SANIDAD // ESPAÑA ES EL TERCER PAÍS EN GASTO FARMACÉUTICO, SÓLO DETRÁS DE GRECIA Y PORTUGAL
El innecesario gasto farmacéutico

El Estado español
tiene uno de los
mayores gastos
farmacéuticos de la UE,
con una fuerte injerencia
de la industria.

24/10/11 · 14:00
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Algunos datos resultan reveladores:
España es el
tercer país de la UE que
mayor gasto farmacéutico
realiza en porcentaje sobre
el gasto sanitario total, tras
Grecia y Portugal, con un escaso
gasto en genéricos: un 14% frente
al 35% de la UE o el 60% de EE
UU. El consumo excesivo de medicamentos
y los efectos adversos
de los fármacos son dos de las
principales responsables del elevado
e innecesario gasto farmacéutico,
además de un problema
para la salud de los pacientes.

Demasiados medicamentos

Los mayores de 65 años consumen
el 30% de los fármacos (4.000 millones
de euros de gasto farmacéutico),
la tercera parte de los cuales
son innecesarios. La revisión de
estos tratamientos podría suponer
un ahorro de 1.200millones de euros,
sin mencionar los efectos adversos
e ingresos hospitalarios que
se evitarían. Así, un 12% de los ingresos
hospitalarios en España se
debe a reacciones adversas a un
medicamento. Se podría prevenir
la mitad de estos ingresos, lo que
supondría unas 2,5 millones de estancias
hospitalarias menos con
un coste medio de 336 euros, según
un informe comparativo de
precios y tarifas médicas y hospitalarias
por país de la International
Federation of Health Plans. El ahorro
potencial sería de 840 millones
de euros anuales.

Respecto a las comunidades autónomas,
existe una gran variabilidad
en el consumo de medicamentos
genéricos. Si se igualara el gasto
farmacéutico de todas las comunidades
autónomas con aquellas
de menor gasto, se ahorrarían
2.500millones de euros al año.
Estrategias comerciales
No obstante, hay que contar con
las estrategias de la industria farmacéutica
para mejorar su nivel de
negocio en el Estado y la repercusión
que esto tiene en el gasto farmacéutico.

La primera estrategia

es influenciar a las sociedades médicas,
los responsables de los servicios
asistenciales y evaluadores
del Sistema Nacional de Salud
(SNS) y a los partidos políticos.
Sólo hay que consultar la Memoria
anual de la industria farmacéutica
2010 para comprobar cómo realizan
esta labor de lobby las compañías
farmacéuticas y cómo el sistema
de puertas giratorias entre la
empresa privada y las instituciones
públicas y partidos políticos en este
sector es especialmente fuerte.
Valgan demuestra algunos ejemplos.

El presidente de la fundación
de la compañía farmacéutica Lilly
en España es patrono de la fundación
de los Centros Nacionales de
Investigaciones Oncológicas y
Cardiovasculares Carlos III y presidente
de la Comisión de Estudios
para la Sanidad del PP. En el
Consejo asesor del Instituto Roche
están los jefes de servicio y directivos
de hospitales públicos y el director
general de Investigación Biomédica
de la Comisión Europea en
Bruselas. En el Patronato de la
Fundación Pfizer en España, encontramos
al director general de un
hospital público de Barcelona, el catedrático
de Psiquiatría de una universidad
madrileña, un exministro
de sanidad del PSOE, el presidente
de la Comisión Nacional de Especialidades Médicas
y un concejal del
Menor de un ayuntamiento madrileño,
a su vez diputado en la
Asamblea de Madrid por el PP. Por
último, en el Consejo Asesor de
Farmaindustria están políticos influyentes
como Felipe González o
Federico Mayor Zaragoza.

Control de la investigación

La segunda estrategia de la industria
farmacéutica para aumentar
sus ventas es mantener el control
de la investigación y la formación
continua de los médicos. Gran parte
de los ensayos clínicos de las
compañías se realizan en los centros
públicos, con la participación
de sus pacientes y sus profesionales,
mientras que la formación continua
de los médicos está promocionada
por los laboratorios (cursos,
congresos, etc.).

La tercera y bien conocida estrategia
de la industria es promocionar
enfermedades para vender medicamentos,
como el trastorno por déficit
de atención con hiperactividad
(TDAH). Otros casos serían la campaña para
la detección temprana del
alzheimer sin que exista la posibilidad
de tratamiento curativo, la gripe A que
disparó el gasto en Tamiflu
o las vacunas innecesarias.

La mejora de la racionalidad y la
transparencia en la atención sanitaria,
acompañada de una política de
control de la industria farmacéutica
desde el Sistema Nacional de
Salud, así como la potenciación de
la investigación y dispensación públicas
supondrían un gran ahorro
económico y un importante impulso
para el desarrollo de una nueva
estrategia de I+Den el SNS.

La crisis económica está siendo
utilizada para introducir serios recortes
en los servicios sanitarios,
que incrementan las listas de espera
y deterioran la asistencia a los enfermos.
La reducción del gasto farmacéutico
innecesario supondría
un gran ahorro que no reduciría la
asistencia y evitaría riesgos innecesarios
a los pacientes.

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comentarios

1

  • |
    anónima
    |
    24/10/2011 - 6:49pm
    Mientras las farmacias se enriquezcan cuantos más medicamentos vendan, y la gente de la calle se crea que son sanitarios, siendo simple comerciantes, no llegaremos a ningún lado. que la persona que venda el medicamento no gane por ello, que se vendan en centros de atención primaria, ya veríamos como bajaba el gasto farmacéutico. Las personas nos automedicamos, las farmacias se enriquecen y no nos frenan y los laboratorios farmacéuticos muchísimo más.
  • MEDICACIÓN. Las personas mayores consumen muchos medicamentos innecesarios.
    MEDICACIÓN. Las personas mayores consumen muchos medicamentos innecesarios.
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