SALUD
Medicinas alternativas , una visión crítica (I)

Mucho ruido y pocas nueces.
Padecemos un
analfabetismo funcional,
científico y sanitario.
Y como además tenemos miedo
a enfermar, sufrir y morir, pues nos
aferramos a clavos ardiendo. De la
misma manera que como consumidores
deberíamos saber leer las etiquetas
de los alimentos y aprender a
interpretarlas correctamente si queremos
cuidar nuestra salud, así también
deberíamos saber distinguir un
terapeuta fiable de un charlatán, por
mucho que nos impresione con su

, Médico y miembro del colectivo Sumendi
09/11/06 · 0:56
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Mucho ruido y pocas nueces.
Padecemos un
analfabetismo funcional,
científico y sanitario.
Y como además tenemos miedo
a enfermar, sufrir y morir, pues nos
aferramos a clavos ardiendo. De la
misma manera que como consumidores
deberíamos saber leer las etiquetas
de los alimentos y aprender a
interpretarlas correctamente si queremos
cuidar nuestra salud, así también
deberíamos saber distinguir un
terapeuta fiable de un charlatán, por
mucho que nos impresione con su
verborrea, por muy amable o sensible
que nos pueda parecer (la medicina
privada se vale de dichas estrategias
para ganarse al cliente). Parece
mentira, pero en pleno siglo
XXI demasiada gente cree aún en
los milagros y en las varitas mágicas.
En los tiempos que corren queremos,
además, la curación rápida
y sin apenas esfuerzo por nuestra
parte. Parece que no hubiésemos
aprendido nada de la Ilustración ni
de la revolución científica. La ignorancia
y la credulidad juegan en
nuestra contra. Las mal llamadas
terapias alternativas son un batiburrillo,
un cajón de sastre donde a
menudo se mezclan a modo de cócteles
sin demasiado criterio.

Los sistemas médicos paralelos
más difundidos son unos diez (Naturopatia,
Homeopatia, Medicina China,
etc.), los cuales engloban más de
400 terapias y técnicas concretas
(hierbas, ayuno, iridología, acupuntura,
etc). El problema no es que no
se investigue apenas en este campo,
sino que muchos de los profesionales
que las ejercen desprecian el propio
método científico o experimental,
desprecian a la Medicina y a otras
ciencias de la salud, las cuales han
contribuido a que en menos de un siglo
algunos países hayan duplicado
su esperanza de vida. Ni siquiera se
intenta comprobar si lo que se afirma
es realmente eficaz; se cree a pies
juntillas, como si de una religión se
tratase. Y soy consciente de que generalizo,
por la brevedad de espacio
y para generar debate. Hay que desmitificar
y contrarrestar toda esa
buena prensa inmerecida. Como en
botica, aquí hay de todo. Existen terapeutas
muy profesionales y hay terapias
eficaces, como la fitoterapia,
la acupuntura o la meditación.
Eficaces para problemas muy concretos.
Algunos ejemplos: ciertas
dietas vegetarianas son eficaces para
bajar el colesterol; el hipérico ha
demostrado eficacia para depresiones
de leves a moderadas. La acupuntura
podría ayudar a controlar
el asma. Y la meditación es eficaz
para controlar el estrés, bajar la
tensión y regular los niveles de glucosa.
Pero no nos engañemos, no
todo el monte es orégano...

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