MEDICAMENTOS: EL ENDURECIMIENTO DE LAS PATENTES SOBRE FÁRMACOS CHOCA CON LA PRODUCCIÓN DE MEDICINAS MÁS BARATA
El pulso entre patentes y genéricos

En el mes de mayo, varios acontecimientos han
vuelto a poner de actualidad el conflicto entre la
industria farmacéutica, la producción de genéricos
y el acceso universal a los medicamentos.

24/05/07 · 0:00
Edición impresa

Los medicamentos genéricos contienen
los mismos componentes que
los medicamentos patentados, pero
al no tener gastos de publicidad, seguridad
ni investigación su precio final
es mucho menor. A mediados de
mayo, un Proyecto de Ley para la
aprobación veloz de genéricos en
EE UU provocó fuertes críticas por
parte de la industria farmacéutica.

En las dos semanas precedentes, varios
acontecimientos tensaron el pulso
que se libra entre la industria farmacéutica,
que argumenta que las
patentes aseguran las inversiones en
investigación y la innovación, y los
países y organizaciones que defienden
el acceso universal a los medicamentos
mediante su abaratamiento.

MÁS PATENTES,
¿MÁS INNOVACIÓN?

El presidente de la patronal de los laboratorios
farmacéuticos españoles,
Farmaindustria, Antoni Esteve, sostiene
que si no existiera una legislación
en materia de patentes que protegiera
los derechos de la industria
no habría innovación ni investigación
en fármacos, ni para los países
pobres ni para los ricos.

Sin embargo, Javier Sancho, portavoz
de Médicos sin Fronteras, explica
a DIAGONAL: “Cada vez hay
más estudios que demuestran que
aunque la protección de patentes se
ha incrementado durante los últimos
15 años, la tasa de innovaciones ha
disminuido, con un aumento del número
de medicamentos réplica que
aportan poco o ningún nuevo beneficio
terapéutico”.

Como muestra, dos datos: una investigación
publicada en abril de
2005 por la revista Prescrire concluyó
que de los 3.096 nuevos productos
aprobados en Francia entre 1981
y 2004 el 68% no aportaban nada
nuevo con respecto a preparaciones
ya existentes. En Canadá, sólo un 5%
de todos los nuevos medicamentos
patentados se pueden catalogar como
innovación, de acuerdo con la
publicación British Medical Journal.

EL ÓRDAGO DE LA INDUSTRIA

El pasado 7 de mayo, Farmaindustria
propuso al Gobierno español
invertir 300 millones en investigación
de enfermedades raras en los
próximos cinco años. Como contrapartida
a la ‘filantrópica’ oferta, pidieron
que se endureciera la protección
sobre las patentes de fármacos
para homologar la legislación
española con la europea.

En el Estado español existen dos
tipos de patentes sobre los medicamentos:
de procedimiento y de
producto. La primera, que se aplica
sobre los medicamentos patentados
antes de 1992, dura diez años
frente a los veinte de la segunda.
Los laboratorios piden que se alargue
ese período de protección para
frenar la entrada de genéricos en
un país que califican de “paraíso”
para su producción.

La ministra de Sanidad, Elena
Salgado, se lamentó ante la oferta de
Farmaindustria de las contraprestaciones
pedidas para investigar enfermedades
que afectan a tres millones
de españoles, reiteró su compromiso
para potenciar la producción de estos
de fármacos, y recordó que los
genéricos representan sólo el 8% del
gasto farmacéutico en el Estado español,
“una cifra muy inferior a la de
otros países europeos”.

LA LECCIÓN DE BRASIL

Justo el fin de semana antes de la
maniobra de Farmaindustria, el Gobierno
brasileño había decidido suspender
la patente del fármaco para
el sida Efiravenz, de la multinacional
farmacéutica Merck, como ya lo hiciera
Tailandia con muy buenos resultados
en noviembre de 2006 (las
más de 66.000 ampollas de este medicamento
importadas este año permitirán
tratar a 20.000 tailandeses
más por el mismo coste). En Brasil,
ya han anunciado la importación de
un genérico fabricado en India casi
cuatro veces más barato. El presidente
Luiz Inacio Lula da Silva firmó
la llamada ‘licencia obligatoria’,
una fórmula consensuada por todos
los países miembros de la Organización
Mundial del Comercio
(OMC) en la Declaración de Doha
de 2001, que permite a los países
obviar las patentes cuando sea necesario
para garantizar la salud pública.
Sin embargo, bajo una forma
común de amnesia internacional,
algunos países, como India o
Tailandia, son penalizados por llevar
a cabo estas prácticas legales
de lucha contra las políticas monopolizadoras
de fijación de precios
de las farmacéuticas.

EN ‘SEGUNDA LÍNEA’

Como instigado por la iniciativa brasileña,
el ex presidente estadounidense
Bill Clinton anunció, un día
después, sendos acuerdos con dos
compañías indias de medicamentos
genéricos para recortar los precios
del tratamiento contra el sida con
fármacos antirretrovirales de ‘segunda
línea’ en 66 países empobrecidos.

Desde principios de esta década,
la competencia entre productores de
genéricos ha logrado que medicamentos
antirretrovirales de ‘primera
línea’, de calidad y bajo coste, llegaran
a los países más castigados. Los
pacientes desarrollan, no obstante,
una resistencia natural a estos medicamentos
y hay que probar con nuevos
fármacos de segunda línea. De
nuevo, las poblaciones de los países
más pobres están lejos de poder costearse
estos fármacos con los que se
trata el sida en los países del ‘primero
nosotros’, el Primer Mundo.

JUICIO PENDIENTE
EN INDIA

Un tribunal de Madrás, al sur de
India, sentenciará, posiblemente en
junio, el caso de la farmacéutica suiza
Novartis, que defiende la derogación
de algunos aspectos de la Ley
de patentes de 1970 que rige en este
país, con el objetivo de lograr la patente
para un medicamento contra
la leucemia, 15 veces más caro que
su genérico. La polémica Ley, más
laxa que las aprobadas recientemente,
es la que ha permitido a
India convertirse en el primer productor
de genéricos del mundo, lo
que le ha valido el sobrenombre de
‘la farmacia de los pobres’.

El caso ha despertado una enorme
expectación por el precedente
que puede sentar. Mientras que los
activistas por un acceso universal
a los medicamentos han realizado
una fuerte campaña mediática y
de movilización, la multinacional
confía en ganar con el ex ministro
indio de Justicia Shanthi Bhushan
como abogado.

Una decisión trascendental
_ El caso entre Novartis
y el Gobierno indio se
ha convertido ya en el
símbolo del enfrentamiento
entre farmacéuticas
y productores
de genéricos, poderosos
y oprimidos, aunque
la próxima resolución
del juicio tendrá
consecuencias más
que simbólicas.
Si Novartis gana el
caso, y se cambia la
ley, podrán registrarse
medicamentos en
este país con tanta
facilidad como en los
países ricos. «Esto significará
que los productores
indios
podrán producir
menos versiones
genéricas de medicamentos
durante los
cerca de 20 años de
vida de las patentes,
e India no podrá suministrar
medicamentos
baratos a otros países
en desarrollo», comentan
a DIAGONAL desde
Médicos sin Fronteras.

Los primeros
efectos: los fabricantes
indios se muestran
reacios a empezar a
producir los medicamentos
más nuevos,
porque temen que la
producción tenga que
paralizarse si se conceden
las patentes.

Tags relacionados: Sanidad Industria farmacéutica
+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

separador

Tienda El Salto