfica de Jan Svankmajer. A la vez, la editorial Pepitas de Calabaza presentaba el libro Para ver, cierra los ojos, que recoge numerosos textos y fotografías de la obra plástica del artista checo. Si bien sus cortometrajes y películas de animación habían podido verse en otros festivales (Valla­dolid, Sitges, San Sebas­tián, Las Palmas, Segovia, Gijón) y también existía alguna publicación en castellano sobre el artista, es la primera vez que pueden leerse sus propios textos, revelando un pensamiento lúcido y radical sobre la realidad y el arte.

Jan Svankmajer (Praga, 4 de septiembre de 1934) es un artista multidisciplinar adscrito al Grupo Surrealista Checo y especialmente conocido por su actividad en el campo del cine de animación. Sin embargo, llegó a este arte en 1964, casi por casualidad, tras estudiar escenografía y puesta en escena en la Escuela de Artes Aplicadas de Praga, y después de pasar por la facultad de marionetas del DAMU, la Escuela de Arte Dra­mático. Por entonces trabajaba en el Teatro Semafor de Praga y en Laterna Mágica, dirigida por Emil Radok, y estaba interesado en las corrientes vanguardistas del teatro del momento y también en el teatro y cine soviéticos. Sus referentes eran Eisenstein, Vertov, Jindrich Honzl, Meyerhold, Tairov y Schle­m­mer, cuya influencia puede detectarse en cuestiones técnicas –montaje, ritmo–, estéticas e ideológicas –humor–.

Él mismo se encarga de la realización de todo el proceso, desde la construcción de los objetos al rodaje Como continuador de la tradición hermética renacentista, de los alquimistas, espiritistas y astrólogos que poblaban la corte de Rodolfo II y que dejaron su impronta en todos los rincones de su ciudad natal, Praga, Svankmajer considera que lo que hace no es arte, sino magia. Su objetivo, a pesar de su visión pesimista del ser humano y del mundo, es iluminar al hombre y transformar la sociedad, de modo que sea posible vivir en hermandad y comunión con la naturaleza. Sin embargo, como señala Jesús Palacios, autor del prólogo de Para ver, cierra los ojos: “No se trata de una iluminación de carácter religioso, basada en la fe ciega, en la oración y en la creencia, sino de una iluminación gnóstica, a la que se puede y debe llegar a través del conocimiento”. En este empeño coinciden antiguos alquimistas, marxistas y surrealistas. Por eso, para crear gólems e insuflar vida a los objetos, utiliza la técnica, que no es otra cosa que la magia natural.

Por todo ello, no es extraño que uno de los mitos a los que recurrentemente ha acudido en su obra sea el de Fausto. El mito de Fausto está inspirado en John Dee, uno de los magos de la corte rodolfina, quien también propugnó una transformación social alquímica. En su última revisión, La lección Fausto (1994), se centró en el tema de la manipulación: “Porque la represión no es un invento de los sistemas totalitarios, sino el precio que la humanidad paga por esta civilización”. Así, considera que la revolución sigue siendo necesaria en los sistemas democráticos, sobre todo desde la extensión global de la ideología neoliberal, cuando la explotación del hombre y la naturaleza están produciendo catástrofes irreversibles. El carácter subversivo de su cine fue reconocido por la censura comunista, que le prohibió trabajar en él de 1973 a 1977, y de nuevo de 1983 a 1988. Ahora, una vez desaparecida aquélla, su fuerte compromiso con la libertad absoluta –y no el triste simulacro del que nos pretende convencer el neoliberalismo–, está causándole una nueva censura, traducida en dificultades económicas y burocráticas, que le ha llevado a declarar que no volverá a hacer más películas.

Para realizarlas utiliza todo tipo de recursos: marionetas, actores, muñecas, dibujos animados, imagen real, arcilla, objetos diversos, etc. Svankmajer presta gran atención a la parte técnica de su cine, utilizando los medios de una manera muy personal. Destaca la composición del audio siempre a partir de la mezcla y amplificación de sonido directamente grabado de la realidad, sin recurrir a composiciones musicales originales. Por otro lado, él mismo se encarga de la realización de todas las partes del proceso, desde la construcción de los objetos al rodaje y la posproducción. Pero su obra, como hemos dicho, abarca mucho más: pintura, dibujos mediúmnicos, esculturas táctiles, objetos maravillosos e imposibles, hasta una enciclopedia de historia natural inventada, como si subyaciera la pretensión de crear una colección propia de un gabinete de maravillas renacentista.

Además de los referentes mencionados, se inspira en Arcimboldo, De Chirico, Fellini, Poe, la novela gótica y fantástica, la obra de su esposa y colaboradora Eva Svankmajerova, pero, sobre todo, en el mundo de su infancia y sus sueños, sus obsesiones y pasiones, elementos conscientes e inconscientes, racionales e irracionales. El surrealismo es una aventura colectiva, una visión del mundo, una filosofía, una ideología, una magia Y utiliza los procedimientos propios del surrealismo: improvisación, sinestesia, automatismo y la reproducción de su modelo interior. “El surrealismo no es arte. Es un cierto estado de espíritu. El surrealismo es un viaje a las profundidades del alma, como la alquimia y el psicoanálisis. Sin embargo, a diferencia de éstos, no es un viaje individual, sino una aventura colectiva, una visión del mundo, una filosofía, una ideología, una psicología, una magia”.

En estos tiempos de uniformidad y desilusión, pero también de rebelión, Svankmajer reivindica la Utopía: “Toda utopía genera nuevas alternativas para el desarrollo de la humanidad. Antepone lo posible frente a lo real. Aún más, toda utopía, en tanto que fruto de la omnipotencia del deseo, lucha por realizarse. Ahí reside el poder de la utopía, y permítasenos añadir que se trata de un poder impredecible.”

Más información: http://www.jansvankmajer.com/

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comentarios

1

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    apatia
    |
    10/01/2014 - 11:04am
    &iexcl;que grande Svankamayer, y qué perturbador! sin embargo, el título de este artículo (tan interesante y bien informado) es equívoco, pues si fuera &quot;el último surrealista&quot; no habría ninguno más, pero se dice también que pertenece al&nbsp;<span style="font-size:12px;"><span style="color: rgb(60, 61, 60); font-family: Georgia, Times, 'Times New Roman', serif; line-height: 22px;">Grupo Surrealista Checo, que suponemos estará compuesto por varias personas...como en efecto sucede, tal y como explican en esta página:</span></span> http://surrint.blogspot.com.es/2012/03/other-air-dos-decadas-de-surrealismo.html y por lo que se le allí, hay un montón de otros grupos surrealistas en el mundo, así que no se podría hablar en propiedad de Svankmayer&nbsp;como &quot;el último surrealista&quot;, por mucho que la institución universitaria y el mercado del arte utilicen esa coletilla para referirse a cualquier cosa.&nbsp; la dominación también pervive y se refuerza en el uso de <em>su</em> lenguaje, y en la pereza mental que arrastra. por último, y como curiosidad, la revista <em>Salamandra</em> publicó en su número 10 de 1999 un amplio dosier sobre Svankmayer, con textos e imágenes suyos y de&nbsp;<span style="background-color: rgb(255, 255, 255); color: rgb(59, 59, 59); font-family: 'Source Sans', Verdana, Tahoma, 'DejaVu Sans', sans-serif; font-size: 13px; line-height: 19px;">František Dryje, Aurelién Daguet y Jesús Palacios, que sirvió de base para el libro de Pepitas (</span><a href="http://gruposurrealistademadrid.org/ediciones/salamandra-10">http://gruposurrealistademadrid.org/ediciones/salamandra-10</a>)<span style="background-color: rgb(255, 255, 255); color: rgb(59, 59, 59); font-family: 'Source Sans', Verdana, Tahoma, 'DejaVu Sans', sans-serif; font-size: 13px; line-height: 19px;">.</span>
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