ANÁLISIS: EL USO DE LA TERAPIA HORMONAL SUSTITUTIVA EN LA MENOPAUSIA
El tratamiento de la eterna juventud contra la menopausia

La autora denuncia en este artículo la
estrategia mercantil de las farmacéuticas
de convertir el proceso fisiológico
de la menopausia en enfermedad. La
llamada Terapia Hormonal Sustitutiva
(THS) con la que se está medicando a
muchas mujeres no sólo pretende anular
los síntomas de la menopausia, sino
postergar el proceso de envejecimiento:
la promesa de la eterna juventud,
con graves riesgos, según la especialista,
para sus destinatarias.

04/10/07 · 0:00
Edición impresa
JPG - 56.7 KB
Dibujo: IRENE CUESTA

La menopausia es una etapa
del ciclo vital de la mujer
que se caracteriza por
la disminución, primero, y
el cese, después, de la función de
los ovarios. Éstos dejan de ‘trabajar’,
o sea, de producir las hormonas
femeninas, estrógeno y progesterona,
como han hecho durante
toda la edad reproductiva. La
ausencia paulatina de estas hormonas
(que no responda a situaciones
traumáticas o forzadas, como
pueden ser las quirúrgicas, las
quimioterapias o las menopausias
prematuras) se produce en tiempos
en que es de esperar que el
cuerpo esté preparado por naturaleza
para que así ocurra, y así poder
transitarla lentamente.

La Terapia Hormonal Sustitutiva
(THS) consiste, nada más y nada
menos, en sustituir esa ausencia
paulatina y normal de las hormonas
por la administración de las mismas
desde fuera, y por años. De esta manera,
se postergan para más adelante
(cuando se acabe el tratamiento)
los síntomas típicos y sobrellevables
de la menopausia, como los sofocos,
las alteraciones del sueño, las
modificaciones del carácter, las modificaciones
en la piel, etc.

Ir al médico estando sana

Al contrario de lo que ocurre con
los hombres, que van al médico
cuando están enfermos, las mujeres
lo hacen a lo largo de la vida estando
sanas: en las revisiones ginecológicas
para las citologías, los
controles de mamas, la anticoncepción,
los embarazos, el parto, la menopausia.

Las mujeres dependen
más de los médicos que los hombres,
hacen más visitas a la consulta,
consumen más medicinas,
ingresan con más frecuencia en
hospitales y tienen más cirugías.
La mujer pasa de este modo a ser
una vez más carne de cañón para
el enriquecimiento de la industria
farmacéutica. El médico ofrece con
la THS no sólo la anulación de los
supuestos síntomas de la menopausia,
sino la ilusión de que se
postergue el envejecimiento en la
mujer, con la consiguiente promesa
de eterna juventud y de la tan
buscada felicidad.

El consumo de ansiolíticos y antidepresivos
en la menopausia es
elevadísimo. Se medica no sólo por
la demanda de las mujeres angustiadas
que no saben lo que les está
pasando, sino por la absoluta
imposibilidad e incapacidad del
médico de ‘escuchar’ para poder
comprender y ayudar a partir de
entender el fenómeno vital por el
que la mujer está pasando. Es decir,
se medica para no escuchar, se
tapona la angustia con la medicación,
en lugar de derivar a profesionales
competentes de la psicología
que puedan ayudar.

La profesión médica puede llegar
a ser la mayor amenaza contra
la salud. Ya sabemos que con la excusa
de la prevención se medica a
personas sanas, para “evitarles potenciales
males futuros”. Esto es lo
que ha ocurrido recientemente con
el uso de la THS en países desarrollados,
con el aumento repentino
de la aparición de cáncer de mama
y de útero en mujeres hormonadas
con este tipo de terapias. Los responsables
de estas complicaciones
no son más que los médicos que
indican indiscriminadamente estos
tratamientos, ya que somos los
médicos los que estamos obligados
a conocer el efecto que tienen
los estrógenos sobre la glándula
mamaria, y el endometrio uterino,
capaces de provocar el desarrollo
de un cáncer sobre esos tejidos,
especialmente en periodos como
el de la menopausia, cuando por
naturaleza esos tejidos deberían
permanecer atrofiados o, al menos,
en descanso.

A la ciencia le incomoda lo cíclico
de la mujer, lo mental, lo emocional.
La variabilidad de lo femenino
siempre importuna a la lógica
estricta y rigurosa de la ciencia que
preferiría reducirlo todo a un virus
o a una subida de serotonina. Pero
no es así, y los ciclos vitales femeninos
deben ser respetados, y no
ser utilizados para promover enfermedades
inexistentes que hay que
prevenir con un fin mercantil. La
promoción de la enfermedad ha tenido
y tiene en las mujeres un mercado
inagotable. La medicalización
de procesos naturales o fisiológicos
como la menopausia ha dado y da
lugar a que se medique a cientos de
miles de mujeres generando un
grave riesgo para las mismas.

La capacidad de diagnosticar y
etiquetar la salud y la enfermedad
que siempre ha tenido la profesión
médica está siendo cada
vez en mayor medida mediatizada,
condicionada por el empuje
de la industria farmacéutica, por
medio de la financiación de forma
directa a profesionales de la
medicina y la esponsorización de
estudios de investigación o comités
científicos que habrán de ‘redefinir’
la enfermedad. De más
está decir que bajo esta dirección
se incluirá la utilización de medicamentos
‘indispensables’ para
mantener la salud.

Preguntarles a ellas

La salud, como la enfermedad, es
un proceso donde intervienen la
biografía personal, el pasado (las
experiencias vividas, los antecedentes
familiares, la educación, la
cultura, etc.); el proyecto de vida
(cómo nos vemos en el futuro, las
expectativas, los miedos a la enfermedad,
la pobreza, a no ser capaz...);
cómo vivimos el día a día
(la actitud cotidiana, el estrés, la alimentación,
el ejercicio físico...); así
como las relaciones con los demás.

Salvo en los casos en que médicamente
está bien indicada, como
en la menopausia precoz, sea ésta
por los motivos que fuere, creo
que como médicos y médicas debemos
preguntar a la mujer que
nos consulta, si se da el caso de
que lo pida, por qué quiere usar
hormonas en ese momento de su
vida. Hay que analizar juntas esos
motivos, informar sobre los riesgos
que conlleva para su salud el
uso de la THS a largo y medio plazo.
Dar otro tipo de indicaciones
más naturales que ayuden a transitar
este ciclo mejorando los
síntomas. Y, por descontado, no
indicar terapia hormonal en la menopausia
en ningún caso sin patología
o en ninguna mujer que
transite una menopausia natural.

+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

separador

Tienda El Salto