PSICOLOGÍA // LA UE Y LA GESTIÓN EMPRESARIAL DE LA SALUD MENTAL EN EL TRABAJO
Pon una gran sonrisa cuando te despidan

El autor repasa las tesis de una comisión de la UE creada para “promocionar la salud y el bienestar en el trabajo” y las compara con las del pensamiento positivo estadounidense.

- Hacia un nuevo ’nosotros’

25/04/11 · 14:10
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Ilustraciones de portada y artículo: Gloria Vilches

La Unión Europea no sólo
impone severas purgas al
estado del bienestar
en materia
de pensiones, empleo
o derechos sociales, también se preocupa
por la salud mental de los europeos
.
Junto a los severos comisarios
encargados de hacer cumplir
los dictados de San Mercado, la UE
creó en 2008 una comisión de psicólogos
y probos funcionarios para
redactar el llamado Pacto Europeo
por la Salud Mental y el Bienestar
.

Los documentos y recomendaciones
que publican son tediosos y tópicos.
Tienen un estilo burocrático
con los mismos vicios que las encíclicas
vaticanas: son textos de instrucciones
generales sobre cómo
disminuir suicidios, prevenir ansiedades
o mejorar el estrés laboral,
con pretensiones de ser aplicadas
por igual en sociedades tan diversas
como Alemania, Grecia o
Portugal.

PSICÓLOGOS. Bienestar en el lugar de trabajo.

El pasado mes de marzo la reunión
de esa comisión tuvo como tema la
Promoción de la Salud y el
Bienestar en el Lugar de Trabajo
.
Junto a los habituales miembros de
la oficina europea, esos días fue invitada
a participar la Federación
Europea de Asociaciones de Psicólogos
.
Todos juntos parieron unos
exhortos al diálogo y la democracia
empresarial que complementan
la ideología del pensamiento
positivo que sirvió en EE UU para
individualizar los despidos alejando
cualquier respuesta colectiva.
Esta ideología, por su inconfundible
aroma norteamericano, necesita
un envoltorio de “comunicación
democrática en la empresa”
,
con el objetivo de vencer los restos
de saber común y escepticismo
que aún conservan los trabajadores
europeos.

ROE Y ALICIA. ¿Democracia y diálogo en las empresas?

A pesar de la que está cayendo en
forma de sufrimientos mentales secundarios
al paro y la incertidumbre,
el conferenciante estrella del
congreso, Robert Roe, se descolgó
con unas propuestas para poner en
marcha unos programas de “prevención
de la salud mental que provean
a las empresas de instrumentos
que midan la relación entre la
salud mental y la calidad laboral”.
Trabajo que sobreentiende que en
las agendas gerenciales figura el
bienestar mental de sus empleados
y no el monocorde interés en mejorar
las ganancias mediante “redimensionalizar”
servicios( despidos
y subcontratas) o exigencias de autoexplotación
extrema de los trabajadores.

Ante las melifluas propuestas
de Roe, que pide a los gerentes
que cedan su poder a la autogestión
para “trabajar la prevención en salud
mental
, a través de la asignación
de puestos de trabajadores, supervisores
y directivos en un clima
de diálogo negociado“
, uno echa en
falta la sinceridad de Jack Welch
–apodado Neutron Jack– que, tras
despedir a 112.000 trabajadores de
la General Electric, prometió
en un
discurso memorable seguir despidiendo
cada año el 10% restante
para
que todo el mundo supiese que
había que rendir al máximo, multiplicar
la productividad y vender individualmente
la contribución de
su trabajo al beneficio de los accionistas
de la empresa.

Roe, como
Alicia, parece vivir en un país alejado
de esos cálculos empresariales
de ganancias que presiden, por definición,
las lógicas gerenciales y
habitar en una tierra de armonía
donde gerentes, trabajadores y accionistas
dialogan democráticamente
sobre cómo gestionar la crisis

mediante “la reasignación y reestructuración
de los puestos de
trabajo (work redesigning) y la
apertura de una transparencia comunicativa
que tienda –nada menos–
que a una democracia organizacional
(workplace democracy)”.

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SONRÍE O MUERE. Psicología positiva en la crisis económica.

La ensayista estadounidense
Barbara Ehrereich
en su excelente
Sonríe o Muere describe cómo la
psico-gestión de la crisis económica
en EE UU ha logrado que millones
de parados acepten despidos y subempleos

(un camarero puede darte
una tarjeta de ingeniero informático)
con la imposición del pensamiento
positivo como ideología dominante.
La visita a España, también
en el pasado mes de marzo, de
Martin Seligman, autor estadounidense
de libros de ventas millonarias
sobre el aprendizaje del optimismo
y gran teórico de esas terapias,
con entrevista en El País incluida,
anticipa que por ahí vendrá
nuestro futuro, por lo que bueno será
conocer de qué va el pensamiento
positivo de Seligman y no la democracia
empresarial de Roe.

La psicología positiva de
Seligman es un sistema bastante
tosco.
Su formulación más pretenciosa
es una ecuación: H= f(S,C,V).
Es decir, que la felicidad (happiness)
depende menos de la situación
de partida (S) o las circunstancias
(C) junto a (V), los factores que
están bajo tu control voluntario.

Poco importa que vivamos en un mundo bueno o malo, los factores
cognitivos
que están bajo el control
del pensamiento son lo que pueden
convertir en feliz un trabajo atroz
o
una situación penosa, si somos capaces
de “hacerlo fluir” (Seligman
enseña en unas semanas). Una teoría
tan magra logra su éxito al articularse
como un idealismo pragmático
que facilita técnicas para sobrevivir
en la jungla social.

La psico-gestión de la
crisis en EE UU ha
permitido que millones de
personas acepten
despidos y subempleos

REUBICARSE. ¿Quién se ha llevado mi queso?

Escrito por otro psicólogo estadounidense,
Spencer Johnson, el libro
¿Quién se ha llevado mi queso? es
una de las ‘biblias’ de la psicología
de Seligman. Muchos monopolios
americanos regalaron a sus trabajadores
esta obra, que vendió 19
millones de copias
, antes de anunciarles
que iban a ser los siguientes
en recoger sus efectos personales y
llegar a casa con la típica caja de
cartón con las fotos de los niños.

El texto cuenta la historia de unos ratones
que descubren, cuando llegan
a su base de aprovisionamiento,
que su queso ha desaparecido.
Algunos ratones se quedan allí lamentándose,
tratando de comprender
qué ha pasado y buscando porqués.
Otros, los supervivientes, exploran
el laberinto y encuentran
otros quesos mejores que el primitivo.
La moraleja fue creída y aceptada
por la multitud de americanos
despedidos de unas empresas que
ofrecían charlas
, terapias o servicios
de coaching, en lugar de seguros
de paro
. Estas charlas generaban
una cosmovisión de la realidad
que permitía ‘reubicarse’ y aceptar
sin quejas trabajos de lavacoches
por horas.

DESPIDOS. Trabaja y reza más

En EEUU no necesitaban comisiones
gubernamentales como en
Europa porque el pensamiento positivo
se impartía ya en lugares como
las macroiglesias de los telepredicadores
y los servicios de lucha contra
el cáncer
. Roger Ziegler gritaba ante
12.000 feligreses: “Si te han despedido
no le eches la culpa a nadie: trabaja
más y reza más”.
Fetiches en
forma de ositos o lazos otorgan un
carácter positivo a la “experiencia”
del cáncer, llegando a aberrantes declaraciones
del tipo “mi cáncer fue
una suerte”.

Naturalmente, los despidos
masivos no crean un buen clima
de trabajo, sino más bien un
realismo “pesimista” que durante los
primeros años de la crisis hizo disminuir
la producción en EE UU. Los gerentes
llegaron a hablar de sabotaje
colectivo contra la empresa (“para lo
que me queda dentro, vagueo”). Los
consultores llamados para resolverlo
decidieron etiquetarlo como ‘depresión
colectiva’.
Como solución propusieron
contratar unos cuantos especialistas
en pensamiento positivo
que recreasen la confianza en que la
empresa buscaba lo mejor para todos
y que incluso el despido podía
llegar a ser una oportunidad de mejorar.

De nuevo el título de algún libro
de autoayuda generó millones
en ventas. El pensamiento “me despidieron
y eso fue lo mejor que me
podía pasar”
resulta inconcebible
para el sentido común, cuya represión
va incluida en el programa con
fórmulas como “aléjese de los aguafiestas
y de las energías negativas”.
Purgar las empresas de gente negativa
es otra práctica común
. La propia
recesión económica se teoriza
como pecado contra el pensar en
positivo, como un brote colectivo
de pesimismo.

La receta estadounidense para
alejar el riesgo de cualquier respuesta
colectiva ante la crisis
fue
entonces trabajar en uno mismo,
dotarse de nuevas competencias
técnicas (máster) y sobre todo mucha
motivación y espíritu emprendedor
para –como los viejos buscadores
de oro– encontrar yacimientos
de empleo evitando “pensadores”
o “llorones”.

Desde esa perspectiva,
ser parado parece algo
voluntario
, debido a actitudes victimistas.
Así, las tasas de paro parecen
una alucinación que nada tiene
que ver con cada parado concreto y
los ricos parecen tales por su arrojo
y tesón frente al riesgo.

AUTOENGAÑO. Ciegos ante la lógica del beneficio.

La comisión de la UE para el bienestar
y la salud mental critica ese
mundo empresarial americano por
su excesivo liberalismo y el pensamiento
positivo por ingenuo, pero
sus presupuestos elevan el nivel de
autoengaño inventando una ideología
de “democracia empresarial”
que opaca la relación real de provecho
y dominio que preside la lógica
empresarial
frente a la crisis.

Naturalmente, aquí como allí, la
indefensión del trabajador frente a
las grandes corporaciones es la norma,
y cuando los de arriba deciden
cerrar una empresa por falta de beneficios
no hay democracia laboral
que valga. Sólo cabe mejorar el capital
psico-técnico de cada uno y
competir mejor equipado por ese
bien escaso llamado salario.

Para
no ir muy lejos, así lo reflejan los
trabajos realizados en Murcia por
Rafael Piqueras y Alberto Rodríguez,
que publica la revista de
Psicología del trabajo y organizaciones,
que confirman las virtudes
del pensamiento positivo: muestran
cómo los optimistas “pasan menos
tiempo en el paro” porque logran
un alto nivel de motivación.


SONREIR O AUTOCULPARSE

“En EE UU e incluso en el Reino
Unido, una ‘actitud positiva’ es
obligatoria en el trabajo. Pueden
despedirte por tener una ‘mala
actitud’, lo que supone un nuevo
nivel de intimidación por parte
del empleador”, explica la feminista
Barbara Ehrereich, autora
de Sonríe o muere: cómo el pensamiento
positivo ha engañado
a América y al mundo
. Ehrereich
conectó el pensamiento positivo
de las organizaciones de lucha
contra el cáncer
, que conoció de
cerca porque tuvo un cáncer de
mama, con la psicología positiva
usada para gestionar la crisis
:
un cáncer o un despido constituyen
oportunidades en este
marco
. En lugar de mirar a los
aspectos sistémicos de los problemas,
se pone el foco en los
personales, dentro de la ideología
de la auto-inculpación
.

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Tags relacionados: laboral Número 148 Salud mental
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comentarios

1

  • |
    anónima
    |
    26/04/2011 - 1:03pm
    ¿Cómo hacerse uno estúpido en un par de semanas? La formación-positiva que viene de los USAmérica, genera una culpa individual. Cada uno es libre de rezar al dios que más le convenga. Eso sí, no busques a tu compañero/a, para organizar acciones conjuntas. Eso sería generar conflicto social y está muy mal visto. Tú eres tu propio empleador, nadie tiene la culpa de tus problemas, sólo tú. El sentido religioso de la culpa baña la cultura laboral de las sociedades avanzadas, los mensajes de auto-ayuda compiten con los diferentes formatos de las bíblias impresas por prácticos mercados del enriquecimiento personal de telepredicadores mediáticos. La cegera voluntaria que produce el autoengaño programado para convertirnos en ingenuos competidores en una loca carrera por el enriquecimiento posible dentro del sueño alucinado de los buenos empresarios que nos traen el cielo consumista, a todos y cada uno de nosotros, siempre que nos volquemos con arrojo y tesón en el riesgo productivo. Aquella inclinación de la espalda que antes nos mostraba la cultura nipona, se extiende como una nube mágica. Ahora, con la auto-inculpación colectiva todos nos convertimos en memos integrales llamados a seguir a los Hare-Krisna con una gran sonrisa, dispuestos a pelear por una migaja para el consumo. Pues no, esto no es nuevo ni mucho menos. Con otras palabras la ideología dominante ha programado palabras de consuelo para las inmensas mayorías que padecen sus ánsias de riqueza y sus lujuriosos vícios. En nuestro caso, la burguesía actual, se aterra cada vez que intuye respuestas obreras -proletarias- ciudadanas, a sus constantes reciclajes dentro de sectores productivos en distintas áreas geográficas. Esto no tendrá fin, hasta que la organización que todos podemos poner en pié, nos permita salir de la culpa y nos convirtamos en humanos-pensantes. Ataquemos sus archivos, donde nos tienen endeudados, incrustemos en sus ordenadores los virus-troyanos, que borren hipotecas, deudas con los bancos, impuestos,... todo lo que les hace fuertes contra nuestra debilidad. Nosotros si podemos. No tenemos nada que perder. Debemos conseguirlo todo AHORA.
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