BEATRIZ GLEZ. LÓPEZ-VALCÁRCEL*
Vacunaren tiemposde crisis

La vacuna del virus del papiloma
humano es la más cara
de la historia. Los países,
conscientes de la crisis económica
global e impelidos a recortar
gastos, priorizan como pueden.
Irlanda acaba de suspender la vacunación
universal de las niñas por
restricciones presupuestarias.

27/11/08 · 0:00
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La vacuna del virus del papiloma
humano es la más cara
de la historia. Los países,
conscientes de la crisis económica
global e impelidos a recortar
gastos, priorizan como pueden.
Irlanda acaba de suspender la vacunación
universal de las niñas por
restricciones presupuestarias.

Es un buen momento para que
nos paremos a analizar qué hay detrás
de todo esto. La vacuna de
Merck, que llegó primero al mercado,
está aprobada en mas de 100 países,
y la de GSK en más de 27. El
lanzamiento mundial en 2006 fue el
pistoletazo de salida de una carrera
de recomendaciones públicas y calendarios
de vacunación, en el contexto
de una enorme presión sobre
la población inducida por la industria,
y de incertidumbre sobre su eficacia,
seguridad y coste-efectividad.
Actualmente, muchos países desarrollados
recomiendan la vacunación
a niñas preadolescentes. Bajo
el falso eslogan de “vacunar contra
el cáncer”, la industria presiona para
extender la indicación a las mujeres
no vírgenes –para las que no
es eficaz– e incluso a los varones,
para los que es claramente ineficiente,
a los precios actuales.

¡Claro que el coste-efectividad no
debe ser el único criterio para decidir!
Pero en cualquier caso, conviene
que las autoridades y los ciudadanos
sepan cuánto nos cuesta ganar
un año de vida, porque el dinero
que se destine a vacunar habrá
que detraerlo de otro lado, y tal vez
se podrían ganar más años de vida
para más personas. Pero no es nada
fácil esa cuenta.

Cuando vacunas a una población
cambias el mundo y cambias el futuro,
y ya no será posible observarlo
tal como hubiera sido de no haber
intervenido. Ésa es la gran cuestión
nosológica del debate. Las políticas
de salud han de encontrar la
combinación óptima de vacuna (a
quiénes vacunar) y cribado (intervalo
de edad y frecuencia de las citologías).
La vacuna no protege
completamente. Las cuatro cepas
vacunables están presentes en el
70% de los casos de cáncer de cuello
uterino a nivel mundial, queda el
otro 30% que requiere seguir con
las revisiones citológicas. Tras la
vacunación universal, es posible
que aumenten los casos no vacunables
de cáncer por la reacción del
sistema inmune. Si las mujeres vacunadas
experimentan la falsa seguridad
de sentirse inmunes, puede
que cambien su comportamiento y
dejen de ir a la revisión (“total, estoy
vacunada”). Así, en España, que
no se caracteriza precisamente por
tener un buen programa de cribado,
pero sí por tener baja incidencia
de cáncer de cérvix, podría darse la
paradoja de que la mortalidad por
esa causa aumentara.

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