EE UU // EL GOBIERNO RENUNCIA A PROPORCIONAR UN PLAN PÚBLICO DE SALUD PARA TODA LA POBLACIÓN
El paso atrás de Obama ante la esperada reforma sanitaria

La promesa del presidente
de los EE UU de reformar
la sanidad, en el único
país industrializado del
mundo sin cobertura
universal, se desvanece.
El “Yes, we can” retrocede
ante el poder de las
aseguradoras médicas.

06/02/10 · 12:05
Edición impresa

La reforma del sistema sanitario estadounidense
fue un punto central
en la campaña electoral de Barack
Obama
. En noviembre de 2009, la
Cámara de Representantes aprobó
una versión del anteproyecto de ley
para una reforma, que fue seguida
por la aprobación de la versión del
Senado el pasado 24 de diciembre,
en esta cámara los demócratas acaban
de perder la mayoría absoluta.
Si bien no se conocerá el proyecto
definitivo hasta que finalice la negociación
entre ambas cámaras (que
ahora deberán armonizar ambos
textos en uno sólo o ponerse de
acuerdo en aprobar una de las dos
versiones), la posibilidad de un plan
público de salud para el pueblo estadounidense
ya ha quedado descartada,
lo que podría explicar parcialmente
la decepción de buena parte
de las bases y votantes del partido
demócrata. La sanidad universal,
promesa electoral de Obama muy
aclamada por buena parte de los medios
de comunicación
, se convertirá
finalmente en una obligación jurídica
de comprar un producto privado:
la ciudadanía deberá adquirir uno de
los seguros médicos que ofrecen muchas
de las compañías aseguradoras
que operan en el país. Todo ello a pesar
de que Obama y el vicepresidente
Biden se expresaron en contra de
esta medida hace un año. A partir de
ahora, quien no obtenga una póliza
médica recibirá una multa.

El Gobierno de EE UU ha renunciado
también, como explica el catedrático
de Ciencias Políticas y Políticas
Públicas Vincenç Navarro, a
la medida muy popular de financiar
la reforma con los impuestos sobre
los grupos más pudientes. Gana terreno,
por el contrario, la propuesta
republicana de que la expansión
de la cobertura a las personas sin
prestaciones médicas se realice a
base de aumentar los impuestos de
los trabajadores que tenían un aseguramiento
colectivo, lo que penaliza
a los colectivos de trabajadores
mejor organizados.

En el único país industrializado del
mundo que sigue sin contar con una
asistencia sanitaria universal, los
conservadores y las aseguradoras,
que con la reforma verán ampliado
su mercado, se han opuesto de manera
ferviente a la opción pública,
que temen pueda servir de ‘caballo
de Troya’ para sustituir el modelo actual
de pagadores múltiples por un
modelo de pagador único (single-payer),
un seguro social universal. Este
último, que viene siendo reivindicado
desde hace tiempo por diferentes
asociaciones de profesionales médicos
y colectivos de los movimientos
sociales, ha pasado a ser un tema del
que los políticos han evitado hablar
durante los meses que ha durado el
debate de la reforma sanitaria. En
mayo de 2009, ocho activistas fueron
detenidos durante una vista que celebraba
la Comisión Financiera del
Senado sobre la reforma sanitaria.
Esta vista incluía un panel de invitados
de 41 expertos, entre los cuales
no se encontraba ningún representante
de las asociaciones médicas
que defienden el sistema de pagador
único, a pesar de que habían solicitado
una invitación de forma insistente.
El suceso ha pasado a ser conocido
como el caso de Baucus 8.

La OMS, en su Informe sobre la
salud en el mundo 2000 - Mejorar el
desempeño de los sistemas de salu
d,
dice que los objetivos de los sistemas
sanitarios deben ser la buena salud,
la receptividad ante las expectativas
de la población y una contribución
financiera justa. Sin embargo,
en EE UU cada año mueren 100.000
personas por no poder sufragar los
gastos de los servicios sanitarios, según
un estudio de la Universidad de
Harvard. Unos 47 millones de estadounidenses
carecen de cobertura
médica por ser rechazada por las
compañías aseguradoras, por no poder
pagar una póliza privada o por
no cumplir con suficientes requisitos
para entrar en uno de los programas
médicos que ofrece el Estado a determinados
grupos. Un dato más: la
bancarrota por el alto precio de las
facturas médicas conforma la primera
causa de quiebra personal.

A la hora de intentar explicar el
motivo de estos datos en el país que
es considerado primera potencia
económica, la mayoría de expertos
no dudan en señalar hacia el poder
de las compañías de seguros privados,
que mueven un negocio de
400.000 millones de dólares al año.
Las mismas compañías que controlan
el sistema sanitario invierten también
grandes sumas de dinero para
financiar las campañas electorales
de los candidatos (seis millones de
dólares en el caso de la campaña de
Barack Obama). Hace unos días aparecía
en los titulares de varios medios
de comunicación la decisión del
Tribunal Supremo de eliminar restricciones
en la financiación privada
de las elecciones, por lo que no resulta
difícil interpretar que la influencia
de este sector seguirá creciendo, no
sólo en la financiación de las carreras
políticas sino además ejerciendo
presión como potentes lobbies.

LAS POSIBILIDADES DE TENER COBERTURA SANITARIA EN ESTADOS UNIDOS

Si eres ’pobre’

Si puedes demostrar, según
los requisitos del Estado,
muy bajos ingresos los planes
públicos principales
son Medicare y Medicaid:
para personas mayores de
65 años (con suficiente historial
laboral), personas con
alguna discapacidad, indígenas
y nativos de Alaska,
en algunos casos.

Como empleado

Seguro privado costeado (total o
parcialmente) por el empleador:
para personas empleadas por
cuenta ajena, según la antigüedad
en el puesto y el tipo de
contrato. No todos los empleadores
lo ofrecen. Suele tratarse
de una cobertura general (con
‘agujeros’ según las necesidades
de cada persona) y se cancela
al perder el empleo.

Autónomo

Seguro privado abonado
de forma individual: para
trabajadores autónomos y
personas que no entren en
las categorías anteriores.
La póliza aseguradora
debe antes valorar y aprobar
si el posible cliente es
aceptable, según su edad,
sexo e historial clínico,
entre otros requisitos.

CLAUDIA CHAUFAN, DEL GRUPO DE MÉDICOS PARA UN PROGRAMA NACIONAL DE SALUD

Más de 17.000 profesionales de la salud defienden
desde 1989 en Médicos para un Programa Nacional
de Salud un seguro social universal y público.

Claudia Chaufan es médica, socióloga
y vicepresidenta de la Alianza de
Médicos de California, la división californiana
del grupo Médicos para
un Programa Nacional de Salud
(Physicians for a National Health
Program), una organización de
17.000 médicos, estudiantes y profesionales
de la salud que desde 1989
defienden un seguro de salud universal,
público y sin fines de lucro.

DIAGONAL: ¿Cómo se explica que
el gasto en sanidad de EE UU duplique
el de otros países industrializados
y, sin embargo, esté a la cola de
estos en la media de esperanza de
vida y cuente con los índices más altos
en mortalidad infantil?

El sistema
actual es un modelo de pagadores
múltiples con fines de lucro: es decir,
se dan servicios médicos a través
de las compañías aseguradoras.
El motivo principal por el que hay
un gasto en salud tan elevado son
los gastos administrativos excesivos
y la burocracia. Cada paciente tiene
un tipo de seguro distinto. Cada seguro
conforma un grupo de papeles
diferentes y cada médico debe negociar
con cada aseguradora para
poder justificar lo que recomendó a
cada paciente. Todo este papeleo es
lo que llamamos gasto administrativo.
El sistema estadounidense gasta
de 30 a 40 centavos por dólar moviendo
papel. Otro motivo es que
aquí se pagan los precios más altos
del mundo por unos servicios que
en otras partes cuestan mucho menos.
Los médicos y hospitales se han
convertido en empresarios.
Algunas personas tienen un seguro
privado a través de sus empleadores.
Otras compran un seguro de
forma individual. El 62% de la gente
que se declara en bancarrota lo hace
por culpa de los servicios médicos.
Lo más interesante es que de
ese 62% que se declara en quiebra,
el 78% tiene un seguro de salud. El
problema es que el seguro no cubre
suficientes necesidades porque está
lleno de agujeros.

¿Qué es lo que impide que se
pueda implantar el modelo de asistencia
sanitaria universal, de un pagador
único y público, conocido como
sistema single-payer?
 Hay que seguir el trayecto
que recorre el dinero y ver dónde
va a parar el de las aseguradoras y
las compañías farmacéuticas: a los
bolsillos de los legisladores, de los
senadores y del presidente. Obama
era un activista comunitario que defendía
el modelo de pagador único.
Cuando consiguió el Senado, la
Cámara de Representantes y la
Casa Blanca, cambió de idea. Entre
otros motivos, porque las corporaciones
multinacionales le han dado
dinero, a él y a los legisladores de
su partido. Y los políticos clave en
todo este debate de reforma sanitaria,
nombrados por el presidente
para, por ejemplo, presidir los comités
donde se decide el destino de
millones de personas, como el senador
Max Baucus, han recibido
sumas millonarias del lobby medico-
farmacológico. Y en este país todo
esto es legal.

¿Se puede entonces decir que los
anteproyectos de ley que se han
aprobado hasta ahora beneficiarán
más a las compañías aseguradoras
que a la población?
 Totalmente. Esto no es un
derecho a la salud. Esto es venderse
a las compañías aseguradoras porque
les garantizan millones de clientes.
Quien no quiera o pueda comprar
una póliza tendrá que pagar
una multa. Dicen que darán subsidios
a quien no pueda comprar un
seguro, pero esos subsidios vendrán
de los impuestos. Lo van a sacar de
un bolsillo para dártelo en el otro.
Además, habrá que probar que se es
suficientemente pobre para no poder
pagarlo. Habrá que ir a un tribunal,
con un abogado, para demostrar
que no se puede pagar. ¿Pero si
no tienes dinero para pagar un seguro,
cómo vas a pagar a un abogado?
Es maquiavélico. Te pone entre
la espada y la pared.
Lo interesante es que los políticos
en este país han convencido a muchos,
aunque no tantos como la
prensa oficial quiere hacerte creer,
de que los problemas sociales se resuelven
yendo de compras, como si
lo que faltase fuese competitividad.
Además, las personas empleadas
por cuenta ajena no podrán elegir
su seguro sino que tendrán que conformarse
con el seguro que escoja el
empleador, con las características
de la cobertura que elija éste, que es
la situación que ya se estaba dando.
Y si pierden el empleo, se quedarán
sin ese seguro médico y tendrán que
salir de compras.
La propuesta de los demócratas ha
sido mantener el sistema cuya base
es el seguro de salud con fines de lucro
para cubrir necesidades básicas.
Obama dice que al final lo han dejado
así para que te puedas quedar con
tu plan si te gusta. Lo que no dijo es
que si no te gusta, tendrás que quedártelo
igual. No hay elección. Esa
explicación no me convence. Se trata
de un paso atrás en el derecho a la
salud: las aseguradoras tienen un poder
económico, ergo, un poder político,
extraordinario en este país.

¿Cómo afecta que no se
lleve a cabo esta reforma
del sistema sanitario a la
salud y los derechos de las
mujeres? 
Dentro de las reformas
y cambios que se
están introduciendo, el
aborto ha quedado explícitamente
fuera de ellas.
Las mujeres, durante la
época reproductiva, tenemos
más gastos que los
hombres. Ahora, por ley,
las aseguradoras no
podrán cobrar más por ser
mujer. Pero los gastos que
no entren en el paquete
básico se los tendrán que
costear las mujeres de
todos modos. El hecho de
que una necesidad no
entre en el paquete no significa
que no vaya a existir
esa necesidad. Las mujeres
siempre salen mal
paradas con estas cosas,
sobre todo las mujeres
pobres, porque las mujeres
de una cierta condición
económica nunca
dejaron de practicar una
interrupción voluntaria del
embarazo o atender sus
necesidades, sean las que
fueren. Este país tiene un
índice de embarazos no
deseados mucho más elevado
que el europeo porque
prohíbe que el dinero
público se destine a programas
de educación
sexual, a menos que sólo
hablen de abstinencia.

Tags relacionados: Barack Obama Número 119 Sanidad
+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

separador

Tienda El Salto