DERECHOS // MÁS DE CIEN NIÑAS SON ACOGIDAS EN EL CENTRO FUNDADO POR LA KENIATA AGNES PEREYIO
La cruzada contra la ablación de una masai

El centro de acogida y
formación fundado por la
activista masai Agnes
Pereyio en Kenia ha
rescatado a cientos de
niñas de padecer un
dolor insoportable y
múltiples secuelas físicas
y psíquicas de por vida.

19/02/09 · 0:00
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Edu Bayer

Una de sus frases favoritas es “la
educación es poder”. Y lo dice en inglés,
muy claramente. Agnes Pereyio
utiliza esta filosofía en el Tasaru
Girls Rescue Center, a unos 150 kilómetros
de Nairobi, un territorio
mayoritariamente masai, una etnia
que ha practicado la ablación genital
al 97% de sus mujeres. Ahora la
sufren el 54%. Ella se enfrentó a su
madre y a su abuela para no sufrir
esta mutilación, encontró el apoyo
de su padre y ha dedicado el resto
de su vida a luchar contra este ‘rito’
y contra los matrimonios forzosos
de menores. A mediados de febrero
estuvo en Aranjuez (Madrid) para
explicar cómo lucha contra esta
práctica milenaria en todo el planeta
desde la iniciativa Mujeres que
Cambian el Mundo, de la ONG
Mundo Cooperante.

La mutilación genital femenina
a menores es una práctica prohibida
en Kenia desde 2001, con penas
de prisión para los que infrinjan la
norma. Pero la ley no se cumple.
¿Cómo es posible que se sigan realizando
este tipo de prácticas? Para
las personas que realizan este
atentado contra la salud y libertad
de las mujeres, la ablación es un
rito mediante el cual las niñas pasan
a ser mujeres: un paso de la niñez
a la edad adulta. Un rito milenario
simbólico que conlleva un
sufrimiento incalculable. “Cuando
pregunto a la gente el porqué de
estos actos, no me saben dar razones.
Responden sólo pronunciando
la palabra tradición”, explica
Pereyio. No se cuestiona ni se deja
a la niña decidir nada. Pero otras
razones socioeconómicas explicarían
estas prácticas.

Matrimonios rentables

Según explica Pereyio, los padres de
las niñas en Kenia prefieren obligar
a que éstas se casen a que vayan al
colegio. Es más rentable. Los progenitores
esperan con ansiedad la
pronta ablación para que sean consideradas
‘oficialmente’ mujeres y
puedan casarse cuanto antes, y disponer
así de un marido que se haga
cargo de su salud y sustento. Sin saber
lo que padecerá, a la niña se le
practica alguno de los tipos de mutilación
[desde la amputación del
clítoris a la llamada infibulación, extirpación
del clítoris y los labios mayores
y menores, con el cierre final
de la vagina]. Desde ese momento, la
libertad y la dignidad de la persona
quedan irremediablemente afectadas,
por no decir perdidas. A partir
de entonces, infecciones, quistes,
obstrucción del flujo sanguíneo en la
menstruación, cicatrices, dificultades
a la hora de orinar y parir formarán
parte de la mujer durante toda
su vida. Y la tradición se perpetúa.

Agnes y su equipo se dedican a recorrer
las aldeas de Narok para explicar
en las escuelas todas las consecuencias
que supone este ‘rito tradicional’.
Y, lo más importante, a las
niñas se les inculca que, ante esta
barbarie, deben de ser conscientes
de su libertad para negarse. Para
mejorar la comprensión de niños y
niñas, utilizan figuras de madera
que representan el aparato sexual
femenino. Ante las risillas de los pequeños,
la vergüenza de las niñas y
el asombro general, esta luchadora
realiza su exposición con claridad y
contundencia, hasta que la sorpresa
se convierte en comprensión del daño
de estas prácticas. Así es el
Programa Tasaru Ntomonok, que
en lengua masai significa ‘rescate de
la mujer’. Un rescate que abarca no
sólo la formación, sino el refugio a
niñas que, literalmente, han escapado
de su aldea cuando se les ha pretendido
realizar la ablación. Muchas
se esconden durante días en el bosque.
Se las escolariza pagando todos
los gastos y se les ofrece toda la ayuda
que necesitan. Actualmente, el
centro acoge a más de un centenar
de chicas y recientemente se ha
abierto una segunda casa de acogida
en Upper Melili, en Narok, llamada
Sakutiek Rescue Center. En los
centros se ofrece atención sanitaria
y psicológica, acogida y atención integral,
educación social, sexual y
planificación familiar. Las chicas
que vuelven con sus familias a sus
aldeas se convierten en una especie
de persona-guía que abre los ojos al
resto de sus compañeras. Parte de
este logro se consigue con ritos alternativos
de paso a la edad adulta
que la creatividad y la fuerza de
Agnes han sabido implantar, poco a
poco, en la zona: “La cultura, los ritos
de transición no están mal en sí,
lo que es un horror es hacerlo así”.
Dos veces al año (en agosto y diciembre)
se realiza un campamento
con todas las niñas acogidas, que no
sólo se divierten, sino que adquieren
conciencia de su libertad y derechos
sobre su cuerpo. Tras las actividades
de formación, que tienen lugar en
estas jornadas, se nombra madrina
a una, la cual velará por la libertad
de todas sus compañeras una vez
termine el campamento. “Hasta ahora
no ha habido ningún problema
con los padres. Lo aceptan”, comenta
Agnes. Así, entre juegos, actividades
y educación, el mensaje no sólo
cala entre las más jóvenes.

Tags relacionados: Salud sexual y reproductiva
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