SALUD SEXUAL: EN 1960 SE PONÍA A LA VENTA EN EE UU ENOVID, PRIMER ANTICONCEPTIVO HORMONAL
Medio siglo de píldora anticonceptiva

La píldora anticonceptiva
supuso el inicio de
una revolución sin
precedentes. Siempre
rodeada de polémica,
hoy sigue siendo uno de
los anticonceptivos más
usados en el mundo.

, Madrid
07/07/10 · 7:00
Edición impresa
JPG - 64.2 KB
 
Ilustración: Irene Cuesta.

El principio es simple: dos hormonas,
generalmente estrógeno y progestina,
se combinan para alterar el
ciclo menstrual impidiendo la ovulación.
El resultado, sin embargo, hizo
historia. El 9 de mayo de 1960 la
Food And Drug Administration de
EE UU aprobaba el primer anticonceptivo
oral hormonal: Enovid. Desde
entonces, y según Women Deliver,
más de 215 millones de mujeres
lo han usado en algún momento de
su vida y se ha convertido en el anticonceptivo
más usado en todos los
continentes, menos en Asia y África.

“Separar el sexo de la reproducción
de forma efectiva supuso un hito
sin precedentes y permitió elaborar
un nuevo discurso sobre la sexualidad
femenina”, recuerda Ana Estébanez,
trabajadora social con más de
30 años de experiencia de la Federación
de Planificación Familiar
Estatal
. Pero la revolución no fue sólo
sexual –al inicio, tanto en EE UU
como en Europa, sólo podía recetarse
a mujeres casadas con el permiso
de sus maridos–, sino que permitió
que las propias mujeres organizaran
sus vidas y dispusieran de su tiempo,
eligiendo el número de hijos que querían
tener y cuándo. “Fue el primer
método que otorgó el control a la mujer,
y eso la convirtió en un icono”,
ahonda Gracia Moreta, de la Escuela
Andaluza de Salud Pública.

No todo fueron parabienes. Más
allá de su conveniencia o su papel en
la liberación de la mujer (que no hubiera
sido posible si el invento no se
inscribiera en un periodo de fuertes
reivindicaciones feministas), las primeras
píldoras contenían unas dosis
tan altas de hormonas –hasta siete
veces más estrógenos de lo habitual
hoy– que sus efectos secundarios
fueron bien visibles. De hecho, fue el
primer medicamento con receta en
incluir información sobre sus riesgos
y efectos secundarios en EE UU.

Sobre los efectos adversos

Aún hoy, estos efectos son tema de
discusión
. Algunos de los más graves:
problemas vasculares, cambios
en los factores de coagulación o aumento
de los adenomas (tumores benignos)
hepáticos. También se han
reportado quejas sobre dolores de
cabeza, cambios de humor, depresión,
retención de líquidos o sensibilidad
mamaria. De hecho, la píldora
tiene un alto índice de abandono,
más del 25% en los primeros meses y
del 40 al 75% el primer año. El Kinsey
Institute publicó recientemente un
estudio en el que evalúa el efecto de
los anticonceptivos hormonales sobre
los niveles de andrógenos, y aunque
los resultados muestran cierta
correlación entre un descenso de estos
niveles y el de la libido, la conclusión
es que las mujeres no responden
por igual a la administración de
hormonas y que es necesario seguir
realizando estudios de este tipo. La
Sociedad Española de Contracepción
también reconoce que la mayoría
de los estudios tienen un marcado
enfoque reproductivo y que es
necesario incorporar otros factores,
aunque sí que menciona efectos beneficiosos
de las hormonas más allá
de la anticoncepción.

En España hubo que esperar algo
más que en el resto de Europa para
tener la píldora: aunque desde 1970
se recetaba Eugynon para el ‘reposo
ovárico’, ningún preparado hormonal
se dispensaría como anticonceptivo
hasta 1978, año en que fue derogado
el artículo 416 del Código Penal,
que establecía penas de arresto
mayor y multa para la información,
propaganda o venta de cualquier método
o producto destinado a evitar la
procreación. “Hasta entonces, el método
por excelencia había sido la
marcha atrás y, en algunos casos, los
métodos naturales como el Ogino,
aunque éstos se restringían a personas
muy formadas, generalmente relacionadas
con la práctica médica”,
recuerda Estébanez. “La implantación
de la píldora en España fue muy
lenta. Diez años después de su aprobación
seguía siendo muy desconocida”,
continúa.

Quizá por eso España es el único
país europeo en el que el uso del preservativo
supera al de la píldora: un
32% de las mujeres entre 15 y 44
años se deciden por este método
frente al 18% que lo hace por la píldora.
“Muchas mujeres no quieren
medicarse”, reconoce Estébanez.
“Además, influyen otros factores como
el económico. A pesar de que los
anticonceptivos son reconocidos por
la ONU como parte de los mínimos
necesarios para un sistema nacional
de salud, la administración pública
no financia una gran parte de ellos,
por lo que el coste suele recaer en la
mujer o las exigencias de administración
diaria. También hay mujeres
que entienden que la sexualidad es
una responsabilidad de la pareja y
eligen métodos de barrera, como el
preservativo, como una decisión planificada
y compartida”.
“La anticoncepción masculina-> es
una idea que lleva mucho tiempo
dando vueltas”, reconoce Vicente
Barragán, médico de planificación
familiar y miembro también de la
Federación de Planificación Familiar
Estatal. “Su adopción dependerá de
las administraciones públicas y de la
actitud de la sociedad. Existen ya varias
propuestas, algunas muy avanzadas,
pero si los varones no dan un
paso adelante va a ser muy difícil que
la industria financie estas investigaciones.
Para ello es necesario, entre
otras cosas, que la Administración
los contemple en sus protocolos”.


Miedo a la promiscuidad

El debate sobre la
moralidad de la píldora
y si alentaba
o no la promiscuidad
femenina surgió
junto con su
aprobación. En Estados
Unidos, según cuenta
la revista Time, varios periódicos
se preguntaban si no se
estaría yendo hacia la anarquía
sexual; y, en 1967, un
artículo de la propia revista
‘zanjaba’ la discusión: “El consenso
entre médicos y sociólogos
es que la mujer que es
promiscua con la píldora también
lo sería sin ella”.
Al comienzo, tanto
en Europa como
en EE UU, la píldora
sólo podía recetarse
a mujeres
casadas con el permiso
de sus maridos.
Como la escritora feminista
Gloria Steinem escribió en
1962, “el único peligro real
de la revolución anticonceptiva
es que acelere el cambio
del rol de la mujer sin que
haya una correspondencia en
la actitud del hombre hacia
ese nuevo rol”.


El papel de la familia

En España, el debate
sobre la píldora
comenzó incluso
antes de su comercialización,
a raíz
de la encíclica
Humanae vitae, de
1968, en la que Pablo VI
se oponía a la anticoncepción.
Aquí la crítica se centró más
en el papel de la familia: “Con
la llamada píldora se pospone
el primer fin del matrimonio, la
procreación, al de la satisfacción
sexual, y esto va en contra
del orden de la naturaleza;
aparte de que se ha repetido
en numerosas ocasiones
que puede producir
trastornos y
enfermedades en
la mujer y traer
deformaciones a los
hijos engendrados”,
diría el doctor Soroa en
una entrevista a La Vanguardia
en 1973. “Durante el tardofranquismo
será muy frecuente
este discurso médico entremezclado
con connotaciones
morales, que desaparece tras
la muerte de Franco”, explica
Elisabeth Castillo, quien realiza
su tesis sobre este tema.


Un acceso desigual

Calificada por The Economist
en 1999
como el invento
más importante del
siglo XX (por encima
del teléfono, la televisión
o internet), más
de 215 millones de mujeres
la han usado en algún
momento de sus vidas y, según
un informe de la ONU de 2009,
es el segundo método anticonceptivo
más usado en el mundo
y el primero en todos los
continentes salvo África y Asia.
Aún así, en amplias zonas hay
importantes barreras económicas
y legales que limitan
no sólo el acceso
a la píldora, sino a
la anticoncepción
en general. La falta
de acceso a estos
métodos está detrás
de los 76 millones de
embarazos no deseados que se
producen al año en los países
‘en vías de desarrollo’, lo que
causa 19 millones de abortos
inseguros y unas 68.000 muertes
de mujeres al año, según
Women Deliver, organización
dedicada a disminuir las muertes
durante el parto.

+A Agrandar texto
+A Disminuir texto
Licencia

comentarios

0

separador

Tienda El Salto