EL TEATRO FRENTE A LA CRISIS: Las tripas del sistema en escena
1. ¿La excepción a la regla?

La semana pasada dos críticos de teatro de sendos portales culturales de
internet hablaron del teatro frente a la crisis dentro de los debates que
este año realiza DIAGONAL en su redacción. Presentamos un
fragmento de la conversación mantenida sobre el montaje ‘Shit Pyramid’
(Pirámide de Mierda) de la compañía ibérica Deep Throat.

08/10/10 · 8:00
Edición impresa

SARA JIMÉNEZ: Salvo excepciones
puntuales y parciales, como
Utopía del bufón italiano Leo
Bassi o el montaje Trust de los
alemanes de la Schauhbühne,
Shit Pyramid, de Deep Throat,
es el único espectáculo que en
los últimos años ha enfrentado
desde las artes escénicas la actual
crisis capitalista en todas
sus dimensiones. Nunca ninguna
pieza escénica llegó además
a ese punto en España, el de señalar
con nombres y apellidos a
quienes se enriquecen con la tan
manoseada crisis. ¿Cómo es posible
que una obra de teatro desvele
más información que un periódico
entero durante 30 años?

GERARDO ABARCA: Sí, tiene un
mérito, podemos decir, “intelectual”,
casi de hemeroteca, pero
el teatro es otra cosa que reunir
información. No se puede negar
que Deep Throat cultiva
hasta un preciosismo que marea,
el arte del collage, el cortar
y pegar, el zapping escénico, la
velocidad informática, sin duda,
por la enorme habilidad de
sus jóvenes artífices. Son jóvenes,
atrevidos, provocadores...
La respuesta del público coetáneo
en la galería Espejismos,
posiblemente sus amigos o
groupies, fue la entrega incondicional.
Sin embargo, las buenas
ideas e intenciones no llegan
a cuajar una dramaturgia,
ni siquiera un posdramatismo,
que sería el concepto que mejor
les podría encuadrar. Sus sinapsis
corpóreo/cinéticas no resisten
el análisis. Su gramática es
naif, nos remiten a los primeros
tiempos del dadá.

S. J.: Me recuerdas a ese cuento
de Borges, del filósofo árabe que
está traduciendo la Poética de
Aristóteles y no consigue entender
el concepto de comedia ni
buscar un equivalente, por más
que fuera de su casa, a través de
la ventana, se ve a unos niños
haciéndola, en un juego. Dices
posdramatismo para referirte a
un trabajo inclasificable, que llenó
repetidamente un aforo de
300 personas (sin Facebook mediante).
A mí me parece un logro,
hacer un espectáculo al que
no se le pueda poner ninguna
categoría. Esto es lo que odian
los burócratas del arte y los artistas
fariseos que tanto abundan
y se reproducen en España.
En Shit Pyramid es la primera
vez que, al juntar todo lo que ya
se ha usado en teatro y en arte o
vídeoarte, todo se destroza y cobra
un nuevo significado. Como
un siniestro tiovivo, desde un insólito
grotesco, crea el completo
y desaforado ciclo del capitalismo
financiero, al mismo tiempo
que desvela sus mecanismos y
anticipa las alternativas sociales
y políticas que ya han comenzado
a materializarse en Europa y
que no nos atrevemos ni a imaginar...
Desde las pirámides de
accionistas que van defecando
en cascada, como en un gigantesco
gallinero, uno sobre la
boca de quien lo sostiene en
sus espaldas, hasta la revelación
de una huelga masiva de
inmigrantes que paraliza la vida
de la ciudad...

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Pablo Sanz

G. A.: Lo siento, pero tengo que
citarme a mí mismo. Me remito
al diagnóstico preliminar que escribí
en su día para el portal escenaway.
com: “Sus resultados
artísticos me parecen cuestionables.
La acumulación de artes
utilizadas resulta absolutamente
gratuita, ni siquiera admite un análisis de ‘asociacionismo automático’,
y además, su principal
justificación me parece inverosímil,
cuando en una pirueta
que quiere simular un registro
documental una voz en off afirma
solemne, sin citar fuentes,
que la acción se inspira en fosas
comunes de albañiles indocumentados,
muertos en accidentes
laborales, fundidos en hormigón
en los cimientos de urbanizaciones
ilegales de la Comunidad
de Madrid, en beneficio
de una sonora y omnipresente
constructora”. Hasta aquí la cita
de mi comentario.

S. J.: Para ti ese hecho terrible
resulta inverosímil, pero ésa ha
sido una práctica corriente y
documentada, al menos desde
la construcción del Canal de
Panamá. Además, ¿qué juez
autorizaría la demolición de los
cimientos de unas torres o un
centro comercial solicitada por
una familia inmigrante sin papeles?
¿O levantar el jardín de
unos cuantos chalets del norte
de Madrid para encontrar restos
humanos? Pero volvamos a
Shit Pyramid. Recordemos, para
quienes no lo han visto, su
valor dramático, sí, dramático,
no te rías...

G. A.: Vale, no me río, pero no
“dramaticemos”... Venga, a
ver cómo resumes tú ese batiburrillo...
S. J.: Su eje plástico / dramático
es un hallazgo que subvierte lo
que hasta ahora se entendía
por “instalación en acción”:
provoca escalofríos en nuestro
cerebro la visión del enorme
paralelepípedo giratorio, síntesis
de tarjeta de crédito y ladrillo
descomunal, su transformación
en el magma de la fase
actual del sistema, cuando parece
arder y se transparenta
mostrando sus entrañas, un
fluido en movimiento, que sugiere
formas humanas en disolución,
como si fueran huesos
y vísceras, desechos de ropas
sutilmente dispuestas y reconocibles
en sus diversas texturas
y colores (chilabas, chompas,
ponchos...). Y este eje, en
un híbrido de escultura o instalación
plástica, proyecciones
de fotos y vídeomontajes,
interacciones de actores con
sus imágenes filmadas en
tiempo real, manipulación de
objetos, miniaturas, muñecos...
Junto a la presentadora
del Telediario, a la prostituta y
a la ama de casa, 15 actores y
actrices en escena ¿Cuándo se
había visto algo así en nuestros
escenarios?


La realidad supera la ficción

En la semana santa de 2010 la Galería
Espejismos mostró en Madrid la acción escénico
/ plástica, Shit Pyramid, del colectivo Deep
Throat, dirigida por Sonia Valderrama y
Vladimir Basualto y que esta vez ha movido a 18
personas. El espectáculo se estrenó la noche del
2 de abril. Durante dos días la calle Santa María,
donde se ubicaba la galería (desde el pasado
agosto cerrada) vivió
colas interminables para ver un espectáculo
que tuvo tanto eco en sus días
previos como silencio mediático en los
posteriores. Una prostituta, una presentadora
de telediario y un ama de casa
sumergen al público en una ciudad
hacinada donde se entierra a obreros
muertos en cementerios clandestinos.
Curas, políticos, empresarios y sindicalistas
comen sus propios excrementos.
Varias huelgas de migrantes bloquean
la producción. Un grupo de tiburones
financieros que recuerda al
poderoso Club del Té hace una “parrillada
de moros y sudacas”. Esta obra
retoma la relación entre Estado de derecho
y Estado policial para cuestionar
el actual orden económico mundial y
destripar las trampas de un modelo capitalista
esquizofrénico, racista y en
crisis. Una pintura en movimiento de
la aceleración y del crecimiento que en
el público español causó estupor e indignación.
Hoy Shit Pyramid figura en
los programas internacionales de
2011, como la Bienal de Lausanne y el
Politic Theatre Now de Berlín.

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