La gran idea sanitaria

Tendemos a confundir salud,
medicina y sanidad
porque en los países desarrollados
están muy relacionadas,
pero son tres cosas bien
distintas. La salud es la capacidad
de adaptación al medio ambiente.
La medicina es el arte y la ciencia
de curar o aliviar enfermedades.
Pero la sanidad tal y como la entendemos
actualmente no tiene aún ni
200 años de existencia. Con la Revolución
Industrial se produjo una
gran crisis en los entornos urbanos.
La ‘idea sanitaria’ nace en Liverpool,

13/12/07 · 0:00
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Tendemos a confundir salud,
medicina y sanidad
porque en los países desarrollados
están muy relacionadas,
pero son tres cosas bien
distintas. La salud es la capacidad
de adaptación al medio ambiente.
La medicina es el arte y la ciencia
de curar o aliviar enfermedades.
Pero la sanidad tal y como la entendemos
actualmente no tiene aún ni
200 años de existencia. Con la Revolución
Industrial se produjo una
gran crisis en los entornos urbanos.
La ‘idea sanitaria’ nace en Liverpool,
Londres, Manchester y otras grandes
ciudades inglesas en la cuarta
década del siglo XIX. La industrialización
provoca una masiva emigración
de gentes desde el campo a la
ciudad. El pueblo se hacina en urbes
insalubres que no estaban preparadas
para acoger a tantos miles de
personas. Las calles son estrechas y
oscuras, no hay buenos desagües, las
casas no tienen retrete ni agua corriente.
Los trabajadores están siendo
explotados con jornadas de 14 horas,
salarios míseros, ausencia de vacaciones,
la dieta es poco variada, el
aire está contaminado, etc. Y para
colmo, no hay aún buenos hospitales
ni centros de salud. Cada dos por tres
aparecen epidemias, hay una altísima
mortalidad infantil y la esperanza
de vida ronda los 40 años.

Calidad de vida urbana

Ante este estado de cosas, algunos
miembros de la alta sociedad se
plantearon la urgente necesidad de
sanear la ciudad y mejorar la calidad
de vida urbana. Pero lo más
chocante es que esta revolución sanitaria
no estuvo promovida ni capitaneada
por médicos o profesionales
sanitarios sino por gente de otras
profesiones como abogados, políticos
y reformadores sociales. Para
atajar las epidemias se empezó por
lo obvio: potabilizar las fuentes públicas,
crear un buen alcantarillado
público, instalar retretes en las casas
nuevas, ensanchar las calles para
que entrara el sol, habilitar lavaderos
públicos en diversos barrios
de la ciudad, etc. Todo esto unido a
las primeras conquistas sindicales
mejoró sustancialmente la miserable
vida cotidiana de las clases bajas.
Las epidemias y la mortalidad
infantil empezaron a remitir y la longevidad
empezó a aumentar.

La gran idea sanitaria consistió en
ecologizar la ciudad, hacerla más
habitable. Lamentablemente esta
idea ecologista se fue eclipsando
con la llegada de las vacunas y el éxito
de la farmacología. Durante los
dos primeros tercios del siglo XX la
sanidad dejó de ser tan sanitaria para
volverse más asistencial y farmacológica.
Habría que esperar al empuje
del ecologismo en los ‘60 para
que resurgiera una visión más global
de la medicina, el movimiento
por la nueva salud pública.

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