Verde que te quiero rosa

Son varias las premisas que
hace años hicieron reflexionar
a militantes de colectivos
LGTB+ sobre la
necesidad de no caer en un corporativismo
empobrecedor, y empezar
a trabajar en un modelo político
transversal en permanente diálogo
con las luchas de otros movimientos
sociales. Era el verano de
2006 y nacía el Bloque Alternativo
para la Liberación Sexual.
Una de esas premisas es la extrema
debilidad de categorías binarias
como ‘hombre-mujer’ o ‘heterosexual-

26/06/08 · 0:00

Son varias las premisas que
hace años hicieron reflexionar
a militantes de colectivos
LGTB+ sobre la
necesidad de no caer en un corporativismo
empobrecedor, y empezar
a trabajar en un modelo político
transversal en permanente diálogo
con las luchas de otros movimientos
sociales. Era el verano de
2006 y nacía el Bloque Alternativo
para la Liberación Sexual.
Una de esas premisas es la extrema
debilidad de categorías binarias
como ‘hombre-mujer’ o ‘heterosexual-
homosexual’. Desde hace décadas,
la teoría queer investiga cómo
la sexualidad, más que ser una
esencia natural que todas llevamos
dentro, viene influenciada por la cultura
y las relaciones de poder dominantes
en cada época concreta.

El activismo LGTB tradicional
aún se apoya en la aceptación de la
homosexualidad como algo contrapuesto
a la obligatoria heterosexualidad
que se asume o que se da por
sentada. Aceptar la homosexualidad
de esta manera significa aceptar que
es suplementario, crear una oposición
como un conjunto, por tanto,
apoyar la heterosexualidad como el
modelo natural, a pesar de que los
dos conceptos fueran igualmente
construidos en el siglo XIX.
La cooperación de los colectivos
radicales en las redes más amplias
es la consecuencia de las diferentes
formas de entender las sexualidades.
El acento en la multiplicidad
de las expresiones sexuales mueve
la política sexual contemporánea
más allá de la rígida oposición de
hetero/homo. Por eso la participación
de estos colectivos en las redes
sociales se centra en una protesta
que incluye problemas comunes
entre la gente excluida del modelo
de sociedad dominante (LGTB, trabajadora,
precaria y sin papeles).

Fruto de estas redes es la manifestación
en Madrid del próximo 28
de junio (Día de la Liberación Sexual),
bajo el lema ‘Liberación sexual
sin consumismo, no más sangre por
petróleo’. Este año la manifestación
del “Orgullo” supone un salto cualitativo
respecto a la de años anteriores,
ya que implica un punto de lucha
conjunto entre diversas organizaciones
sociales (ecologistas, sindicalistas,
cristianos de base, feministas…)
que se unen para protestar
por el Congreso Mundial del Petróleo
con colectivos LGTB+, críticos
con un presunto modelo de liberación
sexual basado en un desenfrenado
consumo (rosa también) en
Occidente, y en unas injustas e insostenibles
relaciones Norte-Sur.
En el Sur también viven personas
LGTB+, cuyos derechos sociales
y sexuales no deberían verse
imposibilitados, ni siquiera, por
las ambiciones político-empresariales
de algunos lobbys rosas del
Norte. Como corean algunas militantes,
“también en las pateras,
hay transmaribolleras”.

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