Los ideales del gol
Otra temporada de contradicciones

El fútbol español está en una encrucijada: una hegemonía que, por primera vez en 20 años, comienza a cuestionarse.

11/09/13 · 7:53
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Tras el parón veraniego, el balón volverá a rodar en todos los campos, desde Primera División hasta categorías regionales, y esta vez lo hará rodeado de más contradicciones que nunca: pasión o dinero, hinchas o consumidores, grada o televisión… La hegemonía en cuestión.

Primera División

Continúa la escalada armamentística entre Real Madrid y FC Barcelona. Si los catalanes firman a Neymar, los madrileños hacen lo mismo con Gareth Bale, aunque no lo necesiten lo más mínimo. Pura geopolítica. Esta liga está pensada para las dos superpotencias, mientras que los otros 18 lucharán por las migajas que dejen, tanto económicas, como sociales o deportivas. La fuga de talentos así lo demuestra. Aunque el goteo ya era un hecho desde hace años, esta temporada casi todos los equipos de primera han perdido a sus mejores futbolistas. Para paliar esto, a falta de los añorados fondos públicos y pelotazos varios, los equipos han buscado financiación en fondos de inversión o lanzándose a los brazos de oligarcas árabes o rusos.
Las televisiones han decidido que los partidos se jugarán en horarios como lunes a las 22h, o incluso domingo a las 23h. El maltrato al aficionado alcanza límites sádicos. Si a esto le añadimos denuncias de amaños, investigaciones por apuestas, la eterna sombra del doping, deudas con hacienda… queda la sensación de que el abismo está cerca y no hacemos más que acelerar el paso hacia él.

Segunda División

El escaso seguimiento de esta categoría, tanto por parte del aficionado como desde el punto de vista de la cobertura mediática, es sorprendente. El monopolio social de Barcelona y Madrid, así como la presencia totalitaria del fútbol de primera en televisión, son algunas de las causas. Y eso que este año tenemos una liga llena de nombres históricos: Sporting, Deportivo, Zaragoza, Alavés, Tenerife, Mallorca… Equipos de pasado glorioso que hoy son víctimas de una gestión negligente. Si en primera las deudas aprietan, en segunda son insostenibles. La merma de ingresos es muy grande, y por ello (¿o pese a ello?) los equipos se embarcan en grandes proyectos para intentar volver a primera cueste lo que cueste; la pescadilla que se muerde la cola.

Por desgracia, la LFP no permite alternativas. El CD Mirandés, un club sin ánimo de lucro, fue obligado a convertirse en Sociedad Anónima Deportiva para competir en esta categoría. Años de esfuerzo de miles de socios divididos en un puñado de acciones y vendidos al mejor postor. Y lo más grave de todo: decisión tomada por sus socios, quienes votaron democráticamente en una asamblea nunca más volver a votar democráticamente una decisión.

Segunda División B

Probablemente la categoría más deficitaria de todo el fútbol español. Una competición con cuatro grupos zonales donde coinciden equipos de pequeños pueblos con conjuntos históricos que por alguna razón bajaron del fútbol profesional. El debate sobre la reestructuración es constante y más pronto que tarde se realizará al ser insostenible económicamente. Una tercera categoría de grupo único es la evolución lógica, incluso también una cuarta, pero el tiempo nos ha enseñado que las decisiones de la RFEF no entienden de lógicas. En la parte alta de los diferentes grupos, los Racing, Oviedo, Cádiz, Burgos… tratarán de estar arriba. Las deudas provocadas por una gestión por encima de las posibilidades de la entidad les han dejado en una categoría que por historia les es ajena y de la que es muy difícil salir. Por abajo, humildes como el Laudio, Sariñena, Constancia, Llagost­era… tratarán de disfrutar de este año en la categoría y buscarán alargar su estancia lo más posible. Son las contradicciones de una categoría en la que conviven equipos gestionados por sus socios con equipos con millonarios al frente, equipos saneados con equipos con millones de deudas… Un sueño para unos, un infierno para otros.

Tercera y regionales

Todas las categorías son un reflejo de la Primera División y de su deriva hipermercantilizadora. Sin embargo, cuanto más baja uno en la pirámide de divisiones, encuentra más excepciones, más oasis que permiten seguir manteniendo la fe en el fútbol. Si en Segunda y Segunda B hay contradicciones entre lo popular y lo mercantil, en Tercera muchas más. En esta categoría la inmensa mayoría de equipos son asociaciones deportivas, no Sociedades Anónimas Deporti­vas. Es decir, son clubs gestionados por sus socios, de forma más o menos democrática.

Eso no impide que muchos clubs tengan la misma mentalidad que en el fútbol profesional, ese ganar al precio que sea y tratar de subir de categoría a toda costa, con las consiguientes deudas que aumentan con cada fracaso deportivo; es la cultura deportiva hegemónica. Sin embargo, hay espacio para otros proyectos. Aficionados que deciden volver a los orígenes del fútbol y se centran en el equipo de su barrio como el UC Ceares. Equipos que desaparecen por las deudas generadas por su dueño y son refundados por sus aficionados como la SD Logroñés, el CAP Ciudad de Murcia o más recientemente el Xerez y el Unionistas (homenaje al histórico Salamanca). Hinchas, hartos de ser cómplices de las tropelías que el máximo accionista hace con el equipo de sus amores, que deciden escindirse y formar otro, como el CD Palencia, el Atlético Club de Socios o el FC Tarraco. Y a su lado, cientos de equipos, que sin declarar abiertamente la guerra al fútbol moderno, son gestionados de forma sana.

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