La historia de amor de Bernat Soria y la industria farmacéutica

Soria, fichado por el
laboratorio Abbott, es un
ejemplo del sistema de
‘puertas giratorias’ entre lo
privado y lo público en el
sector sanitario.

21/07/10 · 6:30
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Bernat Soria en el centro de la imagen junto al actual ministro de Trabajo Corbacho. / Foto: Canalhub

Muchos cargos públicos
de la Administración
hacen ‘méritos’ entre
las grandes empresas
para intentar que éstas, agradecidas,
los contraten cuando han terminado
su periplo. Las grandes
multinacionales pagan mucho mejor
que la Administración y cada vez
más personas sueñan con ser lo
suficientemente complacientes con
ellas como para que éstas las premien
contratándolas. La cantidad
de cargos políticos provenientes del
campo privado que benefician los
intereses que antes representaban
es realmente llamativa, pero también
lo son los casos de quienes formados
en ‘lo público’ fichan luego
por empresas privadas que aprecian
sus contactos e influencia para que
les abran puertas y representen sus
intereses en las instituciones en las
que trabajaban o en sus adyacentes.
Cuando no, se trata simplemente de
una ‘contraprestación’ por los servicios
realizados previamente. Si esto
es grave y condenable en general,
lo es más en el ámbito sanitario.

El último ejemplo es Bernat
Soria
. El ex ministro de Sanidad y
Consumo, predecesor de la actual
titular, Trinidad Jiménez, ha fichado
por el laboratorio Abbott para
hacer un informe sobre las carencias
del Sistema Nacional de Salud
y el papel de la industria farmacéutica
para ayudar a la ‘sostenibilidad’
del primero. Soria, que está trabajando
en una institución pública, el
Centro Andaluz de Medicina Biomolecular
y Medicina Regenerativa
(Cabimer), fue destituido de su cargo
al frente del Ministerio en abril
de 2009. Ahora una compañía farmacéutica
privada le encarga analizar
las expectativas y retos de todos
los sectores implicados en el desarrollo
del sistema sanitario, con
los pacientes como primer grupo de
interés. Después seguirá con las sociedades
médicas, asociaciones de
enfermería, distribuidoras, farmacéuticos,
investigadores, así como
“periodistas sanitarios, encargados
de transmitir la información médica
a la población”. Es curioso que un
laboratorio farmacéutico de la magnitud
de Abbott pretenda hacer
creer que no conoce el sector en el
que se mueve. En realidad, como se
comenta en el sector, se le ficha para
que ‘tire de agenda’ en tiempos
difíciles y use sus contactos e influencias
con sus antiguos compañeros
y compañeras en el Ministerio.
PRNoticias, uno de los medios
de comunicación más favorables a
los intereses de las multinacionales
farmacéuticas, lo explica así: “¿Cuál
es el papel que debería jugar la industria
farmacéutica en nuestro país?
¿Es capaz de ayudar a la sostenibilidad
del sistema sanitario? Esta
duda ha surgido del laboratorio
Abbott y se ha puesto en marcha
junto con Bernat Soria, ex ministro
de Sanidad e investigador,para integrar
la visión de todos los agentes
implicados en el Sistema Nacional
de Salud. El Informe Bernat Soria
quiere marcar un antes y un después
sobre cómo entendemos la
aportación de la industria farmacéutica
al Sistema Nacional de
Salud y si su figura es esencial para
garantizar la calidad del sistema y
contribuir así a su sostenibilidad”.

Soria no estuvo mucho tiempo al
frente del Ministerio de Sanidad y
Consumo (julio de 2007-abril de
2009), pero pronto mostró su habilidad
para los fichajes oportunos.
Desde que se supo que el Gobierno
español, como tantos otros gobiernos,
apoyaría el comercio de la vacuna
contra el cáncer de cuello de
útero de las farmacéuticas Merck y
GlaxoSmithKline, muchos profesionales
sanitarios coordinaron una
campaña para pedir una moratoria
en la aplicación de la vacunación
de tan controvertido preparado.
Uno de los mayores impulsores de
la citada moratoria fue Ildefonso
Hernández Aguado, catedrático de
Medicina y uno de los primeros firmantes
del documento promoratoria
en 2007. Este médico alicantino
era un hombre de confianza de
Soria; el ex ministro lo conoció en
su etapa de trabajo en la Universidad
Miguel Hernández de Elche.
A finales de abril de 2008, Hernández
Aguado fue nombrado director
general de Salud Pública y Sanidad
Exterior. Desde entonces, las 9.500
personas que firmaron la demanda
de moratoria en el calendario de vacunación
esperan a que el director
general lleve a la práctica la petición
que él mismo encabezó.

LA LLEGADA DE SORIA
AL MINISTERIO

Cuando entró Bernat Soria como
ministro de Sanidad y Consumo
a media legislatura en 2007,
el Ministerio sufrió un cambio radical.
La ministra Elena Salgado que, como
muchos medios especializados en
temas sanitarios publicaron, no era del
agrado de Farmaindustria (la patronal
de los laboratorios en el Estado español),
fue desplazada al Ministerio de
Administraciones Públicas. Soria, sin
embargo, mostró enseguida gran afinidad
con estas compañías. Según
Correo Farmacéutico: “El ministro
Bernat Soria quería convertir esta legislatura
en la del impulso de la industria
farmacéutica española”.

EL RECIBIMIENTO DE
FARMAINDUSTRIA

En la memoria anual de 2007 de
Farmaindustria, su entonces presidente,
Antoni Esteve i Cruella, daba
un espaldarazo tanto a Bernat Soria
como a otra ministra usuaria habitual
de las puertas giratorias, Cristina
Garmendia. Sus palabras respecto a
Soria: “El relevo en la cúpula del
Ministerio de Sanidad y Consumo, con
la llegada de don Bernat Soria y su
nuevo equipo en julio de 2007, ha
supuesto en la práctica un cambio de
tendencia en la relación de la Administración
con la industria farmacéutica y
aunque el período transcurrido hasta
la fecha ha sido corto, existen fundadas
esperanzas de avance”.


Otros ya pasaron por
las ‘puertas giratorias’

Hay otros muchos ejemplos
de cargos públicos
en el sector sanitario
que han desembarcado
en empresas o que han
utilizado el camino de ida
y vuelta del sistema
de puertas giratorias
que trasvasa ejecutivos
entre lo público y lo privado
.
Jaime del Barrio pasó
de consejero de Sanidad
del Gobierno de Cantabria
a director general del Instituto
Roche, multinacional
propietaria del conocido
Tamiflu. A su vez, el ex
consejero mantiene una
estrecha relación con su
compañera del Partido
Popular Ana Pastor, ex
ministra de Sanidad y
actual vicepresidenta
del Congreso de los Diputados,
quien presionó
hace unos meses en los
medios de comunicación
de forma bastante activa
para que el actual gabinete
dirigido por Trinidad
Jiménez comprase
amplios cargamentos del
inútil Tamiflu y millones de
vacunas para tratar la
“peligrosísima” gripe A.
Lo mismo que ya había
hecho con la vacuna del
virus del papiloma humano
al convertirse en una
de sus más acérrimas
defensoras. Pastor también
compró dos millones
de vacunas contra la
viruela, para defendernos
del riesgo de que Sadam
Husein nos atacara con
una de las armas biológicas
procedentes de su
arsenal secreto.

GARMENDIA, UN
CASO DE MANUAL

El Ministerio de Ciencia e Innovación
es clave para la industria farmacéutica.
La ministra Cristina Garmendia es la
fundadora de la empresa Genetrix, de
biotecnológica y era, hasta entrar en el
Gobierno, presidenta de la Asociación
Española de Bioempresas (Asebio), el
mayor lobby pro alimentos transgénicos
del Estado, que también congrega
a buena parte de la industria farmacéutica
biotecnológica: Bayer, Merck, Roche,
Schering Plough o Gilead Sciencies,
entre otras. Preside la Fundación
Inbiomed que, financiada con dinero
público, se dedica a la investigación
genética con fines farmasanitarios.

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comentarios

1

  • |
    anónima
    |
    24/07/2010 - 10:40pm
    Un artículo con título sugerente, pero el contenido apenas tiene interés
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